Van por “la plata de los jubilados”

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad es la gran tentación tanto del gobierno como del FMI. Semejante masa de recursos económicos a disposición del sistema jubilatorio es, para ambos, un “despropósito”, por eso ahora van por ella. Pero también hay una cuestión ideológica de por medio, algo que nunca van a admitir los economistas del gobierno y del FMI. Ese enorme fondo forma parte de la “pesada herencia” del “populismo kirchnerista”, y hay que desterrar todo vestigio de aquel período en aras de la “superioridad” del mercado libre de toda intervención del Estado.
El desguace del FGS forma parte, entonces, de esta ofensiva tendiente a dejar al Estado exhausto y posibilitar así el retorno del sistema privado de jubilaciones, algo que no se dice abiertamente pero que está en la agenda del macrismo desde siempre. Solo baste recordar que cuando el kirchnerismo decidió terminar con el ruinoso negociado de las AFJP y recuperar para el Estado el sistema jubilatorio se encontró con la férrea oposición del macrismo en el Congreso.
Ahora con el respaldo del FMI le resulta más fácil al gobierno avanzar sobre “la plata de los jubilados”. Será Christine Lagarde la que “pague el costo político” de licuar esas gigantescas reservas y no el gobierno, aunque comparta todas y cada una de las medidas que contribuyan a demolerlas. Y ya no serán inversiones que apuesten a la producción industrial, a planes de viviendas o a la generación de empleo como sucedía durante el kirchnerismo; este gobierno de Ceos y financistas están muy lejos de esos objetivos. Para ellos “inversión” es alimentar la bicicleta financiera y estimular la captura de divisas por parte de los grandes jugadores de las finanzas. Las turbias operaciones en Qatar, con colocaciones de dineros del FGS en desconocidos fondos de inversión, es el modelo a seguir.
El desplazamiento del fiscal Gabriel De Vedia de la Unidad de para la Investigación de Delitos de la Seguridad Social (Ufises) es una clara muestra de que el gobierno no quiere interferencias molestas. El fiscal venía investigando y denunciando a funcionarios del gobierno por la desventajosa venta de acciones de empresas en perjuicio del FGS. También por la utilización de intermediarios financieros parasitarios que cobraban altas comisiones por hacer un trabajo que antes realizaba directamente la propia Anses sin costos adicionales. Estas y otras irregularidades denunciadas por el fiscal le costaron su puesto y desnudaron la pretensión del gobierno de debilitar al FGS.
Los pocos periodistas no oficialistas que investigan estas oscuras maniobras en el Fondo de la Anses han denunciado que el organismo ya no publica en su sitio web las actas relativas a la administración de estos recursos con el fin de ocultar sus movimientos. También detectaron que se han realizado colocaciones en ignotos fondos de inversión cuyos titulares tienen estrechos vínculos con altos funcionarios del gobierno.
Estas maniobras que deberían escandalizar a los medios más grandes del país se han ocultado en lo que constituye el blindaje mediático más burdo del cual se tenga memoria. Ahí también hay que buscar responsabilidades compartidas.