Viejo y cambiante tema del traslado de la ciudad capital

Señor Director:
La noticia hace saber que el parlamento patagónico se propone volver a tratar el tema del traslado de la capital federal.
Recordemos que el parlamento patagónico es una creación regional que delibera con la participación de diputados de las provincias llamadas patagónicas. O sea, de sur a norte: Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén y La Pampa. Nuestra provincia, que fue considerada de centro, por su ubicación geográfica, fue incorporada a la región patagónica porque gran parte de su territorio participa de los rasgos propios del sur. La Pampa accedió a esta condición patagónica sin debate interno y sin grandes expectativas.
La propuesta de tratar el traslado de la capital federal tiene relación con el antecedente del gobierno iniciado en l983, a la salida de la dictadura: el de Alfonsín. Fue este presidente quien actualizó el tema del traslado de la capital y estuvo a punto de transformarlo en un hecho. Se dispuso que la nueva capital ocupase un espacio sobre la desembocadura del río Negro, donde hoy está la capital de esa provincia, que se trasladaría más hacia su interior. No hubo unanimidad de opiniones en cuanto a esta ubicación, en parte porque predominaba la vieja idea de una instalación territorial de mayor centralidad, con alguna semejanza a lo que ya para entonces habían concretado los brasileños: lejos de todo límite, tanto del marítimo como del terrestre. La opción de Alfonsín mantenía la instalación océanica, aunque corrida al sur. La idea de ese momento fue tanto salir de la vieja metrópoli y acercarse a los vastos y poco poblados territorios patagónicos, cuya desconexión con el resto de la Argentina había alentado aspiraciones de Chile y de otras naciones del “viejo mundo”. La permanencia atlántica probablemente fue pensada como una manera de poner en valor la extensión de este límite, así como una plataforma continental importante y, en parte, porque el interés mundial por la Antártida daba nueva y mejor perspectiva al extremo sur argentino.
El proyecto Viedma se frustró por el desarrollo de una crisis económica interna y un reflujo de las pautas también económicas que habían predominado durante la dictadura, caracterizadas desde entonces como neoliberales según la conformación de poderes e influencias en la etapa final de la guerra fría, que culminó precisamente en l889-90. El neoliberalismo se instaló de lleno en las presidencias de Menem y de la Rúa, hasta estallar al comenzar el tercer milenio.
Desde el ensayo Viedma ha habido cambios. Si bien la costa atlántica sigue siendo importante para la Argentina, ahora ha crecido la importancia del Pacífico, mar sobre el que no tenemos costas, pero sí territorios que están más próximos al Pacífico que al Atlántico. El fuerte desarrollo chino y de todo el sudeste asiático, así como la independencia de la India, provocaron cambios que ahora se hacen notar. La nueva potencia dominante, Estados Unidos, tuvo que combatir principalmente en el Pacífico en la II Guerra porque las naciones europeas, colonialistas, demasiado comprometidas en la lucha con Alemania, no pudieron frenar la expansión nipona. Se evaporó el poder colonial tradicional y si bien inicialmente Estados Unidos se empeñó en frenar a Rusia con la OTAN, entendió muy bien el cambio de equilibrio por un nuevo estado de cosas en el Pacífico, el mayor de los océanos, y se propuso evitar el dominio chino y oriental, con sus grandes concentraciones humanas del sudeste asiático, India e islas. Europa occidental empezó a quedar lejos del nuevo escenario comercial, pero Estados Unidos tiene extensas costas sobre el Pacífico y algunos dominios que le han dado presencia territorial en ese escenario.
A grandes trazos, estos cambios pueden ser determinantes para discutir la ubicación de la capital si es que se aborda de nuevo su traslado.
Atentamente:
Jotavé