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Un rincón con identidad y sabor

Redacción 18/07/2026 - 00.05.hs

En Dorila hay una propuesta gastronómica tan original como tentadora porque “Nauke” es un espacio para degustar lo mejor de la cafetería junto a distintos productos de elaboración artesanal. Andrea Brautigam propone una pausa para el bienestar.

 

Si se pide un resumen acerca de cuál es la característica que distingue la propuesta gastronómica de la provincia, la preponderancia la tiene la carne a la parrilla, las pizzas, las empanadas, las casas de pastas o de hamburguesas. Pero en una geografía amplia y extendida como la pampeana también se pueden encontrar iniciativas tan originales como seductoras. Y “Nauke” se nutre de distintos condimentos para conformar una receta que, desde Dorila, abre sus puertas para el disfrute y el bienestar. Además de tener una identidad bien definida.

 

“Es un lugarcito para tomarte una pausa aunque sea el fin de semana. Es una idea que fuimos armando durante mucho tiempo y hoy nos encanta saber que viene gente desde otros lugares y valora lo que proponemos”, resalta Andrea Evangelina Brautigam, que está a unos días de cumplir 40 años y que llegó a la provincia en 2018 y cinco años después, junto a su compañero piquense, pudo abrir ‘Nauke’, la cafetería que en la temporada invernal abre los sábados por la tarde para disfrutar de su cálido espacio interno o de la galería rodeada de naturaleza (para conocer más sobre el lugar, el Instagram es @nauke_rinconnativo y el número de WhatsApp es el 2302-412264).

 

“Nací en Capital Federal y me crié entre Morón, en provincia de Buenos Aires (en la casa de mi mamá), y el barrio porteño de Villa Urquiza (casa paterna). Siempre me atrajo la cocina y en principio estudié Administración en Hotelería en la Universidad de Morón y de ahí me surgió la chance de realizar una pasantía en un restaurante de El Calafate. Ese trabajo me convenció de que me quería dedicar a la gastronomía así que luego de recibirme hice la carrera de Cocinera Profesional, que terminé en 2018”, recordó Andrea en una charla con LA ARENA.

 

“Trabajaba en un organismo estatal, lo hice durante 13 años y mientras tanto estudiaba cocina y hacía las prácticas en mi casa, que eran cenas por pasos y eso me ayudó a ganar experiencia”, agregó Andrea, que había conocido a Daniel Pincén y ambos planificaban mudarse a La Pampa. Llegaron en 2018 y dos años después se instalaron en Dorila, la localidad que está a solo 16 kilómetros de Pico.

 

“Apenas llegué empecé a elaborar productos con masa madre y panificados con harina integral. Estudié en Crudo (Cocina Plan Based de Máximo Cabrera) y comencé a dar clases en los talleres municipales de Dorila, con cursos de cocina para adultos. También hice un par de talleres en Pico y me sumé a trabajar la cocina de El Desvelo, que fue una experiencia muy positiva, de aprendizaje y quedé muy contenta con esa etapa. Luego vino la pandemia que obligó a una pausa hasta que finalmente pudimos plasmar la idea del café. Primero lo hicimos con despacho por la ventana, como un café al paso, y también se retiraban los panes así que era como un punto de venta. Después armamos la galería y pudimos concretar la apertura”.

 

Identidad.

 

“Nos inclinamos por Dorila porque nos gustaba la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y la cercanía a Pico que facilita otras cuestiones”, remarcó Andrea sobre el rincón pampeano que eligieron para desarrollar un proyecto con fuerte identidad y significado.

 

“Nauke en lengua tehuelche significa ‘cabeza de guanaco’. Nau es Guanaco y Ke es cabeza. El guanaco es uno de las especies de fauna pampeana y desde el 1915 su población fue reducida, siendo una de las especies protegida de la provincia. Es un símbolo importante para nosotros ya que era uno de los principales componentes de la economía de los tehuleches ya que brindaba alimento, abrigo e intercambio valioso. Tan así que lo llevaban marcado en sus ponchos con un rombo (tal como se ve en nuestro logo también)”, explicó Andrea sobre la elección específica que realizaron para identificar al espacio.

 

“Y en ese sentido lo que quiero resaltar es la cocina que hago, porque estoy trabajando un concepto diferente sobre la gastronomía pampeana, no sólo utilizar productos hechos en la provincia como las carnes, los vinos, las alcaparras, las harinas integrales y demás sino la elaboración de platos basados en la ‘cocina nativa’ o la gastronomía de los pueblos originarios. En ese sentido, investigamos sobre qué se comía, cómo se preparaba, qué plantas frutas o frutos se usaban y se usan. Es un trabajo en conjunto con Daniel: él investiga y yo lo llevo a la cocina”, detalló.

 

Y uno de los platos más comentados es el Postre Nativo, una galleta de harina de algarroba, queso crema, hilos de miel y maíz tostado. “Se come bien frío, de un bocado. Está inspirado en el postre que Epügmer le sirve a Lucio Mansilla cuando lo visitó en su Toldo. Además, servimos infusiones de plantas nativas con galletitas de algarroba entre otras cosas. También uso varios arropes para platos con carnes o postres. En definitiva, esa es la búsqueda, crear platos con la identidad nativa que permitan una identificación pampeana más allá del asado y otros aspectos ‘criollos’".

 

Degustaciones de vinos o presentaciones de libros de autores pampeanos son otras de las actividades que organiza ‘Nauke’, que desde diciembre a marzo cambia su horario porque abre de 19.30 a 23.30 y se puede tanto degustar una exquisita merienda como una cena con cocina de autor, con la posibilidad de pagar con las promociones del Banco Pampa.

 

“La idea sería llegar abrir todos los días y ofrecer una carta más amplia, pero se necesita una inversión que aún no podemos realizar. Lo más satisfactorio es que la gente nos elige y nos recomienda, vienen de otros lugares y eso está bueno porque se llevan otra mirada del pueblo. Vienen de Pico, de Quemú, de Alvear y también de Santa Rosa”, enfatiza la creadora de un rincón que, en medio del verde, habla de sabores, pausas e identidad.

 

 

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