Vuelve la reincidencia como una disuasión

I – La decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de ratificar la constitucionalidad de la reincidencia como un agravante, le devolvió a la ciudadanía algo de la tranquilidad que pierde cuando observa que los fallos de algunos magistrados consideran que un antecedente penal no es causa para agravar una pena cuando el sentido común (y ahora la autoridad jurídica nacional) indica lo contrario. La trascendente decisión de la CSJ, que pasó inadvertida para los que creen que la inseguridad solo se refleja en las noticias policiales, devuelve además la cordura a un debate que está atravesado por intereses que enturbian su tratamiento como lo que es: la simple y pedestre aspiración del ciudadano común a una vida tranquila y en paz en la sociedad y la certeza de que quienes alteran esa aspiración y reiteran esa conducta serán tratados no solo como simples delincuentes, sino como reincidentes que actúan burlándose de la pena que se les impuso cuando iniciaron su carrera delictiva.

II – Tal vez influida por esta decisión de la Corte, la justicia terminó en la semana con un inexplicable e irritante privilegio que la justicia de menores local le otorgaba al hijo de un dirigente justicialista y funcionario público, al que libraba de su tratamiento de rehabilitación en el Instituto Para la Educación Social de Adolescente de la provincia. Finalmente el menor, que está proximo a cumplir su mayoría de edad y que atacó e intentó matar con un hacha a dos jóvenes, fue al Ipesa como cualquier hijo de vecino y desde allí enfrentará los graves cargos que pesan en su contra.

III – Si la decisión de la Corte parece haber influido en el ánimo de algunos jueces, no parece, no obstante, haber llegado a los que debieran sentirse aludidos, esto es, la runfla de delincuentes que actúan en la ciudad como si los ciudadanos y sus casas fueran una especie de coto de caza donde cometer sus tropelías. Sobre el fin de semana, actuaron arrebatando violentamente a los integrantes más débiles de la sociedad: ancianos y mujeres de edad avanzada que dejaron en algunos casos con graves heridas producto de golpes, o caídas. Aprovechando que era el fin de semana el día de cobro de jubilados y estatales actuaron a cara descubierta y en pleno centro, huyendo a pie en bicicleta o en moto.

IV – Esta reaparición violenta de los arrebatadores, que parece responder a la estacionalidad del cobro de haberes, surgió en la misma semana en que una exitosa investigación policial llevó a desbaratar a una banda de revientapuertas que se alzaban en robos rápidos y violentos, con televisores, celulares y computadoras. Decenas de elementos recuperados y una gavilla de jóvenes detenidos, todos con antecedentes penales o de ingresos a comisarías fue el resultado del accionar policial que, se espera, tenga una rápida resolución judicial y una consecuente aplicación de la ratificación de la Corte.

V – Lo novedoso del accionar policial fue que esta vez la cadena incluyó también a los “compradores de buena fe” que tenían en su poder los televisores y otros elementos sustraídos por los delincuentes. Que estos vecinos deban demostrar su buena fe con algo más que palabras es un paso significativo para cortarle a los ladrones sus vías de reducción de elementos robados. No hay robos de televisores si no hay un mercado de compradores que, aún a sabiendas de que, por su precio, se trata de elementos robados, se prestan al juego de comprar y, asi, dejar en marcha la rueda que hace que los robos continúen.

VI – Estos hechos delictivos alteran la tranquilidad ciudadana y van cambiando rápidamente las costumbres pueblerinas de los santarroseños por otras más acordes con grandes ciudades donde la precaución y la desconfianza gana sobre el andar desprevenido que hasta no hace mucho capeaba aquí. Las recomendaciones policiales a comerciantes y ciudadanos, más allá de su utilidad, habla también de cierta resignación de la autoridad que ve que su accionar no es suficiente para garantizar la tranquilidad. Mientras, la colocación de más cámaras _un elemento pasivo que ha demostrado su enorme efectividad para disuadir o descubrir delitos_ siguen esperando los pasos burocráticos que finalmente las lleven a cumplir con sus fines. (LVS)