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… Y el viento los amontona

MARCHAS OPOSITORAS

El 12 de octubre se realizó una nueva movilización en contra del gobierno nacional, que reunió al ya acostumbrado y heterogéneo espacio presuntamente «independiente», pero que tiene una clara dirección política, opositora y de derecha.
IRINA SANTESTEBAN
Esta vez las marchas en el país fueron numerosas y convocaron a grupos con diversos intereses, algunos incluso atendibles. El problema es que la convocatoria y dirección política de estas concentraciones son de la oposición, Juntos por el Cambio, los grupos económicos dominantes y los medios de prensa que expresan a esos sectores, bajo la batuta del grupo Clarín.
Así se la vio a la jefa del PRO, Patricia Bullrich, conduciendo su auto con una bandera argentina sobre sus hombros y eufórica por tanta gente «defendiendo la República».
Los carteles eran muy poco democráticos. Expresaban la furia opositora en la cual predomina la letra K (diktadura, korrupción, etcétera), y el rechazo a la reforma judicial que impulsa el gobierno de Alberto Fernández. También el apoyo a los tres jueces que se niegan a volver a sus tribunales de origen y pretenden quedarse en los que fueron designados sin acuerdo del Senado. Tan republicana esta gente que defiende nombramientos de jueces aún en contra de lo que dicta la Constitución Nacional…

Ganar la calle.
En nuestra columna de la semana pasada, intentamos abordar la contradicción que está presente en la actual situación: volver a las restricciones para combatir el Covid-19, en un momento de pico de contagios o ganar las calles para sostener los reclamos populares y apurar las medidas que el gobierno está demorando, como el impuesto a las grandes fortunas, o directamente dejó de lado, como la expropiación de Vicentin.
La derecha no tiene contradicción: ha ganado las calles para desestabilizar al gobierno nacional. Por segunda vez, hubo manifestantes frente a la residencia presidencial de Olivos, quizás envalentonados con la inacción oficial cuando los policías sublevados hicieron lo mismo, y no les fue tan mal. Ahora se agregó un intento de escrache frente a la residencia de la vicepresidenta Cristina Fernández, que fue contrarrestada por un grupo de jóvenes que se apostaron en el mismo lugar, para expresar su apoyo a CFK. Algunos de ellos se identificaban con camperas de ATE Capital, que conduce Daniel Catalano.
El Frente de Todxs se prepara para un acto virtual el próximo 17 de octubre, fecha emblemática del peronismo, en el cual hablará el presidente Alberto Fernández. Pero ya hay sectores del movimiento obrero que están impulsando una movilización callejera, para contrarrestar la ocupación del espacio público por parte de la derecha. Es el Frente Sindical para el Modelo Nacional, liderado por Hugo y Pablo Moyano, y que integran también otros dirigentes sindicales como Sergio Palazzo (bancarios), Héctor Amichetti (gráficos), Omar Plaini (canillitas), y otros gremios como el Smata, los docentes privados de Sadop, judiciales del Sitraju, etcétera.

No son lo mismo.
No toda la gente que se expresó en la movilización del lunes 12 puede ser considerada «de derecha», ya que no faltan quienes salen a expresar reclamos justos, claro que le pifian al escenario. Por ejemplo, en Córdoba, la televisión mostró a una mujer que dijo ser esposa de un chofer del transporte interurbano de pasajeros, sector que se encuentra parado desde marzo, exigiendo que esas empresas vuelvan a la actividad. Esos trabajadores sólo están percibiendo la mitad de sus salarios, gracias a la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) que el gobierno nacional les paga a las empresas grandes, medianas y chicas, para sostener el empleo. Si ya resulta insuficiente el salario para una familia trabajadora, mucho más lo es percibir la mitad de ese ingreso. Pero esa señora, seguramente sin mala intención, estaba en el lugar equivocado, porque si gobernaran quienes convocan y fogonean esas movilizaciones, lo más probable es que no habría ATP y entonces su esposo no estaría recibiendo nada.
Quienes hoy reclaman por la apertura de las actividades porque la crisis económica es muy grave, se «olvidan» de mencionar que durante los cuatro años de gobierno macrista cerraron 25.000 pequeñas y medianas empresas, y el desempleo se duplicó, al pasar del 5,9% en el tercer trimestre de 2015 al 10,1% en el primer trimestre de 2019.

Rol del Estado.
Según la crónica de Melisa Molina en Página/12 de ayer, un manifestante en el Obelisco expresó que estaba allí porque «el Gobierno (nacional) está haciendo todo mal» y que prefería arriesgarse al contagio antes que «no defender la democracia». Y agregó que no temía al colapso sanitario porque «el Gobierno de la Ciudad está haciendo todo bien». Rodríguez Larreta se posiciona desde la CABA, sobre todo cuando Macri derrapa como lo hizo en el programa de Joaquín Morales Solá, provocando la reacción de sus propios ex funcionarios Monzó y Frigerio.
En Córdoba dos jóvenes que hacían cola para realizarse el hisopado gratuito en la Terminal, aún sin tener turno para ello, le expresaron a la prensa que habían ido a la marcha el día anterior y que para volver a trabajar, su empleador les había pedido que se hicieran el estudio «por prevención». Sin ningún pudor, expresaron su adhesión a una marcha que rechaza el rol del Estado para disponer restricciones a la circulación, por razones sanitarias, pero pretenden que ese mismo Estado les realice un estudio de salud, que en el sector privado cuesta en Córdoba 8.000 pesos, para estar seguros de no haberse contagiado en esa concentración.
No debería extrañarnos que dos jóvenes sin demasiada cultura política piensen de ese modo, si un gobernador de provincia (Mendoza) directamente rechazó el decreto presidencial que dispuso nuevas restricciones en 18 distritos del país.
Esas manifestaciones no pueden considerarse como expresión mayoritaria de la población, pero no es menos cierto que el gobierno está perdiendo terreno, en medio de la grave situación provocada por la pandemia. Acercándonos peligrosamente al millón de contagios, con la prensa hegemónica en franca batalla destituyente, sin medidas contundentes para salir de la crisis sanitaria y económica, se explica la pérdida de imagen de la figura del presidente y de su gestión en la pandemia. En ésta, los científicos agrupados en la Iniciativa en Resguardo de los Derechos Humanos, le pidieron medidas más restrictivas (aislamiento segmentado), pero ello no fue lo que se dispuso en el decreto del viernes pasado. De esta forma, los contagios siguen en aumento, y también las muertes por Covid.
Y en materia económica, siguen las concesiones al sector agroexportador, que no liquida sus cosechas en espera de más devaluaciones. En la reunión de hoy con el Consejo Agroindustrial, por propuesta de Sergio Massa, hombre de la embajada de EEUU, se podría llevar la rebaja de las retenciones por 3 meses ¡a 10 años! ¿no será mucho?