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Una marea verde en las calles

Hay una historia no muy larga pero intensa detrás del 19F. Hace dos años nacía el primer «pañuelazo federal» en favor de la interrupción legal del embarazo. Antes, en 2007, había tenido lugar la elevación del primer proyecto al Congreso de la Nación y luego ocho presentaciones consecutivas. Esta persistencia no tiene otra raíz que el crecimiento exponencial entre las mujeres de la conciencia política que las impulsa a defender en la calle sus derechos individuales y colectivos, entre ellos la legalización del aborto seguro y gratuito
En Buenos Aires, como siempre, estuvo la mayor concentración pero en cien ciudades argentinas se replicó ese acto. Aquí en Santa Rosa la plaza San Martín y la Legislatura se llenaron de pañuelos verdes como también hubo movilizaciones en General Pico, General Acha y Victorica.
En la capital política del país el acto tuvo lugar frente al Congreso Nacional, a pocos días de iniciarse el período de sesiones y cuando ya se había anunciado que el presidente de la Nación dispuso que se elabore un proyecto para ser presentado y debatido este año por los diputados y senadores. Esa tarea ocupa a la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, al ministro de Salud, Ginés González García, y a la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta. Es bien sabido que el actual gabinete nacional está conformado íntegramente por «verdes», una diferencia no menor frente al Ejecutivo del gobierno macrista en donde había una gran proporción de «celestes».
A propósito de los colores, las crónicas de los medios porteños hablan de que en la movilización capitalina se observaron también muchos pañuelos naranjas, que simbolizan la separación de la Iglesia y el Estado, como también violetas, que representan las luchas por los derechos de las mujeres. En cambio no había ni rastros de los celestes -el color que representa la cruzada antiabortista- con lo cual quedó muy claro el carácter decididamente feminista de la multitud que ganó las calles.
La jornada de lucha vino a ratificar la centralidad que ha adquirido el movimiento que representa al colectivo de las mujeres y de la diversidad de géneros en la sociedad contemporánea. Es un fenómeno que ha alcanzado rasgos desbordantes en la Argentina aunque también en otros países de América Latina y de todo el mundo.
La violencia machista, la mortandad a causa del aborto clandestino y la desigualdad frente al acceso a los cargos públicos fueron puestos de manifiesto en forma contundente no solo en los discursos reivindicativos sino también poniendo el cuerpo en la ocupación del espacio ciudadano. Las antiguas corrientes feministas protagonizadas por mujeres adultas, de las clases medias y altas, con acceso a la educación superior y a los medios de comunicación evolucionaron en los últimos lustros hacia una marea torrencial que involucró a todas las edades y clases sociales y modificó de cuajo la configuración del escenario político.
Aún sabiendo que estaba en marcha la propuesta legislativa del presidente las mujeres decidieron salir a reivindicar en la calle el 19F para darle más fuerza a su reclamo. Un gesto claro de la potencia que ha alcanzado el movimiento.