Una mestiza en la corte británica

OTRO PRINCIPE HEREDERO SEDUCIDO POR UNA PLEBEYA

Pareciera que los nuevos tiempos y sus vaivenes van haciendo trizas los cuentos de hadas y príncipes que antaño alumbraban la infancia y, en épocas más cercanas, daban pasto a las “revistas del corazón” y publicaciones similares. Algo ya se venía insinuando desde años atrás, cuando el príncipe heredero de la un tanto devaluada monaquía española, se casó con una divorciada y plebeya para escándalo de los ultraconservadores.
Pero ahora es nada menos que la muy tradicionalista y formal corte de Windsor, en Inglaterra, la que patea el hormiguero al anunciar una nueva y singular boda. Se trata del casamiento del príncipe Enrique, segundo en la sucesión real a la corona, con una actriz norteamericana, mestiza de negro y blanco y, además, divorciada.

“Mitad y mitad”.
Meghan Markle, que de ella se trata, es una treintañera californiana, actriz y modelo, por cierto que lo suficientemente hermosa como para cautivar a un príncipe de la rancia realeza británica. Perteneciente a una familia de clase media acomodada se educó en un colegio privado católico. Tiene estudios superiores y está especializada en relaciones internacionales. Según ha expresado, durante sus interpretaciones actorales empezó a preguntarse si “era demasiado clara para la comunidad negra y demasiado oscura para la comunidad blanca. En los castings me etiquetaban como ‘étnicamente ambigua’. ¿Era latina? ¿Sefardí? ¿Caucásica exótica?”, para concluir: “soy mitad blanca y mitad negra”.
Más allá de la “prensa del corazón” y las revistas de actualidad que han llovido sobre Meghan en busca de detalles, se ha filtrado que -suprema ironía- su abuela negra, cuando joven, trabajó como sirvienta en el palacio de Windsor.