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Vuelos patagónicos

El 4 de setiembre de 1940, un Junker JU 52 que había despegado del aeropuerto de El Palomar aterrizó en el aeródromo de Santa Rosa, en la primera etapa del vuelo inaugural de la recientemente creada Líneas Aéreas del Sudoeste, LASO, hoy LADE, que plasmaba la idea de integración aérea de la Patagonia uniendo, luego de Santa Rosa, las ciudades de Neuquén, Bariloche y Esquel.
Ochenta años después, y remontando las nefastas decisiones de los gobiernos neoliberales y de tinte similar que destruyeron en el nombre del antiestatismo las politicas de promoción del territorio, los gobernadores de la región reflotan aquélla idea y la ponen en la agenda común.
En aquella fecha fundacional, Santa Rosa actuó como puerta de entrada aérea de la Patagonia, anticipándose medio siglo a la conformarmación de la región con La Pampa dentro de ella.
El acta de constitución de la región patagónica se firmó en nuestra provincia hace un cuarto de siglo teniendo como antecedente la ley 23.272 de inclusión de nuestra provincia en la Patagonia y en los beneficios de la región.
En consonancia con la vocación patagónica pampeana, en la cumbre de gobernadores que alentó la recuperación de las líneas aéreas que unan a las provincias de la región, La Pampa será la coordinadora de las políticas comunes de conectividad interregional que, una vez más, intentan desarmar el nefasto esquema de centralismo porteño que tanto daño le causa al desarrollo del interior del país.

Un caso testigo
La justicia pampeana finalmente tomó nota del estado de opinión que la libertad de un agresor de género y el estado de indefenión de su víctima habían causado en la sociedad. El caso, como muchos otros, da cuenta de la limitación que tienen las áreas creadas para atender y asesorar en la problemática de género y la inercia de muchos juzgados y tribunales de una forma de impartir justicia que parecen no lograr entender la perspectiva de género. La decisión legal de dejar en libertad al agresor cuando se cumplía el plazo no parecía, en principio, tener objeciones dentro de los paràmetros en los que se mueve el mundillo judicial. Pero todo cambió cuando la víctima reveló que su ex pareja la había amenazado con matarla no bien saliera de prisión. La mujer hizo la denuncia en sus redes sociales que rápidamente llegaron a los medios. El trabajo periodístico hizo el resto. Todo estaba bien para la justicia, pero la posibilidad de que se repitiera aquí lo que ha pasado y sigue pasando en el resto del país donde los violentos de género cumplen sus penas y en muchos casos salen a buscar «venganza» contra la víctima que osó denunciarlo, no permitía quedarse en la formalidad burocrática en la que se refugiaban los funcionarios judiciales involucrados. La decisión de extender la prisión una semana y dotar de custodia policial a la mujer, parece indicar que algo ha cambiado. (Que le den un botón antipánico en un pueblo donde no hay señal suficiente de internet, parece confirmar que la formalidad burocrática ciega y sorda alejada de la realidad puede ser fatal)