“Era para untar”, Dánica cierra su planta de Lavallol
La histórica planta de Dánica en Llavallol cerrará definitivamente sus puertas el próximo 30 de septiembre y alrededor de 30 trabajadores quedarán desvinculados de la operación industrial. La decisión fue comunicada por Dorada SA, propietaria de la marca, luego de un último período en el que la fábrica funcionó con una actividad reducida y dedicada principalmente al envasado.
El cierre representa el final de una extensa historia industrial para la planta ubicada en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. La fábrica había dejado de producir a fines de 2024, pero reabrió sus puertas en 2025 luego de un acuerdo entre la empresa, el sindicato aceitero y el gobierno bonaerense. En ese momento, unos 40 trabajadores retomaron sus tareas, aunque con una estructura mucho menor a la que había tenido históricamente.
El acuerdo buscaba preservar la actividad y los puestos de trabajo, pero finalmente no logró sostener la operación. Según informó la empresa, durante los últimos meses se implementaron distintas medidas para intentar recuperar la competitividad de la planta, pero no se alcanzaron las condiciones necesarias para garantizar su sustentabilidad. La firma también señaló dificultades operativas y productivas y explicó que la actividad había quedado limitada principalmente al envasado.
Dánica había trasladado previamente la fabricación de margarina a plantas de terceros y mantiene actualmente una planta de producción de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra, en Córdoba. Por eso, el cierre de Llavallol no implica la desaparición de la marca del mercado argentino.
Un cierre que se repite.
La decisión actual tiene como antecedente inmediato el cierre anunciado en 2024. La producción se interrumpió a fines de ese año después de un proceso de retiros voluntarios. En aquel momento, la empresa había argumentado que enfrentaba un escenario de costos elevados, dificultades logísticas y comerciales y una caída de las ventas.
La posterior intervención del gobierno bonaerense permitió alcanzar un acuerdo para reabrir la fábrica. Sin embargo, la actividad regresó con una dotación menor y bajo condiciones diferentes a las que habían regido durante los años anteriores. Ahora, casi dos años después del primer cierre, el proceso llega nuevamente a su final.
El anuncio generó un nuevo conflicto con el sindicato aceitero. Los trabajadores denunciaron que fueron informados de la decisión mediante un cartel colocado en el ingreso de la fábrica y que inicialmente no habían recibido telegramas de despido. Como medida de protesta, instalaron una carpa frente al establecimiento y reclamaron la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense. El gremio solicitó una audiencia con la empresa para discutir la situación de los trabajadores y la posibilidad de sostener la actividad. Mientras tanto, la compañía avanza con el cierre previsto para el 30 de septiembre.
La planta de Llavallol, que comenzó a funcionar en 1939 y atravesó distintos cambios de propietarios a lo largo de su historia, quedará así fuera del esquema productivo de Dánica después de más de ocho décadas de actividad industrial.
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