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“El trabajo en equipo te salva”

Redacción 25/07/2026 - 00.26.hs

Débora Yánes tiene el ADN de organizadora y desde hace una década reúne a emprendedores de los distintos rubros vinculados a eventos sociales para que ofrezcan y muestren su trabajo en “El alma de la fiesta”. El sábado 2 de agosto habrá una nueva edición en el hotel Mercure.

 

Hace un año atrás, la frase más escuchada y repetida del país sentenciaba como un mantra positivo “nadie se salva solo”. Mientras la versión de plataforma de “El Eternauta” se multiplicaba en las pantallas esa consigna se transformó en bandera en plena época donde se glorifica y se difunde el individualismo a ultranza. Y en medio de la charla Débora la soltó como una síntesis adecuada de lo que busca (y logra) desde hace diez años, que lo colectivo le gane a lo personal, porque sí parece que finalmente nadie se salva solo.

 

“La idea surgió durante una de las tantas crisis que ha atravesado el país, en el que el viaje a Disney era más barato que hacer la fiesta de 15. Entonces charlando con colegas nos planteamos qué podíamos hacer, cómo buscarle la vuelta a algo en lo que está en juego nuestro trabajo, nada menos. Y de ahí nació la propuesta de generar una muestra colectiva, una vidriera en conjunto en la que cada uno ofrezca y muestre su servicio en un único espacio. Y así empezamos”, explicó Débora Yánes (56) a LA ARENA sobre el surgimiento de ‘El alma de la fiesta’, el evento que del viernes al domingo próximos tendrá su edición número 11 en el hotel Mercure de Santa Rosa.

 

Débora trabaja como fotógrafa y organizadora de eventos y junto a su compañero Dardo Bustamante llevan adelante “Buya”, una productora que se encarga de producir y organizar diferentes encuentros sociales (el WhatsApp de contacto es el 2954 – 682044).

 

“Mi dedicación a la fotografía viene de la influencia paterna. Nací en la ciudad de Buenos Aires pero en la década del ‘70 a mi papá, Antonio, lo destinan a La Pampa como fotógrafo y corresponsal de la revista Corsa (especializada en automovilismo y que junto a El Gráfico eran las dos publicaciones deportivas más populares del país). Al principio nos instalamos en General Pico pero por logística y demás convenía Santa Rosa así que nos vinimos. Entré al María Auxiliadora y ahí cursé hasta el final del secundario. El negocio familiar era ‘YTC’ que estuvo 20 años en la avenida San Martín y fue el primer laboratorio a color de la provincia. Ahí fui aprendiendo todo entre rollos y revelados, pero claramente era otra época”, dice con una sonrisa Débora mientras desgrana los recuerdos de sus primeros años en la provincia.

 

“Por supuesto que me considero pampeana. Fui mamá muy joven (su hija es Camila, de 40 años, que trabaja en el área contable de la productora familiar) y siempre trabajé en este rubro. Hoy está mucho más naturalizado tener propuestas integrales con distintos servicios para un evento social, pero en ese momento era otra cosa, cada uno hacía lo suyo por su lado así que con esa consigna fue que empezamos a juntarnos. El primer encuentro lo hicimos en el salón Cromo y éramos unos poquitos, pero ya en el segundo había un montón de gente”, remarca Débora al describir las primeras ediciones de ‘El alma de la fiesta’.

 

Fiestas de 15, bautismos, cumpleaños, aniversarios, casamientos, eventos empresariales u oficiales, divorcios. La lista es muy extensa pero claro, para quienes trabajan en encuentros sociales la pandemia de inicios de 2020 resultó un punto oscuro que actuó como bisagra, con un antes y un después que, en el medio, se pareció demasiado a un abismo.

 

“La pandemia fue algo terrible, sin dudas que nuestro rubro fue uno de los más afectados porque las fiestas y encuentros fue lo primero en cerrarse y luego lo último en abrirse. Fue de a poco, con miles de cuestiones que había que cumplir así que costó muchísimo. El lado positivo fue que quedó ese entusiasmo y esas ganas por celebrar, por reunirse. Por lo que sea, la gente cumple 41 años e igual hace una fiesta, hay un mínimo motivo y se organiza algo. La pandemia también nos enseñó que nadie se salva solo. Si querés logros, hay que trabajar en equipo. Cada uno gestionando sus propias necesidades pero con una red que te hace todo más fácil. Ese es el eje con el que nos movemos”.

 

Expansión.

 

La nueva edición de ‘El alma de la fiesta’ tendrá su tradicional desfile el viernes 31 de julio, desde las 20, en el Mercure. Y el domingo se hará la gran exposición (en ese mismo hotel) con un total de 35 stands de los más variados servicios como fotografía, catering, sonido, maquillaje, tecnología y comunicación, indumentaria, iluminación, estética, etc. La entrada es libre y gratuita, solo se pide un alimento no perecedero que será destinado a Fundalhum.

 

“Vienen expositores de otros lugares como de General Pico, General Acha, Alpachiri, General Campos y Trenque Lauquen. El éxito viene un par de días después cuando te llaman y te dicen ‘cerré tantos presupuestos’, ‘reuní un montón de contactos’ y demás. Es una vidriera en la que vos mostrás tu trabajo y de ahí surgen todas las posibilidades”, resalta Débora quien también llevó su evento colectivo a General Pico.

 

“Hace un mes hicimos el segundo encuentro consecutivo. Fue notable el crecimiento desde el anterior al actual, Pico es la segunda ciudad de la provincia, tiene una gran zona de influencia y hay muchísimo movimiento social y comercial. En esta segunda edición, el municipio se sumó a la iniciativa así que estamos muy contentos con todo lo que se generó porque además doblamos en cantidad el número de expositores de un año a otro”.

 

En el final de la charla Débora pide disculpas y revisa su teléfono que estaba repleto de mensajes y notificaciones. En los días previos vive el frenesí y el vértigo de la organización para que cada detalle funcione. Porque claro, para que se concrete una organización alguien tiene que coordinar y que el equipo funcione. Para que la frase tenga sentido, porque el alma de trabajar en conjunto se traduce en que “nadie se salva solo”.

 

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