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“Cuando tuvimos agua sin interrupciones”

Redacción 20/07/2026 - 00.06.hs

El referente de la defensa de los recursos hídricos pampeanos Enrique Tomas difundió ayer una interesante fotografía que muestra el punto recreativo, con agua en forma interrumpida, del Dique Los Lara, situado sobre el río Curacó, a 5 kilómetros al sur de Puelches. Debido a la falta de caudal continuo en el río Curacó, el dique se encuentra seco aunque conserva su valor histórico y es conocido como un punto de interés y recreación en el árido paisaje del oeste pampeano.

 

El ex intendente de la localidad de Puelches publicó una foto, tomada por Gastón Berot, de la década del 80 donde justamente el panorama era completamente diferente. "Dique Los Lara. Río Cura Có, a 5 kilómetros aguas abajo de Puelches. Década del 80 cuando por tres años consecutivos tuvimos agua en forma ininterrumpida. Foto de Gaston Berot", fue el mensaje compartido por Tomas.

 

De acuerdo con la Fundación Chadileuvú, a fines de la década del 60, los hermanos Carlos y Hugo Lara construyeron un dique de material al sur de Puelches, sobre el río Curacó. Cuando éste corría, el lugar era un punto de recreación.

 

"Cinco kilómetros al sur de la localidad de Puelches se encuentra un pequeño dique de material que representa, llamativamente, la única obra de regulación hídrica emplazada en el cauce de alguno de los ríos que atraviesan el territorio pampeano. Es el azud conocido como Dique Los Lara, pensado para embalsar las aguas del río Curacó con el fin de darle de beber al ganado. Cuando el río corría, el lugar era un punto de recreación para los puelchenses", indicaron desde la entidad.

 

La represa tiene forma trapezoidal, una altura de unos 2,50 metros y una longitud de unos 20 metros. Se apoya en las rocas graníticas que afloran en el lugar. Cuando se construyó, las chacras cercanas no estaban alambradas, lo que permitía que los vacunos de varios vecinos pudieran saciar su sed en el agua acumulada.

 

La muralla contiene el escurrimiento del río Curacó, cuando lo hay, y también las aguas de lluvias que caen en el afloramiento rocoso y luego escurren hacia el cauce del río.

 

El sitio es muy bello aún cuando, como ocurre en la actualidad, el Curacó lleva mucho tiempo sin correr. Cuando lo hace, la muralla de piedra formaba una ruidosa cascada.

 

La belleza del lugar, el bullicioso salto de agua, los arroyuelos circulando entre las rocas y la abundante vegetación del entorno, hacen del sitio un punto de visita obligado para los lugareños, al punto que funciona como un pequeño balneario en la inmensidad del desierto pampeano.

 

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