miércoles, 20 noviembre 2019
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«Blob», un organismo que sorprende

NO TIENE CEREBRO, CUENTA CON 720 SEXOS Y SE CURA A SI MISMO

Aunque no tiene boca, ni estómago ni ojos, puede detectar alimento y digerirlo. Tampoco tiene brazos ni patas, pero puede moverse y en un solo día duplicar su tamaño. Y no es ni macho ni hembra sino que tiene 720 sexos. Es una variedad de organismo unicelular de características sorprendente que a partir de este fin de semana se podrá ver en una exposición en París y que ya ha recibido el apodo de «blob».
El misterioso organismo lleva el nombre de «Physarum polycephalum» y los científicos aún no se ponen de acuerdo en qué reino de los seres vivos deben ubicarlo. Saben que no es una planta, ni un animal ni un hongo, aunque actúa como una mezcla de estos dos últimos, según un artículo del portal de la BBC.
«Physarum polycephalum» quiere decir «moho de muchas cabezas» y será puesto en exhibición en el Parque Zoológico de París, Francia, a partir de este fin de semana.
«El blob es realmente una de las cosas más extraordinarias que viven en la Tierra hoy en día», dijo el director del Zoológico de París, Bruno David, quien considera a la criatura como «uno de los misterios de la naturaleza».
«Ha estado aquí durante millones de años, y todavía no se sabe muy bien lo que es. No se sabe muy bien si se trata de un animal, si se trata de un hongo o si es algo entre los dos», añadió.
El sobrenombre de «blob» viene por una película de ciencia ficción de 1958, The Blob, protagonizada por un joven Steve McQueen en el que una forma de vida alienígena, el «blob», consume todo a su paso en una pequeña localidad de Pensilvania, EE.UU.

¿Cómo es?
El P. polycephalum ya existía en la Tierra 500 años antes de los seres humanos. Durante mucho tiempo fue considerado un hongo, pero en la década de 1990 un estudio lo reclasificó en el grupo de los mixomicetos, o moldes de baba, una subcategoría de la familia ameba.
Su aspecto se asemeja a una esponja resbaladiza y generalmente es de color amarillo, pero también hay variedades en rosa, blanco y rojo.
Se compone de una sola célula, a veces con muchos núcleos que pueden replicar su ADN y dividirse. Es hallado frecuentemente en sitios donde hay descomposición de hojas y troncos de árboles, sitios que son frescos y húmedos.
Parece estacionario, pero avanza por el terreno a un ritmo de un centímetro por hora en busca de presas, entre esporas de hongos, bacterias y microbios.
«Es capaz de memorizar, es capaz de adaptar su comportamiento, es capaz de resolver problemas, de moverse alrededor de un laberinto, de buscar soluciones de optimización, de comportarse un poco como un animal», dijo David, el director del Zoológico de París.
El análisis de este organismo incluso llevó a redefinir la comprensión de cómo funciona la inteligencia -de cualquier tipo- luego de un estudio publicado en 2016.
Los científicos llegaron a la conclusión de que el «blob», a pesar de no contar con un sistema nervioso central, puede «aprender» a partir de la experiencia y cambiar su comportamiento en consecuencia. En experimentos de laboratorio, los científicos observaron cómo el moho se adaptaba a un camino por un estrecho puente hacia una fuente de alimentación.

«Cercano a lo inmortal».
Si los espectadores del Zoológico de París esperan una atracción con movimientos espectaculares, pueden quedar decepcionados con un ser vivo del que difícilmente se percibe su movimiento.
Ante esto el zoológico tendrá una pantalla interactiva que incluye un video acelerado del avance del «blob», que se mueve a través de la extensión de las salientes de sus dedos, llamadas seudópodos.
El blob «no tiene dos sexos diferentes, sino cerca de 720, por lo que la reproducción no es un problema», explica David.
Pero como con la mayoría de otras especies, la supervivencia está impulsada por la diversidad genética, que en el caso del «blob» sucede cuando dos organismos genéticamente diversos se encuentran y se fusionan en un nuevo «blob».
Una es su mecanismo de defensa cuando se ve amenazado, pues cuando se expone al peligro, entra en hibernación y se «seca».
Este modo vegetativo es «cercano a lo inmortal», le dice a AFP el especialista en el blob Audrey Dussutour, del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia.
«Incluso se puede poner en el microondas durante unos minutos» y con unas gotas de agua, voilà!, el blob vuelve a la vida, buscando alimentarse y procrear.