Una cosa es desconfianza y otra paranoia y persecución

LA SEMANA POLITICA

Por SERGIO ORTIZ
La política argentina está enferma, ante todo por culpa del gobierno de Macri, aunque por ahí se contagian un poquito algunos opositores. La desconfianza es una cosa, pero la paranoia y la persecución es algo muy grave.
El gobierno no atraviesa su mejor momento político sino quizás el peor, aunque conociendo el paño se puede suponer que el futuro puede ser más ominoso, como la recesión con inflación de 2019.
En ese estado de postración se han exacerbado sus enfermedades políticas, tales como sus mentiras, operetas, paranoia y delirios de persecución.
Un ejemplo es su acusación que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cometió encubrimiento del atentado contra la AMIA y que por eso firmó un Memorando de Entendimiento con Irán. Esos delirios del fiscal Alberto Nisman, Israel y el espionaje del Mossad, inventaron una causa desechada en tres instancias por la justicia. Luego del suicidio de Nisman, la insistencia de ese lobby sionista-macrista alojado en Comodoro Py, permitió reabrir esa causa trucha.
Ahora, tras una victoria relativamente cómoda en el Senado con la aprobación del Presupuesto 2019 elaborado por Nicolás Dujovne y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, el titular provisional Federico Pinedo citó a sesión especial para tratar el desafuero de Cristina.
El mismo fue pedido por el juez Claudio Bonadío en la causa del Memorándum, una truchada con la que detuvo a exfuncionarios y políticos y de los cuales aún sigue injustamente detenido Fernando Esteche.
Lo más probable es que la sesión fracase. Es que el mismo Miguel Pichetto que fue clave para la obtención de los 45 votos a favor del Presupuesto (24 en contra y una abstención) tiene posición tomada de sólo aceptar esos desafueros cuando media una condena en firme. En este caso ni juicio hubo todavía…
De todos modos, si no se puede desaforar y detener a la expresidenta, al menos el gobierno quiere producirle lesiones políticas y electorales. No hay razones legales ni pruebas. Solamente hay un afán político de golpear a quien considera su peor enemiga. Y para perseguirla, inventa conspiraciones de ella con los iraníes, aprovechando la mala fama de Teherán de ser capital mundial del terrorismo. No lo es. Tel Aviv, en cambio, hizo muchos méritos para estar en ese podio.

“Somos argentinos”.
Esa persecución iniciada por Nisman contó con la participación activa de la dirigencia de la comunidad judía que es casi sinónimo de israelita, por cómo identifican Villa Crespo con el Muro de los Lamentos.
Las cúpulas de la DAIA y la AMIA se sumaron alegremente a esa campaña de Nisman y el Mossad a pesar de las variadas explicaciones que les dio su paisano, el entonces canciller Héctor Timerman, otro de los procesados por Bonadío (no fue preso por su gravísimo estado de salud).
Esa implicancia de la dirigencia de aquella comunidad en asuntos políticos internos, con los servicios de inteligencia de la SIDE-AFI, no se limitó a la causa del Memorando. Esta semana la policía detuvo a dos hermanos Salomón bajo la acusación de ser del Hezbollah libanés y por tenencia de un supuesto arsenal de armas. Con ese motivo allanaron y rompieron muebles en la casa de los padres, con el visto bueno de la ministra Patricia Bullrich. Luego se supo que esta causa se remonta a enero pasado, con una denuncia de la DAIA sobre la supuesta militancia “terrorista” de estos jóvenes Salomón.
Sus padres desmontaron las mentiras. Dijeron que son argentinos y sus familiares residen acá “hace 150 años”. Las armas son viejas, de una colección de un abuelo o bisabuelo. Los jóvenes viajaron cuatro veces al Líbano, pero no a tener entrenamiento militar sino a visitar familiares.
Hezbollah es un partido político legal con presencia en el parlamento y gobierno del Líbano. También orienta a una milicia que suele rechazar con patriotismo y éxito las invasiones del mal vecino Israel, de allí la propaganda mundial que lo asocia con el “terrorismo”. Y en particular con “células dormidas” en la Triple Frontera. Todo falso.
El pecado de los dos detenidos parece ser la condición de musulmanes, como denunciaron sus padres. La causa que les armaron por mediación de la DAIA no puede sostenerse. Puede haberse originado en la paranoia política macrista en las semanas previas a la cumbre del G-20, que nadie debería arruinarla, luego de las advertencias británicas de que en la capital argentina podía haber atentados.
Es un invento total. Esos detenidos musulmanes no tenían ningún plan para alterar la cumbre mencionada. Es toda carne podrida de Bullrich.
En otro caso sí hubo personas de militancia anarquista que cometieron hechos con alguna simbología violenta, como poner un caño en el mausoleo del asesino coronel Falcón en La Recoleta o arrojar una bolsa con algún explosivo en el patio del juez Bonadío.
La mujer de 32 años que protagonizó el primer intento, Anahí Salcedo, terminó con graves heridas en su rostro y perdió tres dedos, alojada en el Hospital Fernández en coma inducido y grave riesgo para su vida.
Esos intentos de anarquistas por “hacer justicia” con sus armas caseras fueron erróneos y desafortunados de todo punto de vista. Y al margen de sus intenciones, sirvieron para que el gobierno de Cambiemos contagie parte de su paranoia política a un sector de la sociedad y pinte un país que puede ser blanco de atentados terroristas. Fueron dos personas en Recoleta y una en lo de Bonadío, con armas caseras que explotan antes de tiempo o no explotan. ¡Hay que estar muy necesitado en política de inventarse enemigos y desviar la atención pública de la inflación del 5.4 en octubre, para decir que eso amenaza a la seguridad nacional!

ARA San Juan.
El pésimo ministro de Defensa, Oscar Aguad; el jefe de la Armada, José Luis Villán y el exvocero de la fuerza, Enrique Balbi, dieron en conferencia de prensa algunos detalles del hallazgo de los restos del submarino ARA San Juan. Un comunicado de la Armada había confirmado la noticia.
El buque de búsqueda Seabed, de bandera noruega, de la norteamericana Ocean Infinity, terminaba sus funciones el 15 de noviembre y se aprestaba a poner proa hacia Ciudad del Cabo, tras tres meses de labor, cuando alguna información lo hizo volver a dar una última mirada a una zona ya estudiada. Y esta vez la visibilidad fue mejor que antes y se pudo localizar los restos de la nave, a 900 metros de profundidad, en zona de cañadones, a unos 500 kilómetros de la costa.
El sitio está muy cerca de donde navegaba el 15 de noviembre del año pasado con sus 44 tripulantes rumbo a Mar del Plata, cuando se perdió contacto. Un par de horas más tarde la Organización del Tratado Internacional de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (Ctbto, en inglés) detectó un ruido o explosión en dicha zona.
Justo el jueves 15 Mauricio Macri, Aguad y oficiales de la Armada, con una parte de los familiares de los tripulantes, habían realizado un acto en Mar del Plata al cumplirse el aniversario de tan triste suceso. Por pocas horas no tuvo la información que pudo convertir a ese acto en algo trascendente para el país (y muy redituable electoralmente para el alicaído Cambiemos).
Esa información se corroboró al día siguiente. Y obviamente el gobierno buscará explotarla en forma inescrupulosa, como es su costumbre de pensar, actuar y comunicar.
El hallazgo supone un alivio para la legión de familiares y amigos de los submarinistas, que ahora podrán elaborar un poquito mejor el duelo. El sentimiento de no tener a los seres queridos ni en una tumba donde llevarle una flor es un dolor que conocen muy bien los familiares de los 30.000 desaparecidos en la dictadura militar-cívica. Doloridos, los familiares del ARA San Juan pueden quizás mitigar algo su angustia.
Lo que seguramente no cambiará es su crítica hacia la triple asociación Macri-Aguad-Armada, que no estuvieron a su lado atendiendo su dolor ni dándoles contención en este año. Tampoco buscaron al ARA como correspondía, pasado el primer mes, cuando hubo un fuerte compromiso de varios gobiernos y 27 barcos de búsqueda. Todo lo demás fue destrato, falta de información, falta de sentimientos. Incluso se concursó mal y hubo de anularse la adjudicación del contrato con la empresa que iba a buscar, lo que hizo perder tiempo hasta dar con Ocean Infinity.
Aguad en la conferencia de prensa dijo que no tenían los recursos técnicos para la recuperación de los restos del submarino, dando otra mala noticia al país y los familiares.
De todas maneras, el hallazgo fue fruto de la demanda sostenida de búsqueda, alimentada por esos familiares, que finalmente tuvo su premio. Puede ocurrir lo mismo con la campaña para que se recuperen esos restos, importantes para la investigación de qué pasó en aquel noviembre pasado.
Mucha gente indignada con Macri sostiene que el gobierno sabía dónde estaba el ARA y no quiso hallarlo. Antes aseguraron que lo había hundido un misil inglés. Son teorías conspirativas inconsistentes, contagiadas por la paranoia del macrismo. Si Macri hubiera sabido dónde se hallaba, habría dado la noticia en su acto del jueves 15, para quedarse con toda la gloria y aplausos. No lo sabía. El macrismo inventa, conspira, delira y persigue. No hay que copiarse en lo más mínimo de semejante enfermo.