Deudores: se triplicaron denuncias por hostigamiento
La Dirección de Defensa del Consumidor de la provincia de Buenos Aires reveló que en los últimos tres años crecieron los reclamos por “prácticas abusivas”, el modo en que registran los “abusos” de quienes exigen el pago de deudas a las personas que ingresaron en morosidad. De acuerdo al reporte, las presentaciones de ese tipo de triplicaron entre 2024 y lo que va de 2026.
El dato lo dio a conocer ayer el portal del diario Ambito Financiero. “Fueron 393 en 2024, ascendieron a 1.064 en 2025 y, al 31 de mayo de este año, ya se habían registrado 1.237 denuncias”, explicaron desde el organismo bonaerense.
Lo que abunda además de las deudas son las amenazas, divulgación de datos personales, llamados reiterados en feriados u horarios nocturnos, simulación de notificaciones judiciales y hostigamiento a menores de edad, todas prácticas abusivas en la cobranza.
Desde los organismos que intervienen en estos casos también dejan en claro que por fuera del esquema formal, las agresiones de los prestamistas informales en los barrios de la provincia de Buenos Aires escalan hasta la violencia física y la confiscación de bienes dentro del domicilio de las víctimas.
“La mora dejó de ser un dato más del sector financiero y se transformó en un drama social para miles de familias. Ya no solo por el rompecabezas que implica planificar los gastos mensuales con un ingreso disponible cada vez más acotado, sino también por el hostigamiento que sufren por parte de estudios jurídicos, agencias de cobranzas o prestamistas informales en los barrios”, sostuvo Ambito Financiero.
El artículo revela algunos de los mensajes que reciben quienes entraron en situación de incobrabilidad y quedaron en manos de los agentes de cobranzas que compran las carteras de deuda. Una mujer de la ciudad de La Plata recibió en su celular el siguiente mensaje: “Programamos una visita en el domicilio de su empleador por la deuda pendiente con servicios en mora con el banco. Debemos proceder a la siguiente instancia, donde se le reclamará la totalidad de la deuda a su empleador. También recibirá una visita con escribano público en su domicilio”.
Una mujer llamada Gisela, quien aseguró haber tomado un préstamo con un usurero del barrio, relató que pidió 800.000 pesos a un prestamista de González Catán. En menos de un mes devolvió $ 1.100.000, pero los prestamistas le reclamaban otros $ 1.100.000 bajo la amenaza de una visita de la banda de “los colombianos”.
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