Salarios del Conicet cayeron 40% y el sistema científico perdió más de 6.000 empleos
La camada más joven de científicos e investigadores están emigrando del país y los que todavía no se fueron están analizando seriamente esa posibilidad. La situación de bajos salarios, despidos y escasez de recursos para trabajar los obliga a buscar una salida.
La gestión del presidente Javier Milei decidió, recientemente, no renovar 379 becas doctorales de jóvenes científicos, bajo el argumento desgastado de cuidar el déficit fiscal. Ese mismo déficit no es cuidado en otras áreas como el campo o inteligencia.
Según un artículo del diario Página 12, los salarios de los investigadores y becarios del Conicet perdieron un 40% durante la administración de La Libertad Avanza. El medio cita una estimación del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación, donde se precisa que el sistema nacional de ciencia y técnica perdió más de 6 mil empleos desde diciembre de 2023. La mitad de esos puestos correspondían a becarios e investigadores que dejaron sus trabajos.
"A esta altura, de mi camada, son más los que se fueron que los que se quedaron", aseguró el biofísico y becario posdoctoral del Conicet, Agustín Ormazábal. El contexto es definido, según algunas consideraciones, como el cientificidio de una generación.
La mayoría de los científicos se forman en universidades públicas durante un lapso no menor a los 10 años, donde el Estado es quien invierte en su capacitación y a partir de entre los 35 y 40 años pueden empezar a devolver a la sociedad, con sus investigaciones.
El trabajo en un laboratorio en la actualidad es muy cuesta arriba porque no hay insumos, las máquinas se rompen y no se arreglan. De hecho, hay lugares donde los equipos de trabajo ponen plata de su bolsillo, realizan como una "vaquita", para poder comprar lo necesario.
“En la mayoría de los laboratorios el día a día es muy cuesta arriba, tanto por la falta de fondos como por el bajo salario y las malas condiciones. Se estira la vida útil de los reactivos, se reducen experimentos, se deja de ir a congresos afuera y se empeoran las condiciones generales. Si bien es posible completar con docencia universitaria, es una actividad igualmente devaluada. También se pueden dar clases particulares, o bien, otras actividades no relacionadas con la profesión. Conozco muchos que después de hora hacen Uber o Rappi. Yo mismo lo consideré“, describió el inmunólogo Facundo Di Diego a Página 12.
Mercedes Pastorini, becaria posdoctoral del Conicet especializada en virus del papiloma humano y cáncer, explica que “todo depende de si tu laboratorio tiene o no financiamiento. Pero, de cualquier manera, se planifica todo una y mil veces. No se hacen experimentos sin estar completamente seguros de que son los correctos. Todos los recursos los exprimimos al máximo”.
“La situación actual es muy complicada, porque hay un brutal desfinanciamiento que pega por todos lados. Nuestros sueldos están casi congelados desde diciembre de 2023, porque prácticamente no recibimos aumentos. Actualmente, cobramos menos de 1.200.000 pesos. No tenemos subsidios con los cuales trabajar, no tenemos dinero para hacer experimentos; entonces hay que dejar de hacerlos o cambiarlos por otras estrategias menos ambiciosas", manifestó Manuel Crespo, quien trabaja en cronobiología y tiene una beca doctoral del Conicet hasta marzo de 2027.
El ajuste que realiza el gobierno de Milei sobre el sector científico obliga a muchos jóvenes a analizar la posibilidad de emigrar. Crespo consiguió una beca en Brasil y estuvo seis meses allí haciendo un experimento que acá, por la falta de recursos y condiciones, no habría podido hacer. "A mí me gustaría quedarme, pero lamentablemente estamos entre la espada y la pared. Nos están echando directamente. Muchos se van afuera o pasan al sector privado“, relató.
Di Diego también consiguió una beca de seis meses que puede renovar por el mismo periodo, aunque la considera "inestable" e indicó que “lo más probable es que al concluir esta beca me vaya afuera”.
Un investigador joven en Argentina tiene, en promedio, 35 años de edad. En varios casos tienen una familia y eso les dificulta más irse a seguir con su carrera en otro país. Asimismo, ingresar al sector privado es mucho más complejo que en otras épocas porque la crisis económica afecta a nivel general y la mayoría de los rubros no están dispuestos a incorporar nuevo personal, por más alta calificación que tengan los postulantes.
Melisa Lamberti se fue en diciembre de 2023 tras lograr una beca en un laboratorio de Miami, Estados Unidos, donde continúa desarrollando su postdoctorado.
"La verdad es que no quiero volver a Argentina porque seguir en la academia está muy difícil. No hay subsidios, no podés investigar y sería volver para quedarme estancada“. Y agrega: “Todo el trabajo que hice en Miami en dos años y medio hubiera sido imposible en Argentina, cuando no hay plata para comprar los insumos más básicos”, le contó a Página 12.
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