Stellantis paraliza sus dos plantas hasta enero por la caída de ventas
La automotriz Stellantis paralizó la actividad en su planta de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, lo que se suma al freno de siete semanas en la producción de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en el complejo industrial de Ferreyra, Córdoba, en un contexto de caída de las ventas y las exportaciones.
Aunque hasta el momento no se anunciaron despidos vinculados con estas medidas, la reducción de la actividad genera incertidumbre entre los trabajadores y las empresas proveedoras.
La decisión en El Palomar comenzó a regir el lunes 26 de octubre y se extendería hasta el 18 de enero de 2027. Allí se fabrican los modelos Peugeot 208 y 2008, cuyas ventas se vieron afectadas por la retracción de la demanda. Según la información difundida, la empresa adelantó las vacaciones de los operarios y distribuyó los períodos de descanso entre noviembre y diciembre.
El freno en la planta bonaerense se suma a lo anunciado hace algunos días en Ferreyra, Córdoba, donde Stellantis suspenderá durante siete semanas la producción de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota. La medida está prevista desde el 1 de diciembre hasta el 18 de enero y combinará tres semanas de suspensión de la actividad con cuatro semanas correspondientes a las vacaciones del personal.
La situación de las camionetas ya venía mostrando dificultades: la Fiat Titano no se fabrica desde comienzos de octubre, mientras que la RAM Dakota también quedará alcanzada por la interrupción programada. La decisión responde a la menor demanda de estos modelos tanto en el mercado interno como en los destinos de exportación, especialmente Brasil.
En cambio, la producción del Fiat Cronos continuará con su esquema habitual y solo se interrumpirá durante las vacaciones de verano, previstas entre el 21 de diciembre y el 18 de enero. De esta manera, el parate no implicará una detención completa de todas las líneas de producción de la planta cordobesa.
Preocupa el empleo.
Stellantis emplea a unos 5.000 trabajadores en sus plantas argentinas, mientras que su actividad también repercute sobre una extensa red de empresas autopartistas. La reducción de la producción impacta en la planificación de los proveedores y genera inquietud en un sector que enfrenta dificultades para sostener los niveles de actividad.
La compañía ya había aplicado ajustes en sus operaciones durante los últimos meses, en un escenario de retracción de las ventas y mayor competencia de los vehículos importados. La caída de la demanda en Brasil, uno de los principales destinos de las exportaciones automotrices argentinas, también incidió en los planes de producción.
La situación se conoce después de las declaraciones del presidente de Stellantis para Sudamérica, Herlander Zola, quien a principios de octubre no descartó “distintos escenarios para las fábricas argentinas, incluida la posibilidad de cerrar una o ambas plantas si las condiciones de mercado y competitividad no resultaban favorables”. El directivo cuestionó los costos de producción locales y sostuvo que la apertura del mercado y la competencia de vehículos fabricados en otros países plantean dificultades para la industria nacional.
Continuidad.
Desde la conducción argentina de la compañía buscaron llevar tranquilidad respecto de la continuidad de las operaciones. El presidente de Stellantis Argentina, Martín Zuppi, sostuvo que “las plantas mantienen sus proyectos productivos”, y explicó que “las empresas del sector ajustan sus volúmenes de fabricación según la evolución de la demanda”.
Por ahora, las medidas comunicadas se presentan como una adecuación temporal de la producción y no incluyen anuncios de despidos. Sin embargo, la extensión de las interrupciones y su impacto sobre los trabajadores y la cadena autopartista vuelven a poner en evidencia las dificultades que atraviesa la industria automotriz.
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