Dos ladrones hicieron un boquete y robaron en una joyería
Dos personas habrían realizado un boquete en una joyería del centro de Santa Rosa para poder ingresar a robar. El suceso está siendo investigado por las autoridades. Los delincuentes están prófugos y todavía se desconoce los elementos que se llevaron.
La joyería y relojería "Horacio Raúl Bustos SRL", ubicada en la calle Coronel Gil (entre Mansilla y Lagos) de la zona centro de la capital pampeana, fue víctima de un robo que habría ocurrido en las últimas horas.
La fiscal Verónica Ferraro, a cargo de la investigación judicial, le informó a LA ARENA que los ladrones hicieron un boquete desde una vivienda aledaña al comercio y por allí ingresaron al local.
"Hicieron un boquete, ingresaron dos personas y al sonar las alarmas salieron por donde entraron", indicó. Asimismo, señaló que, por el momento, todavía no pudieron determinar qué se llevaron los delincuentes. Se están analizando las imágenes de las cámaras de seguridad y está trabajando personal de la Agencia de Investigación Científica (AIC).
Antecedentes
El mismo comercio había sido blanco de un asalto a mano armada que ocurrió el 18 de agosto del 2011 cuando dos hombres ingresaron al local a plena luz del día, tomaron de rehén a la gente que estaba en el interior, robaron y huyeron, tras tirotearse con la policía.
Todo comenzó a las 8:45hs.. Los asaltantes llegaron en una moto Yamaha 150 que quedó en marcha sobre la calle Gil por demás de transitada. Uno de ellos ingresó al comercio fingiendo ser un cliente y a la brevedad entró su cómplice imitándolo. Repentinamente desenfundaron armas de fuego y a los gritos anunciaron que era un asalto.
A punta de pistola redujeron a ocho personas: cuatro empleados, una cliente y tres hijos del dueño.
"¿Dónde está la chafa? (sic)", preguntó un asaltante a uno de los trabajadores en alusión al oro macizo. "Acá no hay chafa" contestó el joven. La pregunta se repitió y la respuesta fue la misma, y el ladrón le propinó un culatazo en la cabeza.
Por su parte, el otro individuo golpeó en las costillas a uno de los dueños y lo obligó a abrir las vitrinas, mientras que su compañero conducía a todos los rehenes a una oficina.
A las apuradas, los delincuentes vaciaron la caja registradora (180 pesos en cambio) y arrojaron relojes, cadenas de oro y joyas a dos bolsos, sin saber que los empleados habían activado la alarma silenciosa antes de ser sometidos a sus amenazas.
Mientras cargaban la valiosa mercancía, una patrulla de la Seccional Tercera acudía a la joyería. Ante la llegada de los uniformados, los ladrones dejaron el botín y se enfrentaron a tiros con dos policías. Los malhechores lograron escapar, pero fueron detenidos a las pocas cuadras, después de una persecución en la que participaron 10 patrulleros.
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