“Hace pasar vergüenza al país”
El gobernador bonaerense Axel Kicillof salió al cruce de Javier Milei luego de la polémica generada por su participación en un acto de campaña en Brasil, donde volvió a insultar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y respaldó la candidatura de Flávio Bolsonaro. Para el mandatario provincial, el jefe de Estado argentino "hace pasar vergüenza" al país y pone en riesgo la relación con su principal socio comercial.
"Ayer lo veíamos, con vergüenza ajena, al presidente Milei ofender e insultar al Gobierno de Brasil, a su presidente y a su pueblo. Desde la provincia de Buenos Aires decimos que en Argentina tenemos respeto por nuestros pueblos vecinos y hermanos", sostuvo Kicillof.
El Destape informó que el mandatario bonaerense fue un paso más allá y acusó al Presidente de utilizar la política exterior para alinearse con referentes de la ultraderecha internacional. "Milei nos hace pasar vergüenza insultando y agrediendo por motivos ideológicos; no comprende el papel que desempeña. Incluso peor: quiere convertirse en el 'che pibe' de Trump y Netanyahu, atacando y agrediendo a todos los que le hacen frente a la ultraderecha internacional", afirmó.
En ese contexto, reveló que mantuvo una comunicación con el canciller brasileño, Mauro Vieira, en representación del Partido Justicialista bonaerense y le dijo: "'No en nuestro nombre, Milei'", expresó.
Economía.
Kicillof también puso el foco en las consecuencias económicas del conflicto diplomático. "Lo que hace Milei es además poco inteligente, es malo y es riesgoso. Brasil es nuestro principal socio comercial. Así, haciendo estas tonterías y payasadas, pone en riesgo fuentes de trabajo, inversiones e intereses colectivos del pueblo argentino, para sostener a un candidato por orden de Trump", advirtió.
En los últimos dos años, Kicillof construyó una relación cada vez más fluida con Lula da Silva. El punto más visible fue el viaje del gobernador bonaerense a Brasilia en agosto de 2024, donde fue recibido por el mandatario brasileño en el Palacio del Planalto durante un encuentro de más de dos horas -que ni siquiera figuraba en la agenda oficial difundida previamente- y que se sumó a reuniones con el vicepresidente Geraldo Alckmin y el ministro de Hacienda, Fernando Haddad. Kicillof calificó ese encuentro como una posición proactiva de la Provincia en sus relaciones internacionales, en momentos en que el vínculo bilateral se incrementaba mes a mes y contrastaba con la postura de Milei, a quien el gobernador había cuestionado por no sumar a la Argentina a los BRICS.
El gesto tuvo, además, una lectura política explícita: Kicillof buscó marcar un contrapunto entre su propia relación con Lula y el vínculo conflictivo del presidente brasileño con Milei, quienes hasta ese momento no habían mantenido conversaciones, aunque el encuentro en Brasilia no derivó en anuncios concretos de inversión.
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