Zircaos Vuelta al Mundo. Capítulo 43: Costa Rica

Que alegría! Ya estamos en Costa Rica. Rica, rica! El país más verde del mundo.
La frontera desde Panamá fue tranquila y cruzamos muy rápido. Del otro lado nos esperaban verdes más intensos, calor y más húmedo el aire y un viejo amigo que anda dando unas vueltas por Centroamérica que de paso quedamos para vernos y disfrutar unos días juntos. La idea fue ir reencontrándonos con él en diferentes lugares del viaje.
Con nosotros seguía Carlos, en su Kangoo, (con el que recorrimos muchos kilómetros juntos ya) acampamos, charlamos, comemos juntos y nos hacemos compañía. Y eso es lindo!
Desde la frontera nos fuimos directamente hasta Puerto Viejo, un pueblito muy turístico en el Mar Caribe. Tiene playas hermosísimas, es un lugar tranquilo y con mucha sombra. Acampamos frente al mar y ahí nos dimos un abrazo con nuestro amigo después de mucho tiempo y nos tomamos unos mates bajo una planta que tenía unos frutos muy duros del tamaño de un huevo que cuando caían desorientaba la conversación.

También juntos conocimos Arrecifes, 7 km al sur de Puerto Viejo, una playa con selva. Almorzamos frente al mar turquesa. El lugar es muy tranquilo y se siente que estamos solos porque la vegetación es bastante cerrada y no se ve mucho a lo lejos.
Puerto Viejo es una buena opción para visitar y quedarse algunos días haciendo caminatas, disfrutando del pueblito, de los bares que tienen mucha onda, conocer gente y quedarse hipnotizado mirando el mar.

Desde ahí, costeando para el norte nos fuimos a Cahuita, otra zona que nos encantó, no solo por el lugar que elegimos para pasar las tres noches que nos quedamos ahí sino por el Parque Nacional Cahuita, que es hermoso. Tiene un sendero de arena, con más de 7 km para recorrer, rustico, que pasa por la playa, selva, manglares, bosques inundados y ese verde único de Costa Rica, intenso, virgen. Vimos monos, lagartos, cangrejos con formas raras, mapaches, ardillas, osos perezosos, mariposas de colores, víboras, arañas y arboles exuberantes. Vegetación que nace en cualquier lugar, sobre cualquier superficie porque la humedad sobra y las plantas lo agradecen. El paisaje parece como las fotos de revistas, las palmeras que se quedan sin base y se caen al mar, el agua transparente, la selva, ruido de animales y el sonido de las olas. Recomendamos este lugar! es precioso, es un descubrimiento a la naturaleza todo el tiempo.
Nos quedamos sorprendidos con Costa Rica. Y que bien lleva su nombre!
Mientras…seguimos subiendo y subiendo.
Esta vuelta al mundo está más linda que nunca!

Que lo disfruten!
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