Una marcha con más prensa que argumentos

CONTRA EL ABORTO LEGAL

Los sectores que rechazan el proyecto de ley para legalizar la interrupción legal del embarazo (IVE), marcharon el domingo agitando la consigna “defendemos las dos vidas”.
IRINA SANTESTEBAN
Varios miles de personas se congregaron el domingo 20 en la Catedral de Buenos Aires, y de allí marcharon hasta el Congreso.
A contrario de lo que pide el movimiento de mujeres, que desde hace años reclama “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal, seguro y gratuito para no morir”, esta convocatoria fue un explícito rechazo a todos los proyectos de ley que están hoy siendo debatidos en el Congreso con miras a su tratamiento en Diputados en junio próximo.

Contra todo.
La conductora de televisión Amalia Granata leyó un petitorio en el que exigieron la defensa de la vida desde la concepción y solicitaron también la derogación del permiso de abortos en situaciones extremas o excepcionales que rige en nueve provincias.
Esta última petición es contraria a lo que dispone el artículo 86 del Código Penal, sobre los “abortos no punibles”, que permite la interrupción del embarazo en caso de violación o de peligro para la vida o la salud de la madre.
La Corte Suprema de Justicia, en mayo de 2012, dictó el fallo “F.A.L.” en el que ratificó la vigencia de esta norma y le ordenó al Estado nacional y los provinciales que debían dictar protocolos o guías para la actuación de los profesionales de los servicios públicos de salud (hospitales) en los casos previstos en ese artículo.
Sin embargo, sólo en 9 provincias y la Nación se cumple con ese protocolo. En el resto, diversas organizaciones contrarias al aborto han presentado amparos judiciales, con medidas cautelares, que han impedido la puesta en vigencia de esas guías.

Hipocresía.
En realidad, no están defendiendo “las dos vidas”, como lo proclaman de manera hipócrita, pues oponerse a una norma que protege la vida de la madre, cuando el embarazo puede acarrearle la muerte o graves daños a su salud psicofísica, es desprecio por la vida de la mujer.
La hipocresía es el rasgo característico de estos movimientos conservadores, mal llamados “Pro-Vida”. La mayoría provienen de sectores religiosos, sea católicos o evangélicos, en sus expresiones más extremistas, que marchan y se escandalizan contra una iniciativa parlamentaria que permite a la mujer decidir sobre la continuidad de un embarazo no deseado. Son los que callan y ocultan los casos de abusos sexuales de miembros de la Iglesia cometidos contra niños y niñas. En relación a ello, el lunes pasado se conoció la sentencia contra el sacerdote Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso y corrupción agravada de menores, luego que fuera denunciado por 7 víctimas, abusadas cuando el cura era su preceptor en un seminario en Paraná. A pesar de la dura pena impuesta, el cura tiene prisión domiciliaria.

Marchas.
En la marcha se utilizó un muñeco con forma de feto, que los manifestantes portan para “sensibilizar” a la población y provocar el rechazo hacia el proyecto de ley que se está debatiendo.
Las marchas contaron con una gran cobertura mediática, y aunque fueron notoriamente menos numerosas que las movilizaciones a favor de la legalización del aborto, al momento de calcular la concurrencia, los medios hablaron genéricamente de “multitudinarias” o “miles de manifestantes”.
En Córdoba, por ejemplo, La Voz del Interior estimó en 10.000 personas las que asistieron a la marcha. Sin embargo, los manifestantes cordobeses dijeron que habían sido 100.000.
Aunque los participantes dijeron que la marcha era “apolítica”, fue una clara expresión de los sectores conservadores y no sólo por su rechazo a la despenalización del aborto. Uno de los oradores en el acto de Córdoba fue Agustín Laje, presidente de la Fundación Libre de Argentina, y autor de algunos trabajos contra la izquierda, el feminismo y la revolución cubana. Laje es uno de los que sostienen el negacionismo respecto a las víctimas del genocidio en Argentina e intenta desmentir que sean 30.000 los detenidos-desaparecidos. Es un “niño mimado” de los círculos de derecha en la región latinoamericana, por su oposición al “populismo”. Da conferencias y asiste a programas de televisión, con un provocador discurso misógino y fascista.

En la recta final.
A pocas semanas de finalizar las audiencias en el Congreso, esta marcha intenta influir en los diputados y senadores que todavía no tienen un voto definido.
El diputado del PRO, Daniel Lipovetzky -quien está a favor de la legalización del aborto- preside el plenario de las Comisiones de Diputados que están de Acción Social y Salud Pública; Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia; Legislación Penal y Legislación General. Al principio de las audiencias, Lipovetzky declaró que los números eran levemente favorables a los que rechazan el proyecto de ley. Sin embargo, a medida que fueron avanzando las exposiciones, y se escucharon muchas voces influyentes (periodistas, actrices, abogadas, militantes de derechos humanos, mujeres y varones), hubo mayor optimismo en el movimiento de mujeres y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, organización que ha presentado por sexta vez el proyecto de ley para la IVE.
Desde el comienzo, las organizaciones feministas se movilizaron en apoyo al debate en el Congreso, en Buenos Aires y varias ciudades. Con los “pañuelazos” (el pañuelo verde es el símbolo de la Campaña), con movilizaciones y otras actividades, las posiciones a favor del Aborto Legal venían ganando la pelea en la calle.
Por ello, los sectores anti-aborto resolvieron hacer pesar su influencia, y mostrar fuerza también en los días previos a la votación.
Otros temas han opacado este debate, que algunos habían advertido que se trataba de una “cortina de humo” del gobierno de Macri para distraer a la población de problemas más importantes.
La corrida del dólar y la devaluación de casi un 40% en 15 días, la inflación que no para, el ajuste que está encontrando fuerte resistencia entre los trabajadores, demuestra que no era así. Apoyar una ley para que el aborto deje de ser clandestino y evitar las muertes maternas, no va en desmedro de otras luchas importantes en las que las mujeres también tenemos protagonismo.