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Una paradoja entre Matrix y la heladera

PUNTO DE VISTA

POR MIGUEL TANOS *
Matrix fue una famosa trilogía del cine, supuestamente de ciencia ficción, exhibida entre 1999 y 2003.
La película plantea que en el futuro casi todos los seres humanos han sido esclavizados, tras una dura guerra, por las máquinas y las inteligencias artificiales creadas. Estas los tienen en suspensión, y con sus mentes conectadas a una realidad virtual que representa el final del siglo XX, Matrix.
Paralelamente, un sector de la población humana vive en una ciudad, Sion, luchando para liberarse, en condiciones desiguales, del dominio de la inteligencia cibernética.
La película se destaca por mostrar el concepto clásico de la filosofía sobre si el mundo alrededor es real o ficticio; en especial desde las ideas del mito de la caverna de Platón, una alegoría acerca de vivir creyendo que lo irreal y falso es la verdad.
La idea de un mundo irreal al que se lo percibe como real es una representación acerca de la alienación denunciada por ciertos postulados filosóficos, donde la idea de la Matrix sirve como parábola para ilustrar el concepto de una falsa realidad opresiva y alienadora, descrita de diferentes formas por diferentes filósofos, como Marx y Nietzsche, y también por las filosofías orientales, como el budismo y el taoísmo, las cuales representan la idea de una falsa realidad enajenadora bajo el nombre de la ilusión.
En las próximas elecciones nacionales se va a poner en juego del poder de la Matrix, que ha organizado el gobierno de Macri. Un dispositivo que recrea situaciones y acciones de visible mendacidad, que intenta construir una fantasía sobre los argentinos. Cuenta con un aparato mediático que distribuye la información-opinión y penetra en los usuarios de manera acrítica. Basados en «slogans» minuciosamente estudiados, e incansablemente repetidos, pretenden que se transformen como principios directores de la conducta electoral de quienes están conectados a la Matrix.
El empleo de los medios de comunicación tradicionales, diarios, televisión (periodistas, conductores, panelistas) y los más sofisticados como las redes sociales donde se invierten recursos de manera ilimitada, constituyen un ejército de disciplinadores de gran efectividad.
Sin embargo, como en la trilogía, esa construcción de una realidad virtual, aparentemente normal, mientras la sociedad está destruida, tiene su reacción: las personas que se animan a enfrentar su propio destino, a evitar la dosis de confort ocasional y ver con crudeza la realidad.
En nuestro caso, serían quienes pueden ver sin filtros lo que les pasa cada día como individuos y como sociedad, un destino que se resquebraja cada día y conduce a un futuro sombrío.
Son los millones que no se dejan engañar cuando llegan las facturas de servicios, cuando van al supermercado, son los que tienen que pagar los impuestos, son en definitiva los que miran su heladera semivacía. En definitiva, los que creen que otra Patria es posible.
En los 70 la premisa del movimiento popular era liberación o dependencia, en referencia al imperio de Estados Unidos. Hoy quizás la consigna del siglo 21 sea también liberación o dependencia, pero en este caso del poder que emerge de una estructura cibernético-mediática, que intenta adormecer y alienar a los pueblos de su propio destino. El domingo se empezará a develar este dilema.

* Ex ministro de Educación de La Pampa.