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Brasil define mucho más que una elección

Redacción 04/10/2026 - 00.22.hs

El actual mandatario de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva aventaja por escaso margen, alrededor de cuatro puntos, a Flávio Bolsonaro cuando falta pocas horas para el inicio de las elecciones, según una encuesta de última hora publicada ayer.

 

Según Datafolha, Lula se impondría con el 42 por ciento de los votos, contra 38 de su principal competidor, aunque no le alcanza para imponerse en primera vuelta y habría que recurrir al balotaje, con un escenario que tendría algunas variantes cuando los dos aspirantes se enfrenten mano a mano.

 

En tanto, otro estudio de la encuestadora Quaest, realizado a fines del mes pasado, registraba una brecha de cinco puntos, con Lula en 39 por ciento y Bolsonaro en 34, lo que ratifica la tendencia de resolver el escrutinio en el balotaje previsto para el 25 de octubre.

 

Encuestas.

 

Según Telesur, Lula encabeza las encuestas con un 43.1 por ciento de intención de voto y alcanza el 47.8 por ciento de los votos válidos. Esta cifra sitúa al mandatario a solo 2.2 puntos del 50 por ciento necesario para asegurar su triunfo directo en la primera vuelta electoral.

 

Por su parte, el candidato ultraderechista registra un 38 por ciento de respaldo en las preferencias electorales. La diferencia coloca al candidato del Partido de los Trabajadores (PT) con una ventaja importante en esta etapa de la contienda política.

 

En un escenario de eventual segunda vuelta, el líder progresista mantiene la delantera con un 47.3 por ciento frente a un 43.1 por ciento de Bolsonaro. Asimismo, Lula supera a la totalidad de los restantes aspirantes en todos los demás escenarios medidos.

 

El sondeo de la firma CNT/MDA se realizó sobre 2.007 entrevistas y cuenta con un margen de error de 2.2 puntos porcentuales, aunque estudios de este tipo han arrojado resultados contradictorios en comicios previos bajo acusaciones de injerencia externa.

 

Este domingo, unos 135 millones de ciudadanos concurrirán a las urnas para elegir presidente y vicepresidente que comandarán los destinos del, país durante los próximos cuatro años. Además, se renovarán cargos clave en todo el territorio nacional; los electores votan gobernadores en 26 estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

 

Asimismo, la votación se llevará a cabo con urnas electrónicas, cuyos dispositivos tienen dos terminales: uno para la autoridad del Colegio Electoral y otra para el votante.

 

Cierre de campañas.

 

Tanto Lula como Bolsonaro cerraron sus campañas ayer; el actual presidente lo hizo con una caravana en San Pablo, mientras que su competidor hizo lo propio en esa misma ciudad, y posteriormente con un acto similar en Río de Janeiro, ambos rodeados del fervor popular en la recta final.

 

Además de Lula, aspirante del Partido de los Trabajadores (PT), y Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), también competirán otros once candidatos, aunque con nulas posibilidades de acceder a la presidencia, habida cuenta que entre los dos principales contendientes acumulan el 80 por ciento de las preferencias.

 

Impacto en Argentina.

 

Por otro parte, Ámbito publicó que para la Argentina, más que la identidad del próximo presidente brasileño, el impacto estará determinado por la evolución de dos variables centrales, el nivel de actividad y el tipo de cambio real bilateral. En ese sentido, Federico Vaccarezza, especialista en economía internacional y relaciones Brasil-Argentina señala que “el dilema para la Argentina está en si Brasil crece o no y si devalúa o no”.

 

La dinámica del primero de esos canales pasa por la demanda brasileña. Cuando la actividad se desacelera, también se reduce la capacidad de compra de productos argentinos, con un impacto especialmente visible en los sectores más integrados a la economía vecina.

 

El tipo de cambio real bilateral será una de las variables más sensibles para la economía local, ya que un real más débil abarata los automóviles y otros bienes industriales brasileños y encarece relativamente las pick-ups argentinas en su principal mercado externo. En cambio, una apreciación de la moneda brasileña mejora la competitividad relativa de la producción argentina.

 

Sin embargo, ambos canales pueden moverse en direcciones opuestas. Un Brasil con mayor demanda puede favorecer las exportaciones argentinas aun con un real menos conveniente, mientras que una moneda brasileña más fuerte puede mejorar la competitividad local pero aportar poco si la actividad pierde dinamismo y disminuye el volumen de compras.

 

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