Inicio Opinion Una euforia que muestra inquietante desconexión con la realidad argentina

Una euforia que muestra inquietante desconexión con la realidad argentina

DADO VUELTA

Por la mañana Bergoglio hará santo al cardenal Newman, por la noche, Macri le pedirá un milagro: es la única forma en la que podría impedir la catástrofe que le espera en el primer debate presidencial.
POR HORACIO VERBITSKY
El spot de Juntos por el Cambio en que un chico deja caer a un gato de espaldas desde un metro y medio de altura para demostrar que se da vuelta y cae parado, no es la extravagancia de un individuo marginal, sino un reflejo fiel del clima intelectual que rodea la campaña del presidente Maurizio Macrì, si es que tal palabra en ese contexto no constituye un oxímoron.
Marginales son los dirigentes de la alianza gobernante que creen (o tal vez hasta ellos fingen creer) que el peor gobierno electo de la historia argentina tiene alguna chance de revertir dentro de dos semanas el resultado que obtuvo en las primarias hace dos meses. La euforia que intenta transmitir el Twitter del encanecido líder del PRO, muestra por contraste una inquietante desconexión de la realidad. Sólo Micky Vainilla y Elisa Carrió sintonizan la misma onda que Macrì y le agregan sus propias fiorituras. El caballero tratando de desbordar por derecha a Jair Bolsonaro, lo cual es una crítica implícita a la tibieza de su compañero de fórmula; la dama postulando que su particular trato con la realidad se generalice a todo su espacio, al anticipar que el domingo 27 a las 6 de la tarde anunciarán que ganaron la elección, aunque no sepan si fue así. A Marcos Peña Braun no se lo toma en cuenta porque no es más que un alter ego presidencial o, si se prefiere, su pareja en la procreación de trols, cuya inutilidad quedó de manifiesto en forma irreversible.
Se conocen fotos de Carrió en su juventud, cuando fue reina de belleza en su provincia, Chaco. También de Micky Vainilla, en 1962, cuando cursaba la primaria en la escuela N° 7 de Banfield. Llama la atención la sonrisa franca de ambos, en contraste con la expresión agria que hoy caracteriza a los tránsfugas más notorios del radicalismo y el peronismo, que terminan pegoteados al peor proyecto reaccionario que la derecha argenta concibió por medios legales.
Si el método de las fake news, la segmentación poblacional, el big data y el enmerdamiento de los competidores dio resultado en 2015, es porque Macrì se presentaba como un outsider de la política, hoy le resulta imposible remontar el conocimiento profundo que el país ha adquirido sobre él, sus convicciones y su ética.
La propia consigna oficial es una torsión insólita en boca de quien la enuncia. Macrì ya la dio vuelta, a la República Argentina, y se la puso de sombrero, razón por la cual las PASO fueron una contundente réplica social a los cuatro años de su gobierno. El mismo Macrì parece dado vuelta en sus actos de campaña. E incluso da vuelta a algunos miembros de su claque, como la militante de la Fuerza Republicana del ex dictador Antonio Domingo Bussi, a quien hizo levantar por el aire para besarle un pie, porque la humildad no le alcanzó para inclinarse él ante la señora.
Tampoco su comprensión de esos gestos es muy aguda. En el cuento infantil, el Príncipe prueba en distintos pies el calzado perdido por Cenicienta en su fuga, como forma de encontrarla. El besador serial de pies es el Papa Bergoglio. La parte que Macrì no vio es que primero los lava, como hizo Jesús con los apóstoles en la última cena, lo cual ratifica la superior inteligencia de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana, sobre los políticos neoliberales de Subamérica. El lavado era un signo de hospitalidad, que los esclavos llevaban a cabo cuando su amo recibi´a a una persona importante. El beso añade una señal de sumisión, por completo ajena al presidente en retirada.

Debates.
En estos días han circulado compilaciones de dos debates del actual presidente. Uno conmigo y otros periodistas, en 2002. Entonces pude describir el proyecto de país administrado por sus dueños, y cité un trabajo realizado por una consultora a pedido de Socma, donde se menciona a Franco Macrì como testaferro y mafioso. La respuesta de Maurizio fue afirmar una identidad propia, al margen de la de su padre, pese a que durante muchos años fue el vicepresidente ejecutivo del grupo y el presidente de su principal empresa, Sevel. Había entonces 14 millones de pobres, algo menos que ahora.
El otro, en 2015 con Daniel Scioli. Cuatro años después impresiona constatar que las apreciaciones del candidato del FpV sobre lo que se proponía hacer el hombre de negocios turbios con el Estado se cumplieron con exactitud. No era campaña del miedo, como afirmaba Macrì, sino conocimiento de su historia y su proyecto, enmascarados tras una cortina de palabras vacías, como la facilidad con que controlaría la inflación, la abundancia de dólares que produce la Argentina, la lluvia de inversiones que la cubrirían y promesas vanas como la supresión del impuesto a las ganancias y la construcción de miles de escuelas. No está demás recordar que en el mejor momento electoral del peronismo, en septiembre de 1973, hubo 38% de los votos que se le opusieron, el mismo porcentaje que obtendría Eduardo Angeloz en 1989 frente a Carlos Menem. Ese núcleo duro es el soporte en el que Macrì aún confía.
Descartada la posibilidad de una victoria, las especulaciones se concentran en el caudal de votos que obtendrá y qué hará con ellos a partir de 2020. Algunos columnistas han especulado con que el hombre de Socma podría ser cabeza de la oposición al gobierno de Alberto Fernández. Difícil que el chancho chifle.
Macrì le contó a un grupo de sindicalistas que tiene una casa montada en Roma, a la que hasta le ha colgado las cortinas. Pero Juliana Awada prefiere Madrid. El futuro de la oposición dependerá del resultado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si Horacio Rodríguez Larreta logra su reelección, en primera o segunda vuelta, será el eje del reagrupamiento. El Hada Buena sería su ladera, en alianza con Martín Lousteau, con sectores de la derecha peronista desilusionados y, tal vez, con Alfredo Cornejo. Sobre los negocios non sanctos del gobernador de Mendoza, en asociación con el mayor contratista de obra pública de su provincia se ocupó Alejandra Dandan en «El cohete a la luna». De lo contrario, el radicalismo intentará recuperar su identidad, cosa nada fácil después de estos cuatro años de extravío.

Parole, parole, parole.
Con vistas a su misión imposible, Macrì ha compilado una serie de propuestas dirigidas a la clase media, que contradicen todo lo que ha venido haciendo hasta ahora y lo que prometió continuar en caso de ser reelecto, pero más rápido, en su sincera confesión ante el gurú neoliberal Mario Vargas Llosa: que las empresas que contraten jóvenes de 17 a 24 años no paguen cargas sociales el primer año, y sólo el 25% el segundo, para crear más empleo; conectar a todas las escuelas a internet; enseñar inglés desde los jardines de infantes; erradicar la desigualdad de género y la violencia contra la mujer; reducir el impuesto a las ganancias de las Pymes, de 35% a 22%; si invierten en tecnología podrán descontar el 10% de ese impuesto; los monotributistas que se pasen del tope de facturación van a poder seguir pagando lo mismo de impuestos; eliminar los plásticos de un solo uso; y cero emisiones de carbono en 2050.
Por detrás de lo que se ve, Macrì está apurando decisiones menos etéreas: las reservas siguen cayendo a un ritmo frenético, entre 100 y 200 millones de dólares por día, de modo que el próximo gobierno recibirá una caja más escuálida que Kirchner en 2003. Lo único que le pidió Alberto fue que cuidara las reservas, pero está haciendo lo contrario. La Secretaría de Energía terminó de cancelar las acreencias que reclamaban las generadoras eléctricas por viejas deudas acumuladas (Pampa Energía, Central Puerto, YPF Luz y Aluar), lo cual incluye al socio y/o testaferro presidencial Marcelo Mindlin y a su hermano de la vida Nicky Caputo. El mismo Caputo se quedará con el puerto de Buenos Aires, transferido a la Ciudad. El Hada Buena contrae un préstamo en dólares para financiar un programa de fortalecimiento del Servicio Alimentario Escolar en 25 municipios durante los próximos tres años. Endurecimiento de las relaciones con Venezuela, contemplando incluso la ruptura, como provocación en vísperas del debate de esta noche en Santa Fe.

Las instituciones también.
El consumo lleva casi dos años de caída mes tras mes, iniciada mucho antes de la paliza electoral de agosto. Pero el gobierno saliente tampoco descuida los aspectos institucionales, como lo demuestra el espionaje ilegal a dos docenas de jueces desde la primera instancia hasta la Corte Suprema de Justicia. El primer paso lo detectó el juez Alejo Ramos Padilla cuando encontró carpetas de inteligencia compiladas por el espía Marcelo Sebastián D’Alessio sobre el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Fernando Rosenkrantz, y su socio, Gabriel Bouzat, que consignaban los viajes de ambos a Panamá, donde funciona una de las más conocidas guaridas fiscales del mundo.
Ahora, la investigación de Ari Lijalad y Franco Mizrahi en El Destape web completa ese panorama.

Sólo un milagro.
Esta tarde, el cardenal John Henry Newman será elevado a los altares como santo por el Papa Francisco. En 2010, lo había beatificado el papa Ratzinger, atribuyéndole la curación milagrosa de un hombre que volvió a caminar luego de rezarle, pese a una lesión en la columna vertebral. Bergoglio anotó en la libreta de milagros de Newman la curación de una mujer embarazada a la que los médicos habían desahuciado.
Newman era un sacerdote anglicano que se convirtió a la religión romana, por lo cual tuvo una enorme influencia en los círculos católicos, que lo consideraron un ídolo. Por su influencia se convirtieron más adelante algunos personajes importantes del arte y de las letras inglesas, como G. K. Chesterton. Los católicos celebran a Newman en la fecha de su nacimiento, el 9 de octubre, pero los anglicanos que lo siguen venerando, lo conmemoran el día de su nacimiento, el 11 de agosto. Ese día de este año, el beato Newman no hizo nada por Macrì.
Su nombre se hizo famoso en la Argentina por el colegio de San Isidro que lleva su nombre, pero pocos conocen su historia. Newman era gay y vivía en concubinato con Ambrose St.John, otro sacerdote, 15 años más joven, con quien mantenía una amistad romántica y una vida comunitaria.
Newman, quien vivió entre 1901 y 1890 y es considerado el mayor pensador católico del mundo angloparlante, se refirió a su inseparable St.John como «mi luz terrestre». Newman era líder del movimiento de Oxford que proponía el regreso de la Iglesia de Inglaterra a las tradiciones católicas y en octubre de 1845 se convirtió al catolicismo.
St.John conoció a Newman a sus 25 años. Vivieron 32 años juntos. Newman comparó el encuentro de ambos con el de Ruth y Noemí en la Biblia. Según Newman, St.John «vino a mi como Ruth a Noemí», durante los difíciles años previos a la conversión. Estudiaron en Roma y fueron ordenados juntos como sacerdotes. St.John pidió a la Iglesia Católica que le permitiera jurar obediencia a Newman, cosa que fue rechazada. Newman anotó: «Desde el principio me amó con una intensidad de amor que no se puede describir. Desde Roma, hace 28 años ha estado trabajando para mí, aliviándome de todas las preocupaciones. Como era un joven de aspecto sajón los romanos lo llamaban mi ángel guardián».
Hay un retrato de ambos sentados con sus libros, en un colegio de Roma, con una efigie de la virgen de la medalla milagrosa que los bendice.
St.John era lingüista y ayudó a Newman en su trabajo y su vida cotidiana. En la Inglaterra victoriana que persiguió a Oscar Wilde por su homosexualidad, todos sabían que los dos sacerdotes eran una pareja sentimental. Un estudioso de la vida de ambos, John Cornwell (autor también de la tremenda biografía de Pío XII, El papa de Hitler) dijo que el apoyo de St.John incluía todo, desde hacer las valijas antes de un viaje, recordarle que tomara la medicina o fuera al dentista. «Era casi como la esposa, pero sin el lecho marital», cosa que está más que en duda.
St.John murió en 1865 a los 60 años, de un infarto por exceso de trabajo, haciendo traducciones para Newman, según la hagiografía tradicional. Por supuesto hoy sabemos que nadie muere por hacer traducciones. Newman escribió la oración fúnebre. Describe los dramáticos momentos finales. St.John se asió de él. Newman no se dio cuenta que se estaba muriendo y pidió ayuda para liberarse de su mano. Newman escribió que siempre había pensado que no hay dolor igual que el de un esposo por la muerte de su esposa. «Pero pienso que es muy difícil que alguna pena pueda ser mayor que la mía por la muerte de Ambrose St.John». En su testamento dejó escrita su «última e imperativa voluntad» de ser enterrado junto con Ambrose.
Sobre la tumba se colocó el escudo del cardenal Newman con su lema, Cor at cor loquitur, un corazón le habla a otro. Newman escribió otra consigna que también se grabó en la tumba. Ex umbris, et imaginibus in veritatem, de las sombras y los reflejos a la verdad, una referencia al amor que compartían.
Durante el proceso de beatificación, el Vaticano, con su proverbial respeto por las decisiones individuales y las diversidades, ordenó separar los cadáveres. Decidieron abrir la tumba, para llevar al santo Newman a otro lugar donde pudiera ser honrado sin evocaciones inquietantes. Los activistas Lgtb vieron la decisión como un atentado para enmascarar el aspecto queer de la vida del Cardenal Newman. Pero el Vaticano impuso su voluntad y en 2008 se abrió el sepulcro. La sorpresa fue que los huesos estaban mezclados y no se podía saber quién era quién.
No pudieron separar a Newman de St.John, pero sí de Macrì, porque en la escuela donde estudiaron Don Gato y su Pandilla, el 11 de agosto ganó Alberto Fernández. Esta noche, sólo otro milagro del cardenal gay podría impedir la catástrofe que le espera a Macrì en el primer debate presidencial, por más capacidad de negación que ostente.