Una mancha de aceite que llega hasta Vidal

APORTISTAS TRUCHOS DEL PRO-CAMBIEMOS

La causa por los “aportantes truchos” está rompiendo el cerco mediático con el que la prensa oficialista viene protegiendo tanto al presidente Mauricio Macri como a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.
IRINA SANTESTEBAN
El origen de los fondos de campaña suelen ser un nido de corrupción que afecta a muchos gobiernos, en Argentina, América Latina y el mundo.
En nuestro país está prohibido que las empresas aporten para los gastos de campaña de una agrupación política, con un claro objetivo: evitar posteriores “favores” del gobierno beneficiado con esos aportes. Sin embargo, algunos se las ingenian para “hacer trampa” y burlar esa disposición.

Ahora nadie puso.
Son muchos los ex candidatos o ex funcionarios de la alianza gobernante en el país y la provincia de Buenos Aires, que declaran no haber aportado “ni un peso” para la campaña de 2015 y 2017. En la mayoría de los partidos políticos, los militantes y dirigentes realizan aportes personales, y en las organizaciones más pequeñas no es extraño que, frente a una campaña, sus miembros recurran a préstamos personales.
Por otro lado, los datos de la Justicia Electoral revelaron que fue el PRO la agrupación política que más gastó en las elecciones del año pasado, donde la pobrísima performance del candidato a senador bonaerense Esteban Bullrich, hizo salir al ruedo a la gobernadora, que “se puso la campaña al hombro” y logró derrotar nada menos que a la ex presidenta Cristina Fernández.
Y es justamente esa imagen positiva, basada en sus modales suaves, la que está siendo horadada por las declaraciones de cientos de “aportantes truchos” (tal como se ha popularizado el caso) del partido que ella preside en el distrito electoral que representa el 40% del total de los votos en una elección nacional.

Tapar el sol.
Hay un dicho popular que reza: “Se puede engañan un cierto tiempo a mucha gente, y mucho tiempo a alguna gente, pero no se puede engañar todo el tiempo a toda la gente”. Y es lo que está pasando con el gobierno de Vidal.
La investigación del joven periodista Juan Amorín, para el programa “El Destape”, fue ninguneada por la prensa nacional oficialista, y sólo era reflejada por algunos medios de comunicación, considerados “opositores”: C5N, Crónica y Página/12 en Buenos Aires, LA ARENA en La Pampa, radios FM, entre otras.
Sin embargo, la rigurosidad de la investigación y las posteriores declaraciones de ex funcionarios de Cambiemos, incluso de quienes dicen apoyar aún a este gobierno, está transformando el caso en un dolor de cabeza mayúsculo para el presidente y la gobernadora. Y paradójico, nos demuestra que en política no siempre son los números lo que definen. Otros casos como el de la condonación de la deuda del Correo Argentino a la familia del Presidente, o las empresas off shore y los cuantiosos depósitos en dólares fuera del país de Macri y sus principales funcionarios, son significativamente más importantes en el monto de dinero que involucran.
Pero quizás lo que más está afectando la imagen presidencial y la de la segunda dirigente del PRO, es justamente aquello de “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. Tanto hablar de transparencia y honestidad, y hoy no pueden explicar cómo es que aparecen personas que niegan haber realizado aportes para financiar las dos campañas, por un monto que, hasta ahora, llegaría aproximadamente a los 80 millones de pesos. Y eso que la investigación apenas comienza y por ahora circunscripta a la provincia de Buenos Aires.

La familia.
El escándalo involucra a Vidal, por ser presidenta del PRO de esa provincia y a su ex marido Ramiro Tagliaferro, intendente de Morón, a quien el ex funcionario de ese municipio hasta octubre de 2017, Samuel Bondarczuk, acusa de “rodearse de mafiosos”. También la familia presidencial se ve involucrada, pues Osvaldo Marasco, ex candidato de Cambiemos en Ituzaingó, declaró a “El Destape” (16/07) que los fondos de la campaña eran coordinados desde un bunker en Vicente López, a cargo de Jorge Macri.
Bondarczuk reconoció haber sido “ingenuo” porque desde 2013 veía “mucha plata” para repartir cosas a la gente y él nunca se preguntaba de dónde salía ese dinero. Dice que en este caso hay “lavado” de dinero; sin embargo sigue defendiendo a Macri y Vidal, porque ella “no tenía porqué saber” lo que estaba pasando (Agencia Paco Urondo, 20/07/2018).
La denuncia por los falsos aportistas se desparramó como una mancha de aceite y todos los días aparecen nuevos casos en diferentes distritos.

Denuncia penal.
La presidenta del bloque de diputados bonaerenses del kirchnerismo, Florencia Saintout, presentó una denuncia penal contra Vidal y otros funcionarios del partido del gobierno por el financiamiento ilegal de las últimas dos campañas. Es por presunta comisión de los delitos de asociación ilícita, violación de secretos y de la privacidad, estafa, falsificación de documentos públicos y delitos contra el orden económico. Según la denuncia, los mecanismos utilizados fueron diferentes: en 2015 la lista de aportantes fue sacada de los candidatos de la Alianza Cambiemos y se les asignó un monto fijo, según el cargo que ocupaban, sin su conocimiento. En 2017, la maniobra fue presentar el listado de beneficiarios de planes sociales y miembros de cooperativas de trabajo, de bajos ingresos, por lo que resulta muy poco creíble que hayan realizado esos aportes, aun cuando fueran sumas pequeñas.

Gabinete de CEOs.
Macri se caracterizó por haber colocado en los ministerios a representantes de grandes corporaciones. Era el “mejor equipo de los últimos cincuenta años”; para sus críticos más combativos, un “gabinete de CEOs”.
Pensar que de repente estos gerentes sintieron una vocación política para importantes funciones de gobierno, no resultaba muy creíble. Sin embargo, ese fue el rasgo ponderado por el PRO para defenderse de las críticas que recibía por haberse rodeado de funcionarios que, hasta minutos de antes de jurar, se desempeñaban con altos cargos en monopolios y bancos. En muchos casos esos ministerios tenían directa vinculación con los intereses de esas grandes empresas en las que habían trabajado. Juan José Aranguren, 10 años CEO de la multinacional Shell y luego ministro de Energía, fue el caso más paradigmático.
Si presentar listas de aportistas falsos fue la forma de blanquear dinero proveniente de empresas, eso lo tiene que dilucidar la Justicia.