"No somos un país industrial"
El ex ministro de la Producción de Santa Fe, Cristian Desideri, sostuvo que Argentina "no es un país industrial sino con industrias" por "adolecer de políticas públicas que impulsen la producción con un financiamiento permanente". Además, el ingeniero industrial afirmó que Mauricio Macri y Javier Milei alientan la "peruanización de la economía" argentina.
En diálogo con Radio Noticias (FM 99.5), el ingeniero analizó el escenario económico argentino y planteó la necesidad de definir qué hacer con la deuda, cómo financiar un programa de desarrollo y de qué manera articular campo, industria, comercio y servicios. También cuestionó el deterioro del mercado interno y reclamó una estrategia de largo plazo.
Sostuvo que Argentina necesita avanzar hacia un plan estratégico nacional que permita integrar las distintas cadenas productivas y generar valor agregado sobre sus recursos naturales. Advirtió que el principal desafío para los próximos años será compatibilizar el desarrollo productivo con el peso de la deuda y la necesidad de financiamiento.
“Somos un país con industria, pero no somos un país industrial”, afirmó Desideri, al diferenciar la existencia de empresas y capacidades productivas de la construcción de una política industrial sostenida en el tiempo. Y destacó el papel histórico de las pequeñas y medianas empresas, a las que definió como grandes generadoras de empleo, pero consideró que necesitan reglas de juego y políticas públicas que permitan su desarrollo.
Planificación.
Desideri recordó la experiencia de la Comisión Nacional de Desarrollo (Conade), creada durante el gobierno de Arturo Frondizi, y el papel que tuvo el Banco Nacional de Desarrollo en el financiamiento de grandes proyectos de infraestructura.
Según explicó, aquella experiencia permitió articular al Estado con empresarios, trabajadores y el sistema científico-tecnológico para planificar obras de largo plazo.
Para el ingeniero, la Argentina atravesó posteriormente distintas etapas de fuerte oscilación en sus políticas económicas. Ubicó en 1976 un punto de inflexión y consideró que posteriormente se sucedieron diferentes períodos de privatización, desregulación y apertura económica.
A su entender, esa “pendularidad” constituye una de las dificultades que el país todavía tiene para construir una estrategia de desarrollo sostenida.
Campo e industria.
Frente a la histórica discusión entre campo e industria, Desideri sostuvo que no debería plantearse como una elección entre dos sectores.
“Cuando uno ve experiencias exitosas de desarrollo internacional, no es ‘o’, sino ‘y’. Es campo e industria. Es campo, industria y comercio. Es campo, industria, comercio y servicios y logística”, afirmó.
En esa línea, consideró necesario desarrollar cadenas de valor que permitan transformar las materias primas dentro del país.
Mencionó como ejemplos la posibilidad de avanzar desde el grano de soja hacia el aceite y los biocombustibles, o desde el shale gas hacia productos petroquímicos y derivados.
“Lo que nosotros planteamos es cómo se le puede dar valor agregado para generar un sinnúmero de otras industrias y que eso genere un efecto multiplicador desde el punto de vista del empleo”, señaló. También remarcó que las distintas regiones presentan realidades productivas diferentes y que, por lo tanto, requieren políticas específicas dentro de una estrategia nacional.
Vaca Muerta.
Desideri reconoció la importancia de Vaca Muerta, la minería y el sector agropecuario como fuentes de divisas y actividad económica, pero planteó que esos recursos deberían generar un impacto más amplio sobre el conjunto de la economía.
“Cuando a mí me dicen que el futuro está sobre Vaca Muerta, yo no desconozco esa ventaja comparativa y bienvenido que la tenemos. Lo que nosotros planteamos es cómo se le puede dar valor agregado”, explicó.
En ese sentido, expresó preocupación por la situación del mercado interno y por el desempeño de sectores como la industria, la construcción, el comercio, la metalmecánica, el calzado y el sector textil.
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