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“No nos enfermamos nunca, los virus no resisten el frío”

Redacción 07/07/2026 - 00.06.hs

(Eduardo Castex) - Alumnos de quinto y sexto grado de la Escuela 44 de Eduardo Castex mantuvieron ayer una charla con las autoridades de la Base Esperanza que participan de la campaña antártica 2026. Los chicos y chicas se interiorizaron del trabajo, la vida diaria y la importancia que tienen las siete bases permanentes que tiene Argentina en la Antártida.

 

Las explicaciones las brindaron el jefe de Base Esperanza, teniente coronel Fernando Ezequiel Sosa, la teniente Gabriela Pérez (Armada Argentina) Y Julia Carrizo (Ejercito Argentino).

 

Vale recordar que el 22 de febrero de 1904 nuestro país izó la bandera en la Base Orcadas, y fue la primera de las bases permanentes en el continente antártico.

 

Actualmente cuenta además con las bases permanentes Marambio, Esperanza, Orcadas, Carlini, San Martín, Belgrano II y Petrel; y las bases temporarias que se abren durante la campaña estival para proyectos científicos específicos son Brown, Decepción, Melchior, Matienzo, Primavera y Cámara.

 

Los alumnos pudieron interiorizarse sobre la importancia de la Base Esperanza, que es la única que que alberga familias en forma permanente, cuenta con escuela y tiene la mayor población civil.

 

Y también se informaron sobre el resto de las bases, porque Marambio -quizás la más conocida- tiene pista de aterrizaje para aviones de gran porte; después Orcadas es la base científica habitada más antigua del mundo; Carlini alberga importantes laboratorios científicos; San Martín es un punto

 

estratégico para el estudio del clima y el magnetismo; Belgrano es la más austral de Argentina y una de las más aisladas del mundo, y tiene cuatro meses de noche polar; y Petrel es una base histórica de la Armada, que se encontraba en fase de desarrollo y expansión para convertirse en polo logístico y científico multimodal permanente.

 

Trabajo.

 

Los entrevistados indicaron que su trabajo es mantener los edificio y refugios de las bases, que sufren las consecuencias de un clima hostil, y también actualizar la cartografía. En la charla también destacaron que la Antártida cuenta con una repetidora de Radio Nacional, detallaron que en diciembre comienzan a recibir a los científicos, y la población total asciende a 350 personas, de las cuales 58 son argentinas.

 

“En invierno hay poco más de 4 horas de luz, y en verano el sol es permanente, pero -en distintas épocas del año- los vientos pueden alcanzar los 200 kilómetros por hora”, destacaron.

 

“Hoy tenemos cuatro grados bajo cero de temperatura, y es algo anormal por el calentamiento global. Porque en invierno habitualmente hay temperaturas de hasta 25 grados bajo cero y se acumulan 4 metros de nieve”, explicaron.

 

“La calefacción es con combustibles, y se está experimentando el sistema de calderas en una

 

vivienda”, contaron. También cuentan con una capilla, que lleva el nombre de San Francisco de Asís. “No nos enfermamos nunca porque los virus no resisten estas temperaturas, pero tenemos que cuidarnos del enfriamiento de las extremidades”, expresaron en otro párrafo. “¿Y la alimentación?… conservas, envasados, alimentos no perecederos. Nuestra alimentación la recibimos una vez al año. Y el INTA tiene un módulo que lo controla periódicamente, donde se germinan lechuga, recula y albahaca”, narraron.

 

Aprendizaje.

 

Las docentes Yésica Beraud y Silvia Heinz explicaron que los alumnos “se engancharon” en las clases de Ciencias Sociales donde trabajaron “sobre distintos aspectos del país, las provincias y sus capitales y la bicontinentalidad, y también uno de los temas principales que se aborda es la soberanía donde se trabaja Islas Malvinas y el tratado antártico y la Antártida”.

 

“Así llegamos a poder ver temas de la vida en la Antártida y surgió como una conversación de clase, que no iba a tener mayor trascendencia, poder tener una comunicación con la Antártida, y fuimos haciendo averiguaciones”, recordaron.

 

Las gestiones comenzaron a fines de mayo a través de distintos medios de comunicación. Y finalmente se contactaron las autoridades de la Base Esperanza. “Así pudimos coordinar con sus fechas porque tienen sus ocupaciones y concretamos esta comunicación donde los estudiantes pudieron evacuar sus inquietudes, y esto se facilitó porque hoy la tecnología ayuda a tener estos viajes virtuales de aprendizaje”, destacaron.

 

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