¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Sabado 13 de junio 2026

Una cantina con identidad

Redacción 13/06/2026 - 00.18.hs

“La Maroma” es una referencia que conjuga lo mejor de la gastronomía junto a propuestas culturales y una decidida postura ideológica y política. Ivana Gauna está a cargo de un lugar que, a su movida nocturna, también le agregó viandas al mediodía.

 

Es la media mañana de un día de semana y el centro santarroseño tiene su movimiento habitual de vehículos, peatones y comercios. Hay ruido a voces y a motores. Y en ese murmullo constante un espacio tiene su propio microclima: en las ollas se cocina un guiso humeante y en el horno unos bifes de cerdo. En el ingreso al salón un artista pinta un mural con la imagen del Indio Solari mientras un joven estudiante hace una prueba de sonido para la presentación que hará por la noche para homenajear al ex cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Entran proveedores y salen pedidos. Parece un caos perfectamente organizado que funciona de la mejor manera de la mano de alguien que, tras una larga trayectoria en el rubro, encontró su espacio para desarrollar una fórmula que incluye trabajo, ideas y militancia. Por eso en las paredes hay cuadros con frases de Perón, con imágenes de Evita, con fotos de las Abuelas y de las Madres de Plaza de Mayo, de Néstor y Cristina Kirchner, de Charly García.

 

“Yo creo en este proyecto, en lo que dice y en lo que transmite, en las banderas que levanta. Es el único lugar de la ciudad que tiene su ideología y la muestra”, remarca con orgullo Ivana Gauna al describir a LA ARENA el espíritu de ‘La Maroma’, la cantina nacional y cultural ubicada sobre la avenida Alvear 42 (frente a las vías del Ferrocarril) de Santa Rosa que abre de jueves a domingo por la noche, y desde este mes también de lunes a viernes al mediodía.

 

El cálido salón de baldosas negras y blancas se nutre de una larga y bien provista barra, de una gran cantidad de sillas y mesas, también de sillones y de un escenario abierto a múltiples propuestas junto a una gastronomía variada y de calidad. “La pizza de fugazzeta es como la insignia, la vedette; es la más pedida y es bien casera”, se enorgullece Ivana quien, antes de llegar a lo que es hoy ‘La Maroma’, acumuló una historia de trabajo cooperativo y organizado y después una formación gastronómica y de manejo de grupos que le dan el respaldo para su tarea diaria.

 

“A los 17 años entré a trabajar a Indumentaria Argentina que funcionaba en el Parque Industrial. Era el final de la década del ‘90 y con la crisis la empresa quebró. Armamos una cooperativa y pudimos seguir trabajando”, recordó Ivana acerca de un inicio del camino laboral complicado pero que también la ayudó a forjar un perfil de lucha y resistencia.

 

“Al tiempo empecé a trabajar como mesera y ese mundo me atrapó. Pasé por la barra, la cocina, la atención en salón y empecé a hacer cursos para capacitarme en todo lo relacionado a este rubro. En 2015 entré a trabajar al Social Club y desde entonces estoy acá. Luego vino el cambio de dueño y de nombre”, resume Ivana sobre ‘La Maroma’ que nació en 2019 de la mano de Martín Balsa asociado con Ariel “Tano” Malizia y Ariel Reinhard.

 

“Este es un lugar abierto, por supuesto que tiene su postura y es el único sitio de la ciudad que saca la bandera y dice ‘estos somos’. A mí me gusta eso, lo defiendo y lo milito, pero además este es un espacio abierto a todas las propuestas, por eso acá hay recitales, presentaciones de libros, de cuadros, hay conferencias, hay charlas. Hay mucha reunión social. Acá la gente se encuentra y se abraza la solidaridad, sobre todo en momentos económicos como éstos en los que cada mango cuesta terriblemente. Todos estamos complicados y nos cuesta mucho cada mes, pero también hay que tener presente que hay gente mucho más abajo de uno que la pasa realmente mal”.

 

En ese sentido, ‘La Maroma’ sumó desde el inicio de junio el servicio de viandas al mediodía que se compone de menúes abundantes, ricos, caseros y a buen precio. Que se pueden pedir y llevar (el número de WhatsApp es el 2954 – 386555) o bien consumir dentro del bar.

 

“Me pareció que estaba bueno poder sumar la posibilidad del horario diurno, es cuestión de organización y de tener una hoja de ruta bien aceitada para que todo pueda funcionar. La idea surgió con la intención de brindar comida casera y con buen precio. Conocía una chica que estaba complicada de trabajo y de ingresos y que cocinaba en un merendero así que sabe bien de qué se trata, y de paso le damos una mano. Los chicos y chicas que trabajan como mozos son todos estudiantes universitarios que necesitan un mango para poder mantenerse, entonces si vienen acá y hay una oportunidad, se la damos. Por supuesto que hay que instruirlos y capacitarlos, pero ese es el espíritu de La Maroma”, destacó Ivana.

 

Música y arte.

 

El escenario de la cantina nacional y cultural de la calle Alvear fue testigo de las presentaciones de una extensa lista de artistas, los locales y los que llegan de afuera, como Liliana Herrero, Claudio Gabis (de la icónica banda Manal), Hilda Lizarazu, el dúo Orozco Barrientos, Richard Coleman, Clara Cantore, el grupo Árbol, el ex bajista de Los Piojos ‘Miki’ Rodríguez, Marilina Bertoldi, Las Sombras, Javier Malosetti; además de charlas como la de la periodista del diario Página 12, Irina Hauser.

 

“En estos años han pasado un montonazo de artistas nacionales, y los locales también por supuesto, de todos los estilos: la ‘Negrita’ Alvarado venía siempre y se armaban noches re lindas. Este sábado van a tocar en vivo los chicos de Questo Quelotro. Lo importante es que haya movida, que sucedan cosas. Con la muerte del Indio Solari pasó que se acercaron a proponer a hacer tributos y por eso también sumamos el mural que pinta ‘Gogue’ (Gonzalo Suhurt) con la imagen del cantante. Eso es La Maroma: el movimiento, la comunidad y las ideas”, enfatizó Ivana por si hacía falta remarcar la identidad de una cantina que también sirve como espacio de encuentro para festejar triunfos o lamentar derrotas en las urnas. Un lugar popular, nacional y de exquisiteces. Pero sobre todo, un refugio.

 

'
'