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El Centro Radio Oncológico, un “antes y un después” para La Pampa

Redaccion Avances 10/07/2026 - 16.14.hs

Desde este mes, el Centro Regional Radio Oncológico La Pampa comenzó a atender pacientes y optimiza la forma en que se realizan los tratamientos oncológicos en la Provincia. Su director médico, Juan Pablo Sosa Caresano, brindó una extensa entrevista en La Parte y el Todo, en la TVPP, para dar un pantallazo sobre la tecnología de última generación que se incorporó para que pacientes de toda la provincia y la región puedan tratarse cerca de su lugar de residencia.

 

“El centro cuenta con dos aceleradores lineales, que generan radiación de alta energía, solamente cuando se prenden. No tienen ningún material radioactivo dentro de los aceleradores. Y se ha descubierto que ese tipo de energía sirve para eliminar células tumorales. Con los aceleradores que tenemos nosotros, tenemos una precisión milimétrica para cuidar a los órganos que están cercanos a las lesiones que tenemos que tratar”, explicó.

 

-¿Lo que hace es quemar y matar las células tumorales?

 

-Va destruyendo de manera muy precisa las células tumorales, cuidando las células que están alrededor.

 

-¿Están hechos para tratar a pacientes con cáncer?

 

-El 98 % de las patologías que tratamos son oncológicas.

 

-¿Por qué algunos pacientes solo realizan quimioterapias y otros necesitan también radioterapias?

 

-El tratamiento oncológico siempre se para sobre tres pilares: la oncología clínica, que es quimioterapia, inmunoterapia; la oncología radiante, que es la radioterapia; y la cirugía oncológica. Dentro de la evolución del paciente y depende qué tipo de paciente, van a ir sorteando las distintas instancias. Entre el 60 y el 70 % de los pacientes oncológicos en algún momento de su evolución van a necesitar hacer radioterapia. La idea de instalar este centro es elevar la vara de la tecnología que ya existía en la provincia. Es una obligación del Estado poder darle a la población la libertad de elegir donde se puede tratar, que no sea un solo lugar o una derivación.

 

-¿Hasta ahora cuáles eran los centros de salud hacia los que se hacían las derivaciones?

 

-Generalmente, Rosario, Córdoba, Buenos Aires, Mendoza eran los centros de referencia, tanto en instituciones públicas como privadas. Y justamente la radioterapia que estamos comenzando a realizar en este centro está a la par de esa tecnología.

 

-¿Qué cantidad de graduados en medicina adopta la especialidad que hoy necesita un centro de radioterapia como el de La Pampa?

 

-Muy pocos, porque es una especialidad que no está muy difundida dentro de la carrera. De hecho, yo conocí la especialidad luego de recibirme. Y nos alegra mucho tener la Facultad (de Ciencias de la Salud de la UNLPam) cerca de nuestro Centro porque la idea es generar convenios para que los chicos puedan realizar pasantías, conozcan lo que es la radioterapia, conozcan el equipamiento que utilizamos y nos gustaría en algún momento poder generar una residencia y formar a la gente acá.

 

-¿Sigue siendo importante el factor humano o hay un avance de la Inteligencia Artificial en este plano?

 

-Es fundamental el factor humano. El paciente oncológico que va al centro a realizarse una terapia primero pasa por el consultorio, realizamos una entrevista, confeccionamos la historia clínica, luego vemos si tiene indicación o no de radioterapia y con qué técnica de radioterapia se va a beneficiar. Luego de ahí, el paciente pasa a una tomografía de planificación, esa tomografía es una suerte de mapa tridimensional que vamos a utilizar en el planificador para hacer todo el tratamiento. Ver cómo vamos a tratar la lesión y cómo vamos a cuidar los órganos cercanos. Una vez que tenemos ese plan realizado, se hacen muchos chequeos de control de calidad, tanto del planificador, como de si el equipo puede realizar ese plan. Cuando está todo chequeado, se lo cita al paciente para hacer la primera aplicación: vamos al acelerador lineal, se recuesta el paciente, se posiciona, se hacen muchas imágenes de posicionamiento de control, se hace una tomografía dentro del acelerador lineal y cuando está todo chequeado, ahí comienza el tratamiento. Y el acelerador lineal funciona solo, va haciendo todo el giro, rotando alrededor del paciente, y entregando la dosis en cada posición.

 

-¿Eso duele?

 

-No, para nada. Ha quedado el temor de la radioterapia antigua que sí, posiblemente, tenía efectos adversos porque no contábamos con la tecnología que tenemos hoy. En el consultorio está bueno desmitificar todo esto. Por eso me gusta hablar con el paciente. Hay personas que vienen y cuentan que a una tía le habían hecho radioterapia en su momento y la habían quemado. Ese prejuicio subsiste en muchas personas.

 

-¿Y cuál es la diferencia entre aquella tecnología y la actual?

 

-Los equipos en su base siguen siendo lo mismo, porque la energía ionizante es la misma, pero ahora se puede modular esa energía para que pueda ir al lugar donde uno necesita dirigirla. El gran salto lo dieron las imágenes, que ahora son tridimensionales, tanto la tomografía como la resonancia, nos permiten planificar de una manera tridimensional, cuando antes de planificaba con radiografías. Uno prácticamente no podía ver lo que estaba irradiando. Hoy todo eso se hace con imágenes tridimensionales.

 

-Además de médicos, hay técnicos que trabajan sobre estos equipos, tanto para mantenerlos como para actualizar software. ¿Esas personas son de La Pampa, tuvieron que venir de afuera, se pueden formar acá?

 

-Los tres técnicos que tenemos, Ezequiel Galbiati y Luisina Borio, son de Eduardo Castex, y Martina Festante, es de la provincia de Buenos Aires. Ezequiel tiene diez años de experiencia en el Instituto Zunino de Córdoba, un instituto de radioterapia de alta gama, y lo repatriamos y fue un pilar fundamental para hacer toda la capacitación de los técnicos, porque Luisina y Martina no tenían experiencia en radioterapia propiamente dicha, y logramos con él hacer una muy buena capacitación durante este año, y enviamos a los tres a hacer una suerte de pasantía a otro centro (Fundación Cemener) porque quería que vieran cómo era el manejo en otro lugar de Argentina. Son tres técnicos muy capacitados.

 

-¿Qué es la braquiterapia?

 

-Es la parte de radioterapia interna. Nosotros, con los aceleradores, irradiamos al paciente desde afuera, con la braquiterapia lo que hacemos es irradiar al paciente desde adentro. Tenemos un servicio de braquiterapia totalmente independiente del servicio de radioterapia, con un quirófano dedicado. Por dar un ejemplo: en un cáncer de cervix, lo que hacemos es dar dos tercios de la dosis con radioterapia externa y el tercio restante con braquiterapia. Colocamos una semilla radioactiva de cobalto dentro de la lesión, en el quirófano. Es una semilla que tiene tres milímetros de largo y uno de ancho, que está encapsulada dentro de un contenedor blindado. Este tratamiento es ambulatorio, a diferencia de lo que ocurría antes, cuando el paciente debía quedar internado tres días. Esto gracias a la tecnología con la que contamos nosotros, única en la región. El paciente llega, va al quirófano, hacemos la sedación con un anestesiólogo, colocamos el instrumental, se hace una tomografía para hacer la planificación tridimensional, se hace la planificación, y luego se vuelve al quirófano. De manera remota, nosotros estamos afuera, se irradia quince minutos y el paciente a la hora está en su casa. Esto se hace en muy pocos lugares del país, porque la tecnología y la capacitación son muy costosas. Contar con esta tecnología acá es un antes y un después.

 

Un rosarino en La Pampa.

 

Sosa Caresano llegó desde la ciudad de Paraná, Entre Ríos, para radicarse en Santa Rosa. El médico mencionó que ya desde pequeño mostraba interés por conocer el cuerpo humano y supo que su profesión iba a ser la medicina. “La carrera de grado la hice toda en Rosario y la especialización en Clínica Médica y Terapia Intensiva la hice en Ushuaia, donde estuve tres años y medio”, recordó. Luego de su estadía en Tierra del Fuego se trasladó a trabajar a Paraná donde formó una familia. “Me vine ahora a La Pampa con mi esposa y mi hijo Benjamín, de seis años, buscando un desafío, porque cuando nos ofrecen este desafío vimos que era algo que no podíamos dejar pasar: poner a punto un servicio, con la tecnología que contamos y poder formar un equipo con lo que nosotros creemos que necesitamos para hacer un buen tratamiento, era un desafío que creíamos que no podíamos decir que no”, afirmó.

 

“Yo tenía amigos viviendo en La Pampa y cuando les consultaba cómo era vivir acá, siempre coincidían en lo mismo, que si quería un lugar tranquilo, donde vivir en familia, este era el lugar. Y cuando vinimos a conocer, fue así, realmente nos han recibido de la mejor manera”, concluyó.

 

 

 

 

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