“Hay un plan sistemático para destruir la ciencia argentina"
La decana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), Laura Wisner, cuestionó la política presupuestaria del Gobierno nacional hacia las universidades públicas y advirtió sobre las dificultades que atraviesan las instituciones para sostener sus actividades académicas, de investigación y de extensión. En diálogo con periodistas de El Aire de la Mañana (Radio Noticias FM 99.5), también reclamó el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y alertó sobre la pérdida de docentes e investigadores ante el deterioro de las condiciones salariales.
“Hay un plan sistemático para destruir la ciencia argentina, que la ciencia es soberanía”, afirmó Wisner al referirse al impacto de las políticas nacionales sobre el sistema universitario y científico.
La decana recordó que el reclamo por el financiamiento universitario se expresó en distintas movilizaciones federales desde abril de 2024 y señaló que la situación salarial se agravó desde el inicio de la gestión de Javier Milei, en diciembre de 2023. En ese sentido, sostuvo que no se están respetando los mecanismos previstos para actualizar los salarios, las becas y los ingresos a las universidades y a los institutos de investigación.
Salarios que no alcanzan.
Uno de los aspectos que destacó Wisner fue la situación de los docentes universitarios que recién comienzan su carrera. Como ejemplo, mencionó que un ayudante de primera con dedicación simple percibe alrededor de 309.000 pesos de bolsillo.
La cifra, señaló, corresponde a una persona que debe haber completado una carrera universitaria de grado, que demanda al menos cinco años de formación, y que cuenta con una dedicación de diez horas semanales.
La situación obliga a muchos docentes a recurrir al pluriempleo para sostenerse económicamente. Sin embargo, Wisner advirtió que conseguir varios cargos no es sencillo, ya que las vacantes son limitadas y los ingresos al sistema requieren antecedentes y procesos de selección.
También señaló que las facultades compiten con otros niveles educativos que ofrecen mejores remuneraciones. Como consecuencia, profesionales formados en la universidad pública optan por desempeñarse en la educación secundaria, en cargos administrativos o en otros ámbitos, lo que dificulta la renovación de los planteles universitarios y la continuidad de las tareas de investigación.
“¿Cómo tentamos con esos sueldos de ingreso a la universidad?”, planteó al referirse a las dificultades para atraer y retener a quienes terminan su formación académica.
Presupuesto insuficiente para las actividades.
Wisner explicó que las restricciones presupuestarias también afectan directamente el funcionamiento cotidiano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Según detalló, los recursos disponibles alcanzan con dificultades para financiar viajes de aplicación y de estudio, adquirir insumos para los laboratorios y cubrir los gastos corrientes.
La facultad dicta carreras como Geología, Ingeniería en Recursos Naturales y Medioambiente y Biología, que requieren prácticas de campo, equipamiento y materiales específicos.
En ese contexto, indicó que un viaje de aplicación puede costar alrededor de dos millones de pesos, incluso cuando se utiliza el transporte de la universidad, debido a los gastos de combustible, choferes y viáticos.
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