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"No me mataron porque tuve suerte"

Redaccion Avances 08/09/2026 - 13.30.hs

Un profesor y luthier santarroseño denunció en la Justicia a los efectivos de la Seccional Primera por apremios ilegales ocurridos en la capital pampeana. 

 

Lautaro Ruíz, un joven de 29 años, que en la actualidad vive en La Plata, se acercó a la redacción de LA ARENA para contar lo que vivió en una secuencia que comenzó este domingo a la noche en la Terminal de Ómnibus. 

 

"Fui, con otro chico, a la Terminal para tomarme el colectivo, para irnos a La Plata", relató al indicar que en ese momento llevaba una guitarra que arregló para un cliente que tiene en la ciudad de las diagonales. 

 

En ese instante, Lautaro y su amigo vivieron una situación con los trabajadores de la empresa Plusmar porque no le dejaban subir los instrumentos al micro. 

 

"Al ser un instrumento, que vale mil dólares o más no lo podemos dejar en un despacho, por lo que nos retuvieron en el lugar", recordó. 

 

Minutos más tarde, los trabajadores llamaron a los efectivos de la Seccional Primera por "Obstrucción pública".

 

"Llegó la policía que, en lugar de calmar las cosas, estaban sacados, era muy difícil comunicarse con ellos, por lo que en ese momento saqué mi celular y les pedí disculpas porque iba a grabar para que todo quede sentado", dijo. 

 

Y agregó: "Se me vinieron cuatro oficiales mujeres, una me sacó el teléfono, se lo saqué, y con esa excusa me dijeron que le estaba pegando a una mujer". 

 

"La mujer policía me empezó a gritar, a decirle que no le pegue y yo lo único que hice fue sacarle el celular que ella me había sacado", sostuvo al ampliar que "yo solo quise recuperar lo que me estaba robando y me rompió".

 

GOLPES. 

 

Lautaro, en todo momento, planteó que lo único que quería era irse a La Plata. 

 

"Me empecé a ir para atrás, y como sufro de ansiedad crónica y ataques de pánico empecé a correr, les dije que solo quería irme a mi casa, pero uno de los policías me empezó a seguir y luego se sumaron otros que estaban enojados porque no me podían alcanzar", dijo el joven que además practica atletismo. 

 

Lautaro recordó que en ese instante, desesperado por la situación, tocó timbre en una casa, y luego saltó el tapial para terminar en un lugar donde finalmente fue alcanzado por los policías. 

 

El joven aclaró que en la casa no había nadie. 

 

"Los policías me agarraron en el piso y me empezaron a golpear: una mujer policía me pegaba patadas en un costado y otro policía hombre del otro costado", describió al ampliar que luego llegaron ocho efectivos más. 

 

"Me apoyaron las rodillas en el piso, les decía que me estaban ahogando, y la misma mujer policía me decía que me iban a matar: me sacaron a la rastra, me tiraron fuera de la calle, y entre 10 me empezaron a pegar patadas en la misma calle, me subieron a un patrullero, me daban piñas en la cabeza, me decían que me gustaba pegarle a las mujeres, lo que era ridículo y contradictorio, porque encima eran las propias mujeres las que me estaban golpeando", sostuvo.

 

Ruíz dijo que lo llevaron a la sede de la Seccional Primera. 

 

"Me llevaron a una celda, me pusieron contra la pared, me esposaron, tenía cuatro policías en mi derecha, y cuatro en mi izquierda, me daban piñas en los riñones, y se pusieron sádicos, me sacaban fotos como en una sesión, me agarraban de los hombros y me daban rodillazos en la columna, me pusieron boca arriba y me iban saltando sobre las costillas", recordó.

 

UNA HORA Y VEINTE MINUTOS. 

 

Lautaro resultó con golpes en la nariz, y hematomas en los ojos. 

 

"Me siguieron pegando con la premisa que yo era machito y le pegaba a las mujeres, me tuvieron un rato más", indicó. 

 

Ruíz dijo que "después de la paliza, empecé a toser, no podía respirar, y dos policías me trasladaron al hospital Evita". 

 

Tras la revisión médica de Lautaro, que sufrió severos golpes en los ojos, la nariz y en diversas partes del cuerpo, la médica del Evita le dio el alta por lo que los efectivos lo volvieron a trasladar a la sede de la Seccional Primera. 

 

El joven dijo que "de la nada, lo dejaron ir a su casa". 

 

"Me golpearon por una hora y 20 minutos, es mucho tiempo, por ser la primera vez, fue todo muy brutal", dijo.

 

Al día siguiente, Lautaro, junto a sus padres, radicaron la denuncia en la Fiscalía de turno como así también en el área de Derechos Humanos del Gobierno provincial. Su familia además lo trasladó a diversos centros médicos para tratarle las heridas. 

 

"Me golpearon muy fuerte, y no me mataron porque tuve suerte", completó Lautaro.

 

LA ARENA consultó a las fuentes policiales de la Seccional Primera que dieron su versión de los hechos aunque no explicaron porqué el joven terminó con las relevantes heridas. 

 

"Acudimos a una presencia en la Terminal por un problema con unos pasajeros con el chofer", sostuvieron. 

 

Y ampliaron: "El chofer nos comentó que uno de los pasajeros se había enojado porque no le dejaba subir la guitarra arriba donde iba sentado, sino que debía colocarla en el lugar donde van los equipajes por lo que a raíz de esto esta persona se puso agresiva con el chofer y con el personal policial". 

 

Luego, las fuentes indicaron: "Se acercaron los padres de este hombre que quisieron calmar a su hijo, se tornó agresivo con ellos, cuando la Policía insistió con que frene con su acción, hizo caso omiso, arrojó golpes de puño al personal policial, y se dio a la fuga por la calle Corrientes hacia la avenida Luro, donde les arrojó una moto al personal policial, se dio una persecución en Maestros Pampeanos y Luro, se lo demoró, esposó y trasladó a la comisaría, luego fue notificado en la causa y recuperó la libertad". 

 

Y completaron que uno de los policías resultó lesionado "o bien de un golpe o de las heridas sufridas por la moto que le arrojó este mismo joven".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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