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Voces que alertan

A pocas horas del dramático llamamiento público realizado por la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), se conoció una carta abierta a la sociedad emitida por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en idéntico tono. Ambos pronunciamientos interpelan no solo a las autoridades de la Nación y de las provincias sino a toda la dirigencia política y, desde luego, a la población.
«Estamos agotados físicamente, exhaustos en lo psicológico. Cometemos errores, nos enfermamos. Hay compañeros que han fallecido. Por lo tanto, los resultados en el funcionamiento de las terapias intensivas ya no son los mismos. Y hay índices que nos preocupan. La letalidad está aumentando, aún dentro de valores que son mucho mejores de los que ha habido en el resto del mundo». Estas declaraciones pertenecen a uno de los profesionales de la salud que es a la vez dirigente de la SATI y fueron formuladas al finalizar la reunión que mantuvieron con el Presidente de la Nación.
En cuanto a la carta de la Facultad de Medicina de la UBA, sostiene que «hoy transitamos el momento más difícil de la pandemia» y advierte que si no se adoptan medidas adicionales «esta situación continuará agravándose porque la cantidad de infectados y fallecidos sigue en aumento».
Las dos instituciones alertan, en forma coincidente, sobre el agotamiento del personal que está en los centros de atención, especialmente los que deben cuidar a los pacientes con mayores complicaciones en las unidades de terapia intensiva. Este panorama no solo se observa en el AMBA; se replica en varios puntos del país. Muchas provincias están mostrando una aceleración en los índices de crecimientos de infectados y fallecidos lo cual expone al personal no solo a jornadas agotadoras sino al enorme riesgo de contagiarse en el ejercicio de su trabajo.
El aumento en los niveles de ocupación de camas también preocupa a ambas instituciones y lo señalan sin eufemismos, como también la escasez de personal para atender una demanda creciente. A ese problema lo están sufriendo varias jurisdicciones lo cual ha motivado pedidos de profesionales tanto a Nación como a otras provincias.
La oposición de derecha y los grandes medios porteños deberían tomar nota de estas voces de alarma y dejar de minimizar la pandemia y sus efectos en la salud pública. La dirigencia macrista y el periodismo aliado no paran de convocar a movilizaciones en la vía pública incrementando el riesgo de contagio en miles de personas. El solo hecho de que Patricia Bullrich haya contraído la enfermedad es una muestra de la razón que tienen los sanitaristas acerca del peligro que corre la población que no se cuida.
También el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires debería dejar de jugar al distraído. La habilitación de nuevas actividades económicas que sacan más gente a la calle aumenta las probabilidades de contagio, y se lleva a cabo mientras transcurre el pico de la pandemia y se mantienen muy altos los casos de infectados y fallecidos. La actitud de despreciar lo que señalan los profesionales de la salud es también un desprecio por la vida y la salud de la población.