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Virus e inequidad

LA PANDEMIA NOS MUESTRA EL VERDADERO ROSTRO DE LA DESIGUALDAD MUNDIAL

La fortuna de los 10 supermillonarios más ricos del mundo sobra para evitar que ninguna persona caiga en la pobreza a causa del virus, así como para financiar la vacunación
contra el Covid-19 de toda la población mundial.
CARLOS HELLER
La actividad económica continúa mostrando signos moderados pero persistentes de crecimiento. Si bien hasta noviembre (último dato disponible) aún se registraban caídas interanuales, éstas son cada vez menores. En el registro de la variación mensual, noviembre fue el séptimo mes de crecimiento consecutivo: 1,4%. Pero además existe una importante dispersión en el desempeño de los distintos sectores económicos. Según el Indec, la industria fue la que lideró el crecimiento en noviembre. También se destacaron los sectores de comercio mayorista y minorista e intermediación financiera pero quedaban rezagados el turismo, el transporte y los servicios sociales y personales.
Otro indicador: la Utilización de la Capacidad Instalada de la Industria, luego de haber sufrido una gran caída en abril de 2020 hasta el 42%, en noviembre llegó a superar el nivel prepandemia, alcanzando el 63,3%.
En materia de políticas públicas resulta interesante mencionar el acuerdo de precios y salarios que el gobierno comenzó a negociar con empresarios y sindicalistas para lograr que los ingresos de los trabajadores se ubiquen nominalmente por lo menos un par de puntos por encima de la inflación. Si estas negociaciones resultan fructíferas (las reticencias de algunos grandes sectores empresarios ya se hicieron sentir), esta iniciativa permitiría ir revirtiendo la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en los últimos años. Y, al mismo tiempo, jugará a favor de la recomposición de los haberes jubilatorios, cuya fórmula de actualización se basa en un 50% en los ingresos de los trabajadores activos formales. A su vez, la proyectada mejora en la actividad económica y los pagos a realizarse de la moratoria impositiva y previsional elevarán la recaudación fiscal, otro componente para el cálculo de las jubilaciones.

El virus de la desigualdad.
Como suele ocurrir todos los años, la ONG Oxfam publicó un documento sobre desigualdad global, en paralelo a la reunión del Foro Económico Mundial de Davos. El informe de Oxfam señala que «la pandemia de Covid-19 será recordada por haberse cobrado más de dos millones de vidas en todo el mundo, pero además, por haber provocado que cientos de millones de personas más se hayan visto sumidas en una situación de pobreza y de falta total de recursos».
Efectivamente, además de las víctimas del virus, la pandemia generó un empeoramiento en la pobreza e indigencia en todo el mundo. Dejó al descubierto las debilidades del sistema en el que vivimos. Oxfam cita al Secretario de la ONU, Antonio Guterres, quien señaló que el Covid-19 «ha revelado fracturas en el frágil esqueleto de las sociedades que hemos construido y que por doquier está sacando a la luz falacias y falsedades: la mentira de que los mercados libres pueden proporcionar asistencia sanitaria para todos; la ficción de que el trabajo de cuidados no remunerado no es trabajo; el engaño de que vivimos en un mundo post-racista; el mito de que todos estamos en el mismo barco».

Mucho peor.
Estas desigualdades empeoraron frente a otras crisis mundiales. Según Oxfam, en la crisis de 2008 los milmillonarios necesitaron cinco años para recuperar su nivel de riqueza previo, en la actualidad «recuperaron en sólo nueve meses su nivel de riqueza previo a la pandemia, mientras que para las personas más pobres la recuperación podría tardar más de una década».
No es de extrañar que por estos días se conozcan noticias como que la tecnológica Apple superará los 100 mil millones de dólares en ingresos en el primer trimestre fiscal de 2021, luego de que sus acciones llegaran a tocar valores récord.
Pero quizá lo más destacable es que, según Oxfam, «la fortuna acumulada por los 10 supermillonarios más ricos del mundo desde el inicio de la crisis, es más que suficiente para evitar que ninguna persona del mundo se vea sumida en la pobreza a causa del virus, así como para financiar la vacunación contra el Covid-19 de toda la población mundial». O que «en septiembre de 2020, Jeff Bezos, el por entonces hombre más rico del mundo, podría haber pagado de su bolsillo a cada uno de los 876 mil empleados y empleadas de Amazon un bono de 105.000 dólares tan solo con la fortuna personal que acumuló entre marzo y agosto de 2020. Y, aun así, habría seguido siendo tan rico como al inicio de la pandemia».

Ricos con menos impuestos.
Debe quedar claro que esta fuerte inequidad mundial es fruto de políticas adoptadas por gobiernos que se han puesto al servicio de las élites ricas y poderosas y, en ese sentido, las estructuras impositivas tienen mucho que ver. Según Oxfam, «entre 1985 y 2019, el tipo legal o nominal promedio del impuesto sobre los beneficios empresariales a nivel mundial se redujo del 49% al 23%. Si los países hubiesen optado por subir los impuestos a los más ricos, no habrían tenido que adoptar muchas de las medidas de austeridad que han generado más desigualdad y pobreza».
Pero además, en el marco de una estructura impositiva regresiva, con la parálisis de la actividad por la pandemia, los gobiernos se han quedado aún con menos recursos ya que, según Oxfam, «América Latina ha perdido 113.400 millones de dólares de ingresos fiscales en 2020, una cifra equivalente al 59% del gasto público en salud de toda la región». Y continúa: «Argentina ha abierto el camino, con la adopción de un impuesto solidario a la riqueza, de carácter temporal, que grava la riqueza extrema». Si bien muchos países han propuesto iniciativas similares, fueron muy pocos los que las pudieron llevar a la práctica. Tan es así que Morris Pearl, un exejecutivo de BlackRock que preside la organización «Millonarios patrióticos», pidió que Estados Unidos «siga el ejemplo» de Argentina y cree un aporte sobre la riqueza.

Los ricos no dan empleo.
En la página web de la organización de «Millonarios patrióticos» se lee: «el empleo no proviene de la gente rica». Allí se asegura que es una idea errónea sostener que los recortes impositivos a los más ricos llevarán a la creación de más empleos privados, dado que, en su gran mayoría, el ahorro se destina a la compra de activos existentes y no regresa a la economía en la forma de incrementos en las ventas y el nivel de empleo. «Los trabajadores cada vez reciben una porción menor de la torta», sostienen, y proponen aumentar los salarios mínimos, entre otras iniciativas.
A esta altura queda claro que no falta riqueza en el mundo, y lo que debería hacerse es distribuir la enorme riqueza que se encuentra acumulada en tan pocas manos como nunca antes en la historia de la humanidad, un camino que, incluso, permitiría crear más riqueza aún, pero más equitativamente distribuida. (Extractado de Contraeditorial).