Martes 09 de agosto 2022

“Proyecto Mutan”, una pyme con sustento ambiental

Redaccion Avances 11/12/2021 - 12.02.hs

Fabrican anteojos de sol y otros productos con tapitas de plástico fundidas. Obtuvieron el "Sello de Buen Diseño" argentino y se preparan para exportar sus productos.

 

Mientras los más jóvenes en distintos lugares del planeta se ponen al frente de la lucha (impostergable) por el cuidado del medio ambiente, distintos proyectos y emprendimientos hacen su parte con inventos y herramientas que apuntan justamente a reciclar y reutilizar distintos materiales de consumo diario que, si van al montón de residuos comunes, generan daño en el aire que respiramos o en el suelo que pisamos.

 

Un claro exponente de esa tendencia es “Proyecto Mutan”, una iniciativa que en 2012 pusieron en marcha (con su tesis de grado) dos diseñadores industriales egresados de la UBA y que hoy tiene un crecimiento y una expansión incluso más allá de las fronteras del país.

 

“Cuando arrancamos hacíamos distintas cosas y en 2016 presentamos los primeros productos en la feria Puro Diseño. No teníamos mucha idea de qué íbamos a hacer pero sí teníamos como premisa aprovechar los materiales de las cooperativas de recuperadores de plásticos. Queríamos hacer algo con eso y explorar las distintas posibilidades, así fue que nos enfocamos en las tapitas y nos acercamos a la Fundación Garrahan”, explicó Sergio Fasani en una entrevista con el programa El Aire de la Mañana, por Radio Noticias FM 99.5 de Santa Rosa.

 

Fasani, junto a su socio Luciano Bocchichio, fabrica anteojos de sol con tapitas de plástico fundidas. A través de “Proyecto Mutan” llevan reciclados más de 30 mil kilos de plástico que equivalen a 12 millones de tapitas plásticas. Esto significa un ahorro de 60 millones de litros de agua que se utilizarían para la producción de nuevos plásticos.

 

“Desde el principio nos dimos cuenta de que la idea era buena y así empezamos a desarrollar la primera máquina para trabajar en esto. Hicimos muchas pruebas con plásticos diferentes y comprobamos la viabilidad del proyecto y cuál resultaba mejor. Nos quedamos con las tapitas porque era más viable. Hay muchas y la Fundación Garrahan, entre otras organizaciones, tenía una gran cantidad a disposición, por eso nos dimos cuenta de que siempre íbamos a tener stock”, explicó Fasani.

 

Impacto.

 

Cada uno de los anteojos está armado con diez tapitas plásticas que son de envases de bebidas gaseosas o agua que se venden en cualquier kiosco o comercio. “También recuperamos las bolsas plásticas, las recortamos y las relaminamos para hacer los estuches de los anteojos, a eso lo trabajamos con un grupo de mujeres que trabajan en conjunto”, detalló sobre la posibilidad de generar nuevos productos con plástico reciclado y dotar de valor a las cooperativas, tal como fue la idea original de la tesis.

 

Fasani recordó que al principio hacían lámparas. “La cuestión del diseño fue un desafío y enseguida decidimos participar en la feria Puro Diseño. Fuimos al evento con una persona del Garrahan para que también pueda contar acerca del impacto del reciclaje y que la gente vea a dónde van esas tapitas que tantas personas donan. Los ingresos que se generan con esa acción van directamente al hospital y permiten que niños de todo el país tengan acceso a la atención médica”, añadió el emprendedor.

 

“En reuniones con amigos y familia trato de hacerles ver la importancia de tener un consumo responsable. Cada vez se consume y se descarta más, eso impacta en el calentamiento global. Hay que pensar a quién le compramos. ¿Elegimos un producto importado muy barato con explotación de personas, o productos nacionales donde la cadena de valor es visible y el impacto es real?”, se preguntó Fasani.

 

Exportación.

 

“Proyecto Mutan” forma parte del colectivo Brotes que a su vez lo componen Petit, que fomenta el reciclaje de botella PET con una máquina especial,  Plasticando (un taller recreativo y experimental para el reciclaje de plástico post-consumo) y Compostate Bien que construye composteras hogareñas.

 

Además los anteojos con plástico reciclado ya llegaron a otros países y por eso en la minipyme están avanzando hacia el camino de la exportación. “En Uruguay, Chile y Colombia se interesaron en el proyecto y estamos trabajando en exportar. En eso es clave el gobierno nacional que nos acompaña porque esto es algo totalmente nuevo para nosotros y no tenemos ni idea. Hoy somos ocho personas en total y trabajamos con distintas cooperativas, así hay unas 30 personas en total alrededor del emprendimiento”.

 

Solamente 10 tapitas de plástico fundidas que se recolectan en todo el país bastan para producir un par de anteojos. El proceso de reciclado consiste en triturar las tapitas de polipropileno y mezclarlas con diferentes colores. Luego se funden con calor y se las introduce a presión en una matriz metálica hasta que alcanzan la forma final.

 

Buen diseño.

 

Las tapitas plásticas abundan en todos lados. Muchos productos las necesitan y tras cumplir con su propósito inicial terminan convertidas en basura. Pero desde hace tiempo las campañas para juntarlas y darles una nueva vida se hicieron conocidas y aportan un gran resultado.

 

Ese es el caso de “Mutan”, que obtuvo el "Sello de buen diseño argentino” y por eso desde Cancillería los invitaron a exponer sus ideas en Nueva York.

 

“Creo que más allá de que sea un proyecto que funcione, la idea también es llegar a más gente y aplicar un cambio de mirada respecto a nuestro medioambiente. Comenzamos con lámparas y otros muebles y hoy también sumamos los anteojos que por suerte tienen una gran demanda”, resaltó Fasani que encontró el lugar para combinar su perfil empresario con una postura sustentable y solidaria.

 

 

 

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