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Viviendas: la gran diferencia

La reactivación de los planes de construcción de viviendas sociales era una de las noticias más esperadas por miles de pampeanos que no tienen un techo y que debieron pasar los cuatro años del gobierno macrista encendiendo velas a todos los santos.
La sequía que afectó a La Pampa en esta materia durante el cuatrienio neoliberal dejó profundas huellas, entre las más notables el gran crecimiento del déficit habitacional, problema que llevó a la desesperación a muchas familias que se lanzaron a ocupar terrenos en una acción colectiva que no registra precedentes en nuestra historia local y provincial.
Tanto con fondos de origen pampeano como de Nación se activaron varias operatorias que, se espera, en breve permitirán aliviar un poco la gran demanda que creció en los últimos años por las razones señaladas. En Santa Rosa, General Pico y varias localidades del interior se están llevando a cabo los procesos licitatorios al tiempo que se rubrican convenios con reparticiones del gobierno nacional para agilizar la puesta en marcha de nuevos programas habitacionales.
La diferencia entre un gobierno que ve al Estado como protagonista del desarrollo socioeconómico de otro que lo utiliza para promover lucrativos negocios que únicamente benefician a la elite económico-financiera olvidando las necesidades de las mayorías no es difícil de observar. Independientemente de las simpatías partidarias de cada ciudadano y de la forma en que cada uno mira a la política, los hechos son contundentes y hablan por sí mismos. Hay que tener vendas ideológicas muy gruesas para no ver lo que significa este solo ejemplo que hoy se registra en La Pampa con el impulso a la construcción masiva de viviendas y el doble beneficio que genera: por un lado le permite acceder al techo propio a miles de familias que de otro modo estarían condenados a vivir alquilando o a rogar por un rincón en la casa de un familiar; y por otro implica un envión económico decisivo de la mano de la obra pública que, como es bien sabido, actúa como un motor que empuja como pocos los engranajes de una enorme cadena industrial integrada por segmentos productivos de primer orden a la hora de reactivar el mercado interno y generar empleo registrado a gran escala.
Los que están padeciendo situaciones extremas en materia habitacional hoy saben que están bastante más cerca de acceder a una solución con respecto a lo que veían y sentían hace apenas algo más de un año. Y ello ocurre a pesar de la irrupción de la pandemia que viene azotando al país y al mundo provocando gravísimos problemas sociales y económicos. El aumento desmesurado de la desocupación y, en consecuencia, de la pobreza son desafíos para los Estados de todo el planeta. En lo que concierne a nuestro país, y a nuestra provincia, hay amplio consenso en cuanto a que, de haber continuado en el gobierno la coalición macrista-radical-carriotista hoy estaríamos enfrentando no una sino dos pandemias: la biológica y la política. El solo ejemplo de lo ocurrido en materia de promoción de la vivienda alcanza y sobra para darnos cuenta de lo que nos salvamos con la derrota electoral de la alianza de la derecha política-empresaria-mediática en octubre de 2019.