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Unos mandan médicos y otros, soldados

Mientras Estados Unidos está desplegando en estos días 30.000 efectivos militares en Europa, Cuba, China y Rusia envían médicos a la zona más riesgosa de la pandemia: Italia.
Es muy difícil ver estas noticias en los medios «grandes». Quizás se dignen a hablar muy brevemente de ellas en las páginas interiores de sus diarios o en escasos segundos en sus informativos televisivos y radiales; muy brevemente, sin contextualizar ni sacar conclusión alguna. Resulta ilustrativo observar cómo en semejante estado de emergencia planetaria la prensa corporativa occidental sigue manipulando la información y de tal modo desinformando a las grandes audiencias cautivas de su enorme poder de fuego.
La «prensa libre» no es tan libre como le gusta presumir a sus gerentes y periodistas estrella. En el fondo no es más que una gran maquinaria publicitaria que maquilla «información» en defensa de sus poderosos intereses de clase. En nuestro país tenemos ejemplos a manos llenas y hemos podido ver cómo ha funcionado en los últimos tiempos frente a gobiernos neoliberales y populares.
Lo cierto es que si en el caso que hoy nos ocupa, los medios corporativos cubrieran los hechos de acuerdo a la importancia que realmente tienen, deberían hablar de la reacción tan diferente de Washington frente a Beijing, Moscú y La Habana. El gobierno norteamericano, dejando en evidencia su mayor preocupación: mantener y fortalecer su primacía militar en todo el mundo, y los otros tres priorizando en esta emergencia la colaboración internacional para asistir a un país como Italia que está atravesando la peor crisis sanitaria del planeta provocada por el coronavirus.
No se trata de desconocer que todos los países defienden sus propios intereses en el mapa global, y no está mal que así sea siempre que usen herramientas políticas y económicas lícitas y que no las impongan por la fuerza de las armas a los Estados más débiles. Y aquí está, precisamente, la gran diferencia que distingue a EEUU, el gran imperio global de estos tiempos, del resto de los países. Con la caída del bloque socialista liderado por la URSS, EEUU quedó como única potencia militar dominante; y a pesar de la euforia y los pronósticos de una «era de paz y prosperidad» sustentada por el libre mercado y el liderazgo de la potencia norteamericana, nada de eso ocurrió. Al contrario, sin rivales, EEUU multiplicó su política guerrerista en todo el mundo, contando para ello con la dócil complicidad de los europeos en la OTAN.
Ahora vuelve a quedar expuesta esta realidad, y con mayor crudeza todavía por causa de la simultaneidad de los dos operativos: el militar de EEUU y el sanitario de Cuba, China y Rusia que no solo envían profesionales de la salud sino también ingentes cantidades de insumos médicos. Y todo ocurre en el transcurso de una pandemia como no se tenga memoria en los últimos tiempos, lo cual acentúa la diferencia abismal de las reacciones ante la comunidad internacional. De ahí el silencio informativo. Es muy difícil divulgar estas noticias sin sacar algunas conclusiones «inconvenientes» para el establishment occidental comandado por EEUU y que tiene en los gigantes mediáticos a sus voceros más prepotentes.