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Automedicación, trastornos y poco sexo

INVESTIGACION DE LA UBA EN TODO EL PAIS REVELO DATOS PREOCUPANTES RESPECTO A LA CUARENTENA

El confinamiento obligatorio que impuso la expansión de la pandemia del Covd-19 tiene varios efectos tan negativos como elocuentes: aumentó la automedicación, creció el riesgo de sufrir un trastorno mental y empeoró la vida sexual de buena parte de la población, según un estudio que realizó el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El informe científico indaga sobre el impacto negativo de este aislamiento en el país, mediante un muestreo y un análisis comparativo sobre la misma sintomatología tomada en los primeros días y a los 50/55 días de confinamiento social.
«Casi el 70% de los participantes experimentan malestar psicológico a los 50-55 días de cuarentena obligatoria», explicó Martín Etchevers, secretario de Investigación de la Facultad de Psicología y quien estuvo a cargo del estudio.
«Menos de la mitad de los participantes realiza alguna de las actividades saludables que son factores protectores a nivel psicológico. El impacto psicológico de la cuarentena requiere intervenciones que abarquen toda la población afectada por la pandemia, el aislamiento, las perspectivas negativas sobre el futuro, las ideas negativas sobre sí mismos y el entorno. La falta de acceso a los factores protectores producen sufrimiento psíquico. Las dificultades de acceso a los servicios de salud mental para la población que lo requiere hace que las personas se vuelquen hacia la automedicación, el alcohol, el tabaquismo e incrementan los problemas psicosociales como la violencia doméstica, el consumo de sustancias no legales», amplió.
Para elaborar el relevamiento, se administró una encuesta online, con muestreo incidental, estratificado según regiones geográficas del país a los 7-11 días y a los 50-55 días de la cuarentena obligatoria. Los protocolos completos y válidos totalizaron 2.631 casos a los 7-11 días (27 al 31 de marzo de 2020) y 2068 casos a los 50-55 días de la cuarentena obligatoria (8 al 12 de mayo de 2020).
Los participantes debieron responder sobre la presencia de sintomatología psicológica inespecífica en relación con 27 síntomas sufridos durante la última semana.
Así, se calcularon dos índices: Índice de Severidad Global e Índice de Riesgo de Trastorno Psicológico. Además, entre otros puntos, se analizó la práctica de algunas conductas problemáticas tales como el abuso de alcohol, drogas ilegales y tabaco; y de conductas saludables, como la realización de actividad física/deportiva, la vida sexual y la práctica religiosa.

Trastornos.
«Más acuciante aún resulta comprobar que se detecta un incremento también significativo de la cantidad de personas en riesgo de padecer un trastorno mental. Este dato es grave porque la sintomatología difusa es permeable a intervenciones de menor intensidad mientras que una vez instalado un trastorno mental se requiere de intervenciones de mayor complejidad por parte de especialistas. Esta población se muestra como la más vulnerable y la literatura destaca que su abordaje requiere contemplar la presencia de trastornos psicológicos previos en una evaluación más abarcadora», señaló el informe.
«Los dos índices, el de malestar psicológico general y el de riesgo, se incrementaron significativamente», analizó Etchevers. «La población en términos generales está más deprimida, y se observa un aumento significativo asociado a la cantidad de días de cuarentena obligatoria».

Edades.
En ambas muestras hubo una diferencia significativa en función de la edad de los participantes. A medida que las personas aumentan su edad, se observan menores niveles de síntomas psicológicos. Es decir, las personas más jóvenes tienen más síntomas que las personas mayores. Lo mismo ocurre con las mujeres, quienes presentan más síntomas psicológicos que los hombres. Los síntomas también son mayores si las personas pertenecen a sectores socioeconómicos de menores ingresos.
«De acuerdo a nuestro estudio, los adultos jóvenes reportan mayor sintomatología que los adultos mayores», concluyen los investigadores. «Una línea de explicación es que las personas de menor edad afrontan estresores mayores característicos del ciclo vital, incertidumbre en cuanto a la vivienda, inserción profesional, laboral, parejas menos consolidadas, embarazos, hijos pequeños. En Argentina, los niveles de pobreza son más altos en los adultos jóvenes, quienes por lo tanto son más vulnerables, presentan mayor inestabilidad laboral, menores recursos en general. La crisis económica argentina preexistente que se agrava con las significativas pérdidas económicas que implica la cuarentena en toda la población».

Más alcohol.
Por otro lado, hubo un aumento del porcentaje de participantes con alteraciones del sueño de 73,7% de los primeros días de cuarentena al 76,06% de los últimos. Con respecto al consumo de tabaco, alcohol y drogas ilegales, se registró una disminución del consumo de tabaco y un aumento del consumo de alcohol.
«Hay conductas que se implementan para lidiar con el malestar que, lejos de lograrlo, lo prolongan o lo incrementan. Entre ellas se encuentra el consumo de sustancias, el alcohol, el tabaquismo, el sedentarismo, el exceso de juegos de pantalla», agregó Etchevers.
Cuándo se les preguntó a los participantes de la muestra 1 y 2 «¿qué haces cuando experimentas malestar psicológico o tenés problemas emocionales?», las respuestas se modificaron del siguiente modo: se incrementó el uso de medicación sin prescripción médica (automedicación) del 10,53% al 13,54%, el consumo de alcohol del 8,1% al 11,51%, la consulta psicológica del 4,79% al 7,83% y la conversación con confidentes amigos del 37,06% al 42,07%.
El uso del deporte se incrementó del 13,34% al 14,94%. Se redujo el grupo que no experimenta malestar del 38,5% al 31,58%. Dicho de otro modo, casi el 70% de los participantes experimentan malestar psicológico a los 50-55 días de cuarentena obligatoria.

Empeoró la vida sexual.
Un aspecto que sobresale en las respuestas de quienes respondieron a trabajo de la UBA tiene que ver con la vida sexual. El año pasado, el informe Estado de salud mental de la población y variables asociadas 2019 revelaba que un 35% de la población consideraba que tenía una insatisfacción sexual. Durante la cuarentena, la insatisfacción subió al 43,97%, a pesar de que no se observan diferencias significativas entre los niveles de satisfacción sexual a los 7-11 días y a los 50-55 días de cuarentena obligatoria. A lo largo del confinamiento, más del 80% de los participantes informó que su vida sexual empeoró.
«La mayoría de la población ha reportado un empeoramiento de la vida sexual. La sexualidad es considerada una de las conductas saludables junto al deporte y la vida social. El empeoramiento de la misma se asocia con los índices de malestar y la extendida restricción social. La cuarentena obligatoria para las personas solteras o divorciadas/separadas impide los encuentros sexuales. Es de prever que finalizada la cuenta estas dificultades vinculares persistan por el temor al contagio. Aún en parejas consolidadas, la sexualidad humana puede explicarse en la tensión entre la presencia y ausencia que incrementa la fantasía y el deseo», aseguran en el estudio. Sin embargo, los profesionales aclararon que este ítem debe ser tomado con cautela porque la mayoría de los encuestados prefirió no contestar.

Impacto.
El estudio, que está disponible en la web de la UBA y fue publicado por gran variedad de medios, muestra hallazgos consistentes con la literatura científica que reporta mayores niveles de prevalencia global de síntomas psicológica en mujeres que en hombres. Una de las explicaciones habituales de esta diferencia se centra en que las mujeres reciben mayor estrés considerando la cantidad de tareas que desempeñan y la presión social que reciben así como la discriminación y violencia de la cual son objeto.