La economía sufrió su segunda caída consecutiva
El Indec difundió ayer los resultados de las encuestas de tendencia de negocios correspondientes a la industria manufacturera y a los supermercados y autoservicios mayoristas. Si bien los informes mostraron desempeños diferentes según el sector, ambos coincidieron en señalar que la insuficiencia de la demanda sigue siendo el principal condicionante para la actividad económica.
En la industria manufacturera, el indicador de confianza empresarial mejoró en comparación con mayo, aunque continuó en terreno negativo, ya que las respuestas pesimistas superaron a las optimistas. Además, se mantuvo por debajo del nivel observado en igual período del año pasado. En contraste, el índice de supermercados y autoservicios mayoristas se ubicó cerca del equilibrio, sostenido por expectativas más favorables para los próximos meses.
Según publicó Ámbito, pese a esa mejora en las perspectivas, los relevamientos también reflejaron factores de preocupación. Tanto en la industria como en los supermercados persistieron las dificultades vinculadas al empleo, el acceso al financiamiento y la situación financiera de las empresas. A su vez, mientras los industriales prevén una menor presión sobre los precios, una mayor proporción de supermercados anticipó que aplicará aumentos durante el próximo trimestre.
La industria.
El diario porteño señaló que el indicador de confianza empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -17,8% en junio. De esta manera, mejoró 1,8 puntos frente a mayo, aunque quedó un punto por debajo de junio de 2025. Asimismo, desde el mínimo alcanzado en septiembre del año pasado, acumuló una recuperación de 5,4 puntos.
Pese a ello, la evolución reciente muestra que el repunte perdió fuerza. Luego de alcanzar en abril su mejor nivel en once meses, el indicador retrocedió en mayo y solo recuperó una parte durante junio. Por lo tanto, más que una recuperación sostenida, los últimos registros sugieren un amesetamiento en valores todavía negativos.
La principal debilidad estuvo vinculada con la falta de pedidos. En ese sentido, el 49,7% de las empresas consideró que su cartera se encontraba por debajo de lo normal, mientras que apenas el 2,7% afirmó que estaba por encima. Al mismo tiempo, el 52,1% identificó a la insuficiencia de la demanda interna como el mayor límite para aumentar la producción.
Los supermercados.
Ámbito indicó que en supermercados y autoservicios mayoristas, el indicador de confianza empresarial se ubicó en -0,4%, prácticamente en equilibrio. Además, el resultado representó una mejora frente a los mínimos registrados a comienzos de 2026 y se convirtió en uno de los valores más altos del año.
Sin embargo, el desempeño del índice estuvo sostenido principalmente por las expectativas, ya que la situación actual del sector continuó deteriorada. El balance de la situación comercial fue de -20,5%, el peor nivel desde 2024, mientras que la situación financiera se ubicó en -13,3%, cerca de los registros más bajos de la serie iniciada en 2020.
El acceso al crédito también siguió siendo una restricción relevante. Su balance fue de -26,5%, el resultado más negativo entre las variables analizadas, debido a que apenas el 2,4% de las empresas consideró que las condiciones de financiamiento eran favorables.
Consumo.
Por otra parte, el consumo masivo mostró en junio una retracción del 2,7% interanual en el total de canales comerciales, acumulando una baja del 2,9% en el primer semestre del año. El freno en el gasto cotidiano refleja la continua presión sobre los salarios y la pérdida de poder adquisitivo en el presupuesto familiar.
Según datos de la consultora Scentia, la baja impactó de manera desigual según las categorías de productos y el tipo de comercio.
La marcha de las ventas en comercios y supermercados continúa mostrando señales claras de cautela por parte de las familias. Durante junio, el volumen total vendido registró un retroceso del 2,7% frente al mismo mes del año anterior y una caída del 2,4% en la comparación mensual respecto a mayo. De este modo, la evolución acumulada en lo que va del año se ubica en un -2,9%.
El panorama general refleja cómo los ajustes en los ingresos domésticos y el deterioro persistente de los salarios condicionan la compra de artículos esenciales. A pesar de una desaceleración en el ritmo de aumento de precios generales —con un IPC del 1,9% mensual en junio y un acumulado anual del 16,8%—, la dinámica del consumo interno sigue acusando el desgaste acumulado por la crisis económica.
Artículos relacionados
