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Miércoles 24 de junio 2026

“Educar es una tarea compartida”

Redacción 24/06/2026 - 08.37.hs

En mayo la comunidad del Colegio Humberto Illia de Santa Rosa junto con la cooperadora organizaron una rifa que dio frutos inmediatos: el pasado jueves directivos, docentes, alumnos y familiares colocaron en distintas aulas los diez televisores de 55 pulgadas adquiridos con los fondos recaudados. Y para celebrar hubo una mateada conjunta, juegos, actividades, música y una idea de comunidad que sirvió como un buen antídoto a estos tiempos complicados para la convivencia, la comunicación y el rato compartido.

 

“¿Nos tomamos unos mates?”, fue el nombre elegido para la jornada, una propuesta que con la infusión más popular como símbolo reunió a toda la comunidad para que unos buenos amargos y unos ricos bizcochos estrecharan vínculos y tareas propuestas.

 

“Fue una jornada hermosa, un día que apuntó a lo comunitario a partir de lo trabajado en los acuerdos escolares de convivencia. Más allá de toda las actividades previstas, estuvo muy bueno cómo se involucraron las madres y los padres con la rifa y cómo rápidamente compramos los diez televisores, cada uno con su soporte y cables HDMI, y los colocamos el mismo jueves. Es una buena muestra de lo que se puede hacer al comprometernos todos por algo en común”, resaltó a LA ARENA Carolina Eberhardt, directora del colegio Illia.

 

El mismo jueves y en el norte provincial, el Salón de Usos Múltiples del Proyecto Escuelas “i” de General Pico también se llenaba de estudiantes, docentes y familias para vivenciar la convivencia, la mirada hacia el otro y el abrazo compartido bajo el nombre de “Porque estar, no es lo mismo que no estar”.

 

“La actividad surge de la necesidad de acercarnos a las familias desde otro lugar, que sea algo más allá de una reunión informativa o de una entrega de calificaciones, lo que buscamos es generar espacios de encuentro que fortalezcan los vínculos y nos permitan construir comunidad. Si hoy pueden venir 50 familias, son 50 familias más que se acercan a la escuela. Lo importante es comenzar a construir estos vínculos y sostenerlos en el tiempo”, remarcó Ana Luz Guerra, coordinadora territorial de Escuelas “i”, sobre el eje central de la iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación de la provincia orientada a promover una mayor participación de las familias en la vida escolar.

 

“La propuesta fue diseñada de manera conjunta por docentes y profesores de los tres niveles educativos, generaron distintos proyectos para que las familias puedan involucrarse activamente durante el ciclo lectivo y por eso cada stand presentó iniciativas vinculadas a la mejora de espacios, eventos comunitarios, actividades solidarias y acciones para favorecer la convivencia escolar. Las familias recorrieron los espacios, conocieron las propuestas y eligieron en cuáles participar. La idea es que se sumen a proyectos concretos que permitan seguir construyendo una escuela más abierta y participativa”, detalló Guerra en charla con LA ARENA.

 

“Cara a cara”.

 

Los conflictos en las relaciones interpersonales, la falta de acuerdos, la presencia agobiante de las redes sociales y las pantallas, la intolerancia y la incomunicación son algunos de los problemas más visibles en escuelas y colegios entre chicos y adolescentes frente a un mundo adulto que también, en muchas ocasiones, se ve desbordado y sin respuestas.

 

“Vivimos en un contexto donde las pantallas median gran parte de los vínculos, por eso es clave volver a encontrarnos cara a cara para fortalecer la empatía, el respeto mutuo y la responsabilidad compartida en la educación de los adolescentes. Por eso la jornada comunitaria es una respuesta a eso: a mirarnos, escucharnos y comprometernos juntos con una convivencia más justa y humana”, enfatizó Eberhardt al explicar la actividad realizada para revisar los AEC, que son los Acuerdos Escolares de Convivencia.

 

“La idea es poder valorar el nuevo paradigma de la sanción reparadora sobre el modelo tradicional de la sanción punitiva. Para ello formamos grupos en cada aula y así analizar diferentes situaciones hipotéticas que se resuelvan con las estrategias de ambos modelos. Para tener una idea más clara, entendemos por sanción punitiva la que busca castigar por algo sucedido y que tiene como herramienta principal el quitar o privar para que por temor a repetir el castigo no se vuelva a cometer el error. En cambio, la sanción reparadora busca que quien cometió el error se haga cargo, restaure y repare el daño cometido”, detalló la directora del Illia.

 

Un ejemplo sobre el que trabajaron en la jornada y que tuvo como nombre ‘Humor que lastima’: Tomás crea con la IA una imagen con la cara de la profesora de Matemática y la sube a su estado de WhatsApp con música de un meme. En dos horas ya lo vieron 30 compañeros del colegio. Cuando la profesora se entera de lo sucedido se aflige, se siente mal y se deteriora la relación con el grupo de estudiantes. Sabe además que fue Tomás, pero el alumno argumenta: “Era un chiste. Tampoco era para tanto. No pensé que iba a ser viral. Solamente era para que se rían”.

 

Según Eberhardt, lo que se hizo para afrontar esa situación hipotética “fue resolver con un ejemplo de sanción que represente ambos tipos de modelos. Además, pensar qué sucederá con cada una de las partes después de aplicada la sanción. Fue muy fructífero abordarlo de esta manera”.

 

Pertenencia.

 

Los temas disparadores para trabajar en las jornadas de convivencia de los distintos establecimientos educativos fueron variados. Por eso en el Proyecto Escuela “i” abordaron, durante una jornada escolar previa, la cuestión del ausentismo escolar.

 

“Con la problemática del ausentismo se trabajó con los tres niveles (Inicial, Primario y Secundario) y se hizo desde el sentido de pertenencia tanto de estudiantes como de familias, y las formas en que se puedan involucrar en ‘el hacer escuela’. Por suerte tuvimos una respuesta muy positiva y muchas familias se inscribieron para participar en distintas comisiones de trabajo. Creo que eso fue lo más valioso de toda la jornada, ahora por supuesto que el desafío es mantenerlo y extenderlo durante el resto del año y del ciclo lectivo para que realmente las familias puedan sentirse protagonistas, que todos tengamos esa premisa tan clara que educar es una tarea compartida”, destacó Guerra.

 

En plena euforia mundialista por Messi, la Scaloneta y los partidos a toda hora, desde los colegios también surge la posibilidad de compartir y estrechar lazos a través de la pasión futbolera.

 

“Todos tenemos recuerdos de algún Mundial vivido en la escuela o en el colegio. Partidos que tocaban en el horario de clases y entonces se pedía autorización para verlos todos juntos, y está muy bueno porque se genera un entusiasmo y un clima compartido que acerca mucho, que estrecha lazos, por eso surgió la posibilidad de organizar una actividad abierta para compartir en familia la transmisión de un evento deportivo en pantalla gigante”, destacaron desde el Proyecto Escuela “i” en la previa de lo que pasó el lunes, con el partido de la selección albiceleste ante Austria, que fue a las dos de la tarde.

 

Convivencia, pertenencia, participación, compromiso. Palabras que sobrevolaron en unas jornadas que hicieron comunidad pero que, sobre todo, resaltaron que el educar “es una tarea compartida”.

 

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