El día que todo Doblas esperó a Ruggeri
Corría diciembre de 1994 y el "Cabezón" Oscar Ruggeri era una de las máximas figuras del fútbol argentino. Campeón del Mundo, campeón de América y protagonista de todas las charlas futboleras. En ese contexto, FM Génesis lanzó la bomba.
—"Ruggeri está cazando en un campo de la zona y prometió pasar por la radio al mediodía."
Con semejante primicia, ¿quién no se iba a movilizar?
La noticia corrió más rápido que un contraataque de Caniggia. En pocos minutos comenzaron a llegar vecinos con cámaras de fotos, camisetas, pelotas, gorras y hasta biromes listas para conseguir el autógrafo soñado. La puerta de la radio parecía la concentración de la Selección.
Mientras tanto, desde el estudio seguían alimentando la ilusión.
—"Sí, sí... viene en camino."
“Viene Ruggeri”.
¿Cómo había surgido la noticia? Ese día el periodista –el varón, la otra era una dama-- llegó a la radio y avisó: “Hoy llega a Doblas el Cabezón Oscar Ruggeri”. Fabricio Coller dejó estupefactos a Virginia –la co-conductora de FM “Génesis—, y a Martín Saravia, estos dos últimos hermanos (hijos del gran Negro Saravia que tantos años jugó para Independiente de Doblas). Sí, Martín es el mismo actual Juez de Ejecución de la Justicia provincial, y en ese entonces –un adolescente-- oficiaba de operador en la emisora.
Fabricio –todavía no era ”el mundialista” (el periodista pampeano que más mundiales cubrió)-- lanzó el tema al aire… y fue como una proclama.
Doblas revolucionado.
El pueblo respondió entusiasmado. A las doce del mediodía ya no cabía un alfiler frente a la emisora. Gente grande, jóvenes y chicos iban llegando... algunos con camisetas, pequeñas banderas, dibujos, pelotas y fibras, para que el campeón del mundo que iba a llegar les estampara la firma.
Virginia recuerda a la distancia que “incluso habíamos puesto un parlante en la puerta, así que estaba todo revolucionado. Si hasta hubo personas que pidieron permisos en sus trabajos, y los pibes iban saliendo de la escuela y se arrimaban”. Por allí andaban los Corcuera, El Flaco Pogliano… en realidad un gentío.
Pero se acercaba el mediodía y Ruggeri no aparecía. La ansiedad crecía, las miradas se clavaban en cada vehículo que doblaba la esquina…
La verdad.
Hubo un instante en que se sintieron alentados los presentes cuando Eduardo Kloster (el gomero del pueblo) no creyó lo que decía Fabricio y quiso a su vez hacerle una broma y llamó a la radio: “Va llegando. Lo que pasa es que pinchó una goma y lo tuve que auxiliar en la ruta. Pero está viniendo”, dijo y Fabricio puso al aire su mensaje redoblando la apuesta.
Allí el mismo Kloster (papá de Pacho, que sigue con la gomería), pensó que a lo mejor estaba equivocado y que tal vez era cierto que llegaba Ruggeri.
Pero hubo un momento que Fabricio debió asumir la realidad, e hizo el anuncio más temido. Respiró hondo, cerró la puerta de la radio con llave y lanzó la frase que todavía hoy algunos recuerdan entre risas... y otros no tanto.
—"¡Feliz Día de los Inocentes!"
Periodista atrincherado.
Cinco segundos después... se produjo el estallido. Los aplausos irónicos se mezclaron con silbidos, insultos creativos y alguna que otra patada a la puerta de la emisora. Hubo vecinos que propusieron "pasarlo a valores", otros sugerían un linchamiento simbólico y Fabricio decidió que la mejor cobertura periodística del día era... quedarse encerrado.
Permaneció atrincherado hasta las cuatro de la tarde, esperando que bajara la espuma. Nunca un Día de los Inocentes había tenido tiempo suplementario tan largo.
Hay mentiras piadosas, mentiras grandes... y después está la de Fabricio Coller. Una inocentada tan bien armada que logró movilizar a todo Doblas, hacer salir a medio pueblo de sus casas y convertir una pequeña FM en el estadio más esperado de la provincia. El único problema fue un detalle: Oscar Ruggeri jamás había pensado en ir.
Peor aún.
Con el paso de los años, la anécdota dejó de ser un enojo para convertirse en una leyenda de Doblas. Fabricio Coller terminó construyendo una destacada carrera periodística, cubriendo nada menos que seis Copas del Mundo, aunque ningún Mundial logró igualar la tensión vivida aquella mañana frente a FM Génesis.
Desde entonces, cada 28 de diciembre, en Doblas hay una regla no escrita: si alguien anuncia que llega una celebridad al pueblo... primero miran el calendario.
Y Fabricio, por las dudas, ya casi no hace bromas. Aprendió que hay inocentadas... y después está hacer esperar a todo un pueblo por un campeón del mundo que nunca salió de la imaginación.
Extraído del libro "La Gambeta Loca" de Mario Vega y Jorge "Madera" Kalinger.
Artículos relacionados
