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Presentaron un estudio sobre los efectos de las sustancias psicodélicas en el cerebro

Científicos argentinos investigan los efectos de las sustancias psicodélicas en el cerebro para entender qué hay detrás de los profundos cambios que generan estos elementos en la conciencia, y su uso en psiquiatría para tratar la depresión o el trastorno de ansiedad, a través de un estudio que presentaron este jueves en una nueva edición de «TEDxRíodelaPlata».

«Es una investigación que está en curso y en la que abordamos los efectos en el cerebro de la molécula psicodélica llamada dimetiltriptamina, conocida con las siglas DMT», explicó a Télam el físico Enzo Tagliazucchi, investigador del Conicet y director del laboratorio de Conciencia, Cultura y Complejidad en la UBA.

El DMT es «similar» a una molécula que es natural del cerebro mismo y se llama serotonina, aunque sus efectos son distintos, sintetizó.

«Los efectos de los psicodélicos son cambios muy profundos e intensos en la percepción del entorno, pero también en la percepción de uno mismo y de uno mismo en relación con las cosas que lo rodean», graficó el científico.

Ejemplificó con el caso de la llamada «experiencia unitiva», como la «sensación en la cual el límite entre el cuerpo de una persona se desdibuja y la persona se siente parte de todo el entorno que la rodea».

Pero más allá de analizar los mecanismos cerebrales ante el consumo del DMT, el equipo busca entender qué sucede en ese contexto con la conciencia humana, «que si bien es un concepto complejo, la mayoría de las veces se refiere a la sensación de lo que se siente ser uno mismo», indicó el físico.

Si bien ya existen investigaciones sobre este objeto de estudio, éstas transcurren en espacios controlados como laboratorios, la novedad del equipo argentino es que se enfoca en el contexto natural de consumo.

«Esto no quiere decir que administremos la sustancia o vayamos a un hospital donde le inyectemos la droga a los sujetos que participan, sino que tenemos un permiso y una aprobación para acercarnos a personas que consumen esta molécula en contextos naturales de consumo, por ejemplo, ceremoniales o en su casa», especificó.

En ese acercamiento recopilan «información tanto de los efectos en la experiencia de los sujetos como de los efectos en el cerebro mediante un equipo portátil que mide ondas cerebrales».

El objetivo de la investigación, resumió el científico, es «entender cuáles son los mecanismos cerebrales detrás de los cambios tan profundos que genera en la conciencia esta molécula».

Y los motivos son dos: uno es la «curiosidad, para entender la conciencia humana»; el otro radica en «un interés renovado y muy grande en el uso de los psicodélicos en psiquiatría para tratar condiciones como la depresión o el trastorno de ansiedad», dijo Tagliazucchi.

«La investigación está en curso, pero sí puedo decir que estamos observando cosas que ya se habían observado en estudios que usan este tipo de sustancias en contextos controlados de consumo», dijo el científico argentino.

Por ejemplo, citó que en laboratorios que están en Reino Unido o Suiza, les inyectaron a sujetos DMT u otros psicodélicos con efectos similares y observaron cambios que indican que el cerebro está ejerciendo un menor grado de inhibición sobre la actividad cerebral.

«Esto quiere decir que el cerebro está constantemente trabajando y haciendo cosas, pero cuando uno cierra los ojos no ve los resultados de esa actividad porque el cerebro se encarga de inhibirlos (ya que sería muy confusa la percepción visual)», aclaró.

En cambio, «cuando una persona está bajo los efectos agudos de uno de estos psicodélicos, típicamente al cerrar los ojos ve un caleidoscopio de colores e imágenes geométricas, y eso se sospecha que es poder ver lo que ocurre en el cerebro, ahí detrás, que no se inhibe bajo los efectos de los psicodélicos», expresó.

«Nosotros vimos que hay una onda en el cerebro que se llama Alfa, que sube y baja alrededor de diez veces en cada segundo y refleja la actividad de muchas neuronas coordinadas, y que la amplitud de esa onda baja considerablemente bajo los efectos agudos de la DMT», sostuvo el científico.

Eso ya se había visto en estudios anteriores controlados en laboratorios europeos, así que «ahora nos estamos preguntando qué más vamos a encontrar», concluyó. (Télam)