Zircaos Vuelta al Mundo. Capítulo 39: El cruce a Panamá

En Colombia la selva del Darién nos separa de Panamá, acá es donde se termina la ruta y hay que embarcar “la camio” para cruzar, también finaliza una etapa muy importante del viaje porque cambiamos de América. Un punto donde nos encontramos con muchos otros viajeros y todos en la misma situación, muchas cosas por resolver, hacer trámites para el cruce, averiguar precios de barcos y sacarnos entre todos las dudas que tenemos, todo sucede en Cartagena, a orillitas del mar Caribe. Hay un lugar muy conocido de la ciudad que se llama “El Laguito”, un barrio donde hay un lago que está al lado del mar y ahí es donde todos paramos para armar la logística del envió de nuestras casas motorizadas. Es un descampado, tranquilo, silencioso y con bastante sombra pero hay un árbol que se lleva todas las historias, porque ahí debajo hemos pasado casi todos, compartiendo historias, hubo gente que se llegó a quedar algunos meses ahí debajo.

Nos encontramos con españoles, argentinos, chilenos, con quienes compartimos muchísimo, algunos viajaban en familia, así que niños no faltaron para jugar. Mientras los chicos jugaban horas y horas en la playa al sol o bajo las estrellas, los grandes tuvimos largas charlas, con vermut al atardecer y hasta choripanes. Hermoso, días hermosos con viajeros que pasaban. Unos que venían bajando el continente y otros que subíamos. Esos momentos son maravillosos, el encuentro hace sentir una felicidad absoluta.

También algunas veces fuimos a dar unos paseos por la ciudad, a la parte antigua de Cartagena, un lugar hermosísimo donde toda la riqueza cultural e histórica se ve a simple vista, solo con llegar, oler y mirar transporta a otros tiempos.
La ciudad amurallada de Cartagena está muy bien conservada y es una de las más bonitas, calles empedradas, casas coloniales y su muralla protectora. El lugar siempre ha sido relacionado con historias de piratas, donde robaban el oro que los españoles cargaban en barcos rumbo a Europa, algunos conseguían seguir y otros se hundían en el mar. Un lugar bien preparado para los ataques, llego a ser una de las ciudades mejores protegidas de América del sur y del Caribe.
Al caminar por sus callecitas históricas hay cientos de postales para ver, los vendedores ambulantes de mil cosas, las puertas de colores, veredas finitas, las calles empedradas, los balcones y sus flores multicolores. Hay mucho para caminar entre sus muros. Y al final del día se puede ver un impresionante atardecer desde ahí arriba, mientras el sol se esconde en el mar.
Cada vez más calor, para nosotros, claro. Para los que están acostumbrados no dejaban de ser días normales.
Hacer los trámites para embarcar la camioneta hasta Panamá nos llevó varios días donde fuimos a oficinas, puerto, policía, etc. Caluroso pero entretenido. Hasta que al fin entre tantas idas y vueltas completamos, pagamos todo y dejamos nuestra casita tan querida en el puerto.
En este video Guille cuenta como fue cada paso.

Así cambiábamos de capítulo en nuestra historia del viaje, cerramos américa del sur agradecidos por todo lo bueno que nos brindó su gente y sus caminos y empezamos a escribir un capitulo nuevo en la América central.

Esperamos que lo disfruten!
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