Una inversión

La pertinencia de la participación de nuestra provincia en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires está todos los años bajo discusión. Sobre todo porque hay quienes afirman que el área de cultura pampeana corre en desventaja frente a verdaderas multinacionales de los libros y, sobre todo, por ser un evento con fuerte sesgo comercial. No hace tanto, cuando La Pampa compartía stand con otras provincias, la crítica era que se trataba de un gasto casi innecesario ya que pasaba desapercibido el esfuerzo frente al despliegue que realizan las grandes editoriales.
Esa consideración parece haber cambiado. Sobre todo este año. Las provincias tuvieron cada una su stand, que fueron colocados en un pabellón ubicado justo en el ingreso al predio, por lo cual es de paso obligado para los visitantes y otorga mayor visibilidad. En ese puesto los autores locales presentaron sus libros, y aunque hayan tenido poca audiencia, de otro modo no hubieran podido llegar a Buenos Aires. Las autoridades de la Subsecretaría de Cultura de la provincia también lograron cuantificar este cambio: este año se vendió un 40 por ciento más de ejemplares que el anterior. Y el stand fue premiado por los organizadores por su diseño y se utilizó además para promocionar el turismo local.
Además, y a pesar de que se pelea en inferioridad de condiciones con la gran maquinaria comercial que se pone en marcha allí, es una marca de identidad pampeana. Así se pudo ver a muchos comprovincianos que viven en Buenos Aires acercarse hasta el sitio en busca de textos sobre su tierra natal.
Como ya se dijo en estas páginas cuando tuvo lugar la creación del nuevo Ministerio de Cultura de la Nación: es hora de que el presupuesto que se destina a esa área comience a ser considerado una inversión y no un gasto.