En la Casa Rosada acusaron el golpe
El Gobierno siguió con preocupación el traspié republicano en Estados Unidos y admitió puertas adentro que podría perder las elecciones del año próximo. La derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos golpeó de lleno en la Casa Rosada.
Según relató El Destape, en un artículo del periodista Jon Heguier, el clima del martes por la noche fue de velorio, en simultáneo con otro frente abierto: un proyecto de ley enviado al Congreso que el Gobierno debió corregir sobre la marcha. En los despachos se repetía un reclamo de hartazgo: “Un quilombo por vez”.
Hasta hace una semana, el entorno libertario esperaba que los republicanos perdieran, a lo sumo, la Cámara de Representantes. Pocos creían que los demócratas llegarían a 54 de las 100 bancas del Senado. Santiago Caputo, uno de los puentes del oficialismo con el trumpismo, dejó la sede de Gobierno a las 23 con el resultado ya definido y fue señalado como el gran perdedor de la noche.
Javier Milei siguió la jornada entre la Quinta de Olivos y el avión rumbo a España. Desde Washington no llegó la línea que esperaba la Casa Rosada: no hubo denuncias de fraude, y los propios republicanos reconocieron el golpe y hasta hicieron autocrítica pública. Los libertarios locales replicaron ese tono en redes, donde los perfiles afines a Caputo atribuyeron el revés a la economía y a la conducción de las guerras.
Una alta fuente oficial dijo a El Destape que Trump perdió el apoyo de los varones jóvenes y que en Argentina ese electorado ya se alejó, con una recuperación que será difícil. Por primera vez, sostiene el medio, el oficialismo contempla puertas adentro la posibilidad de una derrota en 2027.
Con ese diagnóstico, el discurso oficial cambió: el vínculo con Washington, afirman, trasciende a quien gobierne y buscan afianzarlo con republicanos o demócratas. Es un libreto pensado para un escenario posible: el fin del ciclo republicano en 2028 y, antes, el de Milei en 2027.
El economista Alberto Ades, cercano al Presidente, anticipó que el Gobierno podría quedarse sin la red de financiamiento que lo asistió en 2025, con un Trump acorralado por ese salvataje y sin certezas sobre la continuidad de Scott Bessent. Para los libertarios, 2027 se perfila como un año sin respaldo externo asegurado.
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