Zircaos Vuelta al Mundo. Capítulo 41: Panamá

Que emoción! Comenzamos a viajar por la parte más finita del continente americano,
entramos a Panamá, el lugar donde se encuentra el canal más famoso del mundo que conecta
los dos océanos. Empezamos a andar Centroamérica. Nos esperó una ciudad moderna, llena
de edificios y precios más caros a los que veníamos acostumbrados.
Mientras que “la camio” cruzaba en barco desde Cartagena hasta Panamá, nosotros hicimos
ese trayecto en avión.
Desde Panamá nos fuimos hasta Colon (donde está el puerto y donde llegaba nuestra casita),
las dos ciudades están comunicadas por medio de la autopista que las une con solo 79 km. Es
decir que cruzamos de una costa a otra en menos de hora y media.
Colón está situada cerca de la entrada caribeña del canal de Panamá. Es de gran importancia
comercial para el país debido a la Zona Libre (la segunda más grande del mundo), esto quiere
decir que se puede comprar lo que sea a precios muchísimos más baratos, sin impuestos.
Volvamos a nuestra llegada. En Panamá arribamos a un aeropuerto chiquito a unos 20 km. de
la ciudad. El taxi nos dejó en la casa de Terezinha, donde nos esperaba en su hogar con el
almuerzo listo. Hasta ese momento no la conocíamos, a través de otros viajeros ella se puso en
contacto con nosotros y nos invitó a pasar en su casa los días que sean necesarios hasta sacar
la camioneta del puerto. Un amor de persona, con ojitos celestes como el cielo y con ganas de
ofrendar su tiempo y su espacio a esta familia trotamundos. Ella llego de Brasil hace muchos
años y formo su familia en Panamá y allí se quedó. De estos momentos se nutre el viaje,
ningún paisaje bello se compara con estas situaciones inolvidables.
Una vez que retiramos la camioneta del puerto nos pasamos unos días en la ciudad, andando
un poco y recorriendo los alrededores. Edificios modernos, hoteles, oficinas y residencias
surgen diariamente en el Panamá de hoy con mayor exuberancia que en otra capital de
Latinoamérica, con formas raras que componen todo ese paisaje urbano de ciudad nueva, eso
por un lado. Del otro lado casas antiguas, mercados y la lucha del día a día. La arquitectura
nacional casi uno se la podría imaginar porque queda muy poco.
Paramos en el centro moderno. Un gallego simpático y amable nos ofreció sin cobrarnos nada
su espacio en el medio de la locura de la vida en la ciudad grande, donde ya no cabe ningún
coche más. Teníamos la sombra de un árbol inmenso en medio del estacionamiento, agua y
wifi. Estuvimos tres días, después nos fuimos para el otro lado del país, lo volvimos a cruzar, en
apenas hora y media pasamos nuevamente del Pacifico al Atlántico. Vimos y nos sorprendimos
con el Canal de Panamá, esta construcción magnifica que impresiona.
Recorrimos la costa caribeña, de agua transparente y color turquesa, palmeras, como las fotos
de las revistas. Llegamos a Portobelo, un pueblito diminuto. Tiene la construcción de una
fortaleza hermosa, bien conservada, aunque en algunos pedazos ya no hay rastros de lo que
fue. De lo que queda es muy bonito todo su paisaje, cañones, iglesia y el sector donde se
comercializaban a los esclavos. Desde un mirador se puede observar con claridad todo el
paisaje. El pueblo, entre diferentes tonos de verdes, aunque recibe muchos visitantes sigue
siendo un pueblo quieto, calmo, sin cambios. Desde allí salían los barcos hacia Europa con todo
el oro y las riquezas, algunos lograban salir ilesos, otros se hundían de tan cargados que
estaban y a otros los saqueaban los piratas al salir de la bahía.
En uno de los extremos del pueblo (y de la muralla) los conocimos a ellos! Una familia
argentina que también vive viajando. Son artesanos y guerreros de la vida. Tienen tres hijos
Fidel, Quetzal y Libertad. Andan en una combi viejita y con muchas historias. Fue hermoso

haberlos encontrado y compartido estos días con ellos donde los chicos jugaron desde la
mañana hasta la noche en la naturaleza, a orillas del mar, saltando en la fortaleza,
escondiendo tesoros, leyendo, jugando al ajedrez y conversando de la vida y de sus viajes.
Mientras que los grandes preparamos comidas ricas, charlamos largos ratos y mateamos. En
este capítulo se los presentamos, en el siguiente les contaremos su historia.
Los invitamos a recorrer y disfrutar con nosotros este país hermoso!
Bienvenidos a Centroamérica!!!
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Hasta el próximo capítulo!
Gracias por acompañarnos en esta vuelta al mundo que no para!