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Una visita para recordar diferencias

La visita a nuestra provincia de buena parte del gabinete nacional constituyó un acto político con beneficios a dos bandas. El respaldo mutuo que se prodigaron los actores nacionales y provinciales no ocultó, sin embargo, la importancia ejecutiva del encuentro durante el cual se firmaron convenios por casi dos mil millones de pesos destinados a fomentar actividades tecnológicas, energéticas, sociales, agropecuarias, viales y administrativas, además de saldar una deuda de la Anses con el Estado pampeano.
No muchas veces arribó a esta provincia una embajada ministerial tan numerosa y no se registran antecedentes de una conferencia del titular de Economía de Nación como la que se escuchó en el Aula Magna de la UNLPam. El acontecimiento debe enmarcarse en la promesa del Presidente de otorgarle prioridad a las políticas federales y de declarar «capitales alternativas» a ciudades de todas las provincias, título que, en La Pampa, recayó en General Pico, en cuyo aeropuerto desembarcó la columna principal de la nutrida delegación visitante.
En la cargada agenda de actividades que insumió casi toda la jornada, tanto en General Pico como en Santa Rosa, se escucharon numerosas referencias a la necesidad de profundizar el federalismo y no solo en el discurso. De ahí que se destacara la predisposición del gobierno nacional a «escuchar» las voces del interior -una expresión que el gobernador pampeano enfatizó en una entrevista con este medio- pero también a invertir en proyectos tecnológicos y productivos destinados a atenuar los profundos desequilibrios regionales que caracterizan a nuestro país producto de la macrocefalia porteña y del poder de lobby desmesurado que detentan las provincias «grandes». (Un ejemplo irrefutable: en el larguísimo conflicto que mantiene La Pampa con Mendoza por el robo del río Atuel, no puede ignorarse el peso decisivo de este último factor).
Pero hay otro costado positivo en esta visita como también en las que tuvieron lugar -aunque con menor despliegue de ceremonial- durante el año pasado, el primero de la actual administración nacional. Si se comparan con las que se llevaron a cabo durante el mandato de Mauricio Macri se podrá advertir sin demasiado esfuerzo las grandes diferencias entre unas y otras. Y no solo en cantidad, también en calidad. Los arribos de los funcionarios macristas, incluido el entonces presidente, se caracterizaron por su fugacidad y su escaso contacto con la prensa, los gobernantes y las instituciones locales. Algunos de ellos ni siquiera se habían anticipado y sorprendieron al periodismo local que debió desplegar una gimnasia inusitada para tratar de conseguir, al menos, una foto del esquivo visitante. Por no hablar de su intrascendencia en materia de realizaciones. Por poner un ejemplo: los jardines de infantes que anunció el propio Macri quedaron a mitad de camino y debieron ser finalizados por el gobierno pampeano; por no hablar de viviendas, la autopista a Anguil, los arreglos de las rutas anegadas o las obras de saneamiento de Santa Rosa; un rosario de promesas incumplidas.
La derecha neoliberal sabe mucho de marketing pero poco, casi nada, de beneficiar al conjunto del país