El INTA sigue con grandes desarrollos
La Cooperativa Agrícola Avellaneda comenzará a vender la variedad Salinera INTA, desarrollada por investigadores del organismo junto a productores santiagueños. El logro llega en momentos en que el instituto atraviesa un profundo proceso de recorte impulsado por el Gobierno nacional.
Mientras el Gobierno nacional avanza con un proceso de ajuste y reestructuración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), uno de los desarrollos surgidos de ese organismo acaba de dar un nuevo paso hacia el mercado. La Cooperativa Agrícola Avellaneda, de Santiago del Estero, comenzará a comercializar semilla fiscalizada de Salinera INTA, una variedad de alfalfa especialmente desarrollada para tolerar suelos con elevados niveles de salinidad.
La experiencia constituye la primera producción certificada de este tipo en la zona de riego del departamento Avellaneda, en el sudeste santiagueño, y es el resultado de varios años de trabajo conjunto entre investigadores del INTA, el Clúster Provincial de Producción de Semilla de Alfalfa y productores de la región.
La producción corresponde a tres lotes implantados sobre 39 hectáreas entre las localidades de Icaño y Colonia Dora. Tras la cosecha y el proceso de acondicionamiento, la cooperativa obtuvo 3.225 kilos de semilla fiscalizada de segunda multiplicación, certificada por el Instituto Nacional de Semillas (INASE), lista para ser comercializada.
Trazabilidad.
El ingeniero agrónomo Adrián Massa, director técnico del semillero, explicó que la certificación garantiza la trazabilidad completa del producto, desde la siembra hasta la cosecha, asegurando a los productores el origen y la calidad de la semilla.
Además, señaló que el proyecto abre perspectivas para ampliar la producción en las próximas campañas e incluso alcanzar dos cosechas anuales, objetivo que no pudo concretarse este año debido a las intensas lluvias registradas durante el verano.
La variedad Salinera INTA fue desarrollada específicamente para ambientes con problemas de salinidad, una limitante frecuente en numerosas regiones productivas del país. Su disponibilidad ofrece una alternativa para mejorar la producción de forraje en zonas donde otras alfalfas presentan menores niveles de adaptación.
El presidente de la Cooperativa Agrícola Avellaneda, Juan Gómez, recordó que el proyecto demandó varios años de trabajo y atravesó incluso las dificultades generadas por la pandemia.
Muchos obstáculos.
"Fue un camino largo, con muchos obstáculos, pero la perseverancia del grupo hizo posible este logro. Estamos convencidos de que puede convertirse en una alternativa de desarrollo para toda la región", afirmó.
La comercialización de esta nueva semilla llega en un momento particularmente sensible para el INTA. Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, el organismo enfrenta un proceso de reducción presupuestaria, pérdida de personal y modificaciones en su estructura, medidas que han sido cuestionadas por investigadores, trabajadores y entidades vinculadas al sector agropecuario.
En ese contexto, la llegada al mercado de una variedad desarrollada por el instituto vuelve a poner en evidencia el aporte que realiza el sistema público de investigación agropecuaria a la innovación productiva. En este caso, mediante una tecnología concebida para responder a una problemática concreta de los productores y que ahora comienza a transformarse en una herramienta comercial con potencial para expandirse a otras regiones del país.
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