El dólar rozó los $1.500
El dólar mayorista cerró ayer nuevamente cerca de los $1.500, un nivel que se convirtió en una referencia clave para el mercado durante las últimas semanas. La cotización se ubicó en $1.497, mientras que las tasas de interés volvieron a mostrar tensión en un escenario marcado por una mayor coordinación entre el Banco Central (BCRA) y el Tesoro para administrar la liquidez y contener la volatilidad cambiaria.
El tipo de cambio mayorista subió $2 hasta los $1.497, apenas por debajo de la barrera de los $1.500, y queda un 24,7% por debajo del techo formal de la banda cambiaria, que este martes se ubicó en $1.866,27.
En el Banco Nación, el dólar minorista se mantuvo en los $1.515 para la venta, mientras que el MEP se ubica en $1.522,22, y el contado con liquidación (CCL) en $1.580,18. Por su parte, el blue avanzó a paso firme hasta los $1.560.
El mercado.
La dificultad que viene mostrando el dólar para superar de manera sostenida los $1.500 alimentó entre los operadores la percepción de que el Gobierno busca mantener la cotización alrededor de ese nivel en el corto plazo, aunque el techo formal de la banda se encuentra considerablemente más arriba.
Para hacerlo, el BCRA viene utilizando diferentes herramientas. Además de moderar sus compras en el mercado oficial, aparecen operaciones en futuros y bonos vinculados al tipo de cambio, mientras que la autoridad monetaria también interviene sobre las condiciones de liquidez mediante el mercado de pases.
La consultora 1816 señaló que la decisión de “marcar” los $1.500 como techo de corto plazo también tuvo consecuencias sobre los activos argentinos. Según la firma, la estrategia “afectó la dinámica de la deuda en dólares”, que mostró un desempeño negativo frente a otros mercados emergentes durante las últimas jornadas.
Compras de dólares.
Cabe destacar, que el Banco Central redujo significativamente su ritmo de compras de divisas durante agosto. Luego de adquirir un promedio cercano a u$s103 millones diarios durante julio, las compras se redujeron a aproximadamente u$s33 millones por jornada en agosto.
La menor participación compradora del BCRA permite reducir una fuente adicional de demanda en el mercado oficial y contribuye a contener la cotización. Sin embargo, también implica desacelerar el ritmo de acumulación de reservas, otro de los objetivos centrales del programa económico.
Detrás de la estrategia también aparece el objetivo de evitar que una aceleración cambiaria vuelva a trasladarse a los precios. La inflación de julio fue del 2,1% y acumuló 19,3% durante los primeros siete meses del año, interrumpiendo una secuencia de tres meses consecutivos de desaceleración.
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