El otro dato que explica la baja morosidad en La Pampa
El endeudamiento de las familias es uno de los problemas más acuciantes de la economía actual, aun cuando las autoridades del Ministerio de Economía, el Banco Central y el propio presidente de la Nación sostengan que es un problema entre privados que no merece ninguna política estatal para sanearlo. Un extenso informe difundido ayer por el diario La Nación sostuvo que la mora se quintuplicó en los últimos 18 meses y alcanza el 30 % fuera de los bancos.
LA ARENA publicó días atrás que La Pampa figura como la de menor endeudamiento familiar en el país, algo que surgió de un trabajo realizado por el Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Ebert, en base a datos del Banco Central de la República Argentina. Si al mes de junio el promedio nacional de mora era del 17,5% el de nuestra provincia era de 9,01 %, el más bajo seguido por CABA, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Ese dato quedó corroborado ahora por otro trabajo, en este caso un relevamiento de la Universidad Austral y la consultora EcoGo, de Marina Dal Poggetto, quienes tomaron como base los mismos datos del BCRA con los que se armó el mapa de la morosidad. Pero el trabajo que difundió ayer el diario La Nación añade otro dato que contribuye a la baja morosidad de las familias de La Pampa.
¿Cuál es? Que el peso de los proveedores no financieros de crédito (PNFC) en el total de préstamos otorgados en La Pampa es uno de los más bajos del país, solo superado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En CABA representan apenas el 6,3 % y en nuestra provincia el 9,2 por ciento. Los proveedores no financieros de crédito explican 14,1% del crédito nacional, pero su mora por monto (31 %) más que duplica la del sistema financiero (15,2 %).
Mayor brecha.
El informe del matutino porteño sostiene que es la caída del poder de compra de las familias lo que disparó la morosidad, pero no deja de mencionar la contribución de otro factor: el costo del financiamiento.
Sobre este punto, el artículo cita datos de otra consultora, Econométrica, la cual informa que en junio el costo financiero total de los préstamos personales alcanzó el 120,4% anual, frente a una inflación interanual de 33,5%. “La brecha se amplió significativamente respecto de cinco años atrás: en junio de 2021, el costo era del 78,5% y la inflación, del 51,4%”, reveló.
A su vez, el trabajo sostiene que las jurisdicciones más endeudadas no son necesariamente las que presentan mayores niveles de mora. “Los distritos donde el crédito tiene mayor peso en relación con el tamaño de sus economías son Tucumán, Catamarca y Formosa, mientras que ninguno de ellos encabeza el ranking de atrasos. Los mayores niveles de irregularidad, en cambio, se registraron en La Rioja, San Luis y Santa Cruz”, sostiene La Nación.
Y luego da un dato en relación con CABA y La Pampa, los dos distritos de menor endeudamiento familiar. En nuestra provincia y la Capital Federal el crédito real aumentó 13,1% interanual -la mayor expansión del país-, situación que no redundó en una mayor morosidad. “En Neuquén, el financiamiento creció 13% y la irregularidad fue del 15,8%, también por debajo del promedio nacional. En cambio, San Luis y Santa Cruz, dos de las tres provincias con mayor mora, tuvieron aumentos reales del crédito de 8,1% y 8,3%, inferiores al 9,1% registrado a nivel nacional”, sostuvo.
¿Por qué no pagan?
El artículo cita además que un relevamiento nacional de Management & Fit, realizado entre el 20 y el 31 de julio sobre 2.600 casos, mostró que el 53,6% de los consultados dijo que los ingresos familiares no alcanzaban y atravesaba algunas o grandes dificultades. Entre quienes recurrieron al endeudamiento, el 33,4% dijo haberlo hecho para comprar alimentos o cubrir gastos del mes y otro 25,9% para pagar otras deudas, refinanciar compromisos o ponerse al día. La adquisición de bienes durables quedó bastante más atrás, con el 13,7 por ciento.
Claudio Caprarulo, director de Analytica, afirmó que desde su consultora detectaron que más del 50% de las personas que están en mora deben menos de 500.000 pesos. “Esos montos se asocian principalmente a la necesidad de financiar bienes y servicios de consumo masivo, en otras palabras, el día a día, en línea con la caída en el ingreso disponible”, explicó a La Nación.
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