Viaje al mundo macrista con Jamaica, Irak y Kenia

LA SEMANA PAMPEANA

I – La semana encontró a La Pampa en el drama que embarga hoy al país entregado a las políticas ruinosas del Fondo Monetario Internacional por un gobierno nacional que a dos años y medio de asumir ha degradado la calidad de vida de los argentinos y arruinado la economía nacional como nunca antes. El gobierno cuyos funcionarios decían querer insertar al país en el primer mundo, nos han arrastrado a la cloaca de los Estados descartables pidiendo auxilio al lugar donde caen los desesperados gobernantes de los peores países del mundo. La Argentina de Macri que pide un stand by al FMI queda así igualada a Jamaica, Irak y Kenia, pese a que se saca fotos con líderes de países desarrollados del mundo como los fans que no califican siquiera para jugar un campeonato de fútbol barrial y se sacan fotos con Messi.

II – Son pocos los argentinos que se engañan hoy sobre el futuro. Las encuestas, pese al esfuerzo de los medios hegemónicos cómplices de este desastre económico y social que tratan de endulzarlas, señalan con claridad que más de los dos tercios de la población tiene hoy una imagen negativa del gobierno y de la economía y poca esperanza de que el futuro depare una mejora. Los pampeanos estamos aún peor. Castigados por el gobierno nacional, integramos el grupo de las tres provincias que menos recursos para obras públicas nacionales recibe mientras el presidente delira con un canal fluvial que atraviese la provincia desde Realicó a Catriló cuyo proyecto acordó con la reina Máxima de Holanda. En la semana se supo también que el sistema PPP que la nación impulsa para construir la prometida y demorada autopista Santa Rosa-Anguil, es objetado por el fondo. Supimos también que la licitación de esa obra la ganó una empresa china, país cuya sola mención en años del kirchnerismo espantaba a los que hoy nos gobiernan por las supuestas apetencias territoriales de los orientales.

III – El día del periodista encontró en la semana a la profesión nuevamente sin mucho que festejar y a la ciudadanía como víctima de un plan sistemático para terminar con la prensa independiente del país. El gobierno nacional profundizó el último año la utilización de la pauta publicitaria maquiavélicamente para domesticar a los medios y a la justicia para atacar a los que resisten reproducir mansamente el relato oficial. Ese uso de la publicidad oficial para premiar o castigar líneas periodísticas profundizó la crisis de muchas empresas que cerraron dejando a miles de trabajadores sin empleo, sumada a las “purgas” de periodistas en el Estado o en medios sensibles a las presiones políticas del gobierno que dejaron a figuras del periodismo nacional como Horacio Vertbisky o Víctor Hugo Morales fuera de los medios en los que expresaban sus investigaciones y opiniones.

IV – Este panorama desolador se ve agravado por la degradación que las llamadas “nuevas tecnologías” provocan en el estatuto del periodista bajo el cual se rigen las relaciones de trabajo de la profesión. Los “nuevos empleos” en esos medios se hacen al margen de los derechos de los trabajadores de prensa. En La Pampa un número creciente de sitios web que difunden noticias sin periodistas que las produzcan robándolas de radios, diarios u otros sitios que sí las producen o, en el mejor de casos, sitios web que producen información con periodistas a los que contratan al margen del estatuto del periodista y del convenio de prensa sin ninguna protección laboral, trazan un panorama desolador para las nuevas generaciones de profesionales de la información. Curiosamente, semejante nivel de precarización y ataque al desarrollo de la profesión en La Pampa cuenta con la complicidad de la dirigencia gremial que parece no preocuparse por semejante ataque a la dignidad de los trabajadores de prensa y siguen “cazando en el zoológico” apuntando sus dardos a los pocos medios que siguen sosteniendo el empleo periodístico.

V – Se da así la paradoja que La Pampa tiene hoy un número record de medios de comunicación que pone a disposición de la sociedad una cantidad inédita de formas de informarse a la ciudadanía. Pero esa proliferación de medios suma muy poco a la profesión porque los periodistas no consiguen empleo de calidad en los “nuevos medios de comunicación” que los contratan en “negro” y, además, porque los medios que realmente producen la información siguen siendo los tradicionales (diarios, radios e informativos de canales de TV) que siguen siendo los únicos que donde sobrevive la profesión de periodista como un empleo registrado. (LVS)