Raimundi destacó el reclamo por Malvinas en el Mundial: “Lo de la bandera fue extraordinario”
El exembajador argentino ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, opinó sobre el episodio de la bandera “Las Malvinas son argentinas” en plena competencia del Mundial y sostuvo el accionar de los jugadores “fue extraordinario” porque lograron “incomodar al Reino Unido”. También advirtió que Estados Unidos podría quedarse con las islas.
El abogado y exlegislador nacional dialogó con Radio Noticias y, desde su experiencia, explicó las negociaciones que realizó Argentina para recuperar las Islas Malvinas, aunque las declaraciones diplomáticas no fueron tan efectivas como el despliegue, por parte de algunos jugadores de la Selección, de la bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” tras el triunfo ante Inglaterra.
“La bandera expresa una posición política, aunque no se la quiera reconocer”, sostuvo Carlos Raimundi. Si Argentina es castigada por emitir una posición política, se preguntó “¿qué hacemos con los jugadores de Irán, qué hacemos con la FIFA que no le permite a Rusia jugar los torneos de Europa y el Mundial, qué hacemos con la FIFA que admite a Israel cuyo presidente está condenado por la Corte Penal Internacional? ¿Esas no son posiciones políticas? ¿En qué quedamos?”.
Opinó que “todo está muy enredado” porque Estados Unidos dijo que no va a sancionar porque “la enmienda de la libertad de expresión puede más que cualquier regla que imponga la FIFA”. El exembajador de la OEA indicó que la respuesta del país norteamericano es por la “cercanía” entre Trump y Milei. “Todo está tan tergiversado, cada uno defiende sus intereses y es una lucha política porque no somos neutrales, porque no creemos en la ingenuidad de las reglas que las impone el que tiene el poder, un dictador que tiene la misma mentalidad de Hitler, que se cree dueño del mundo”, apuntó.
Trump y las Malvinas.
Recordó que Milei criticó la exposición de la Selección con la bandera. “Y dijo ‘estos se creen que van a conseguir las Malvinas con esa banderita, pero los que vamos a conseguir la soberanía de Malvinas somos nosotros, es nuestro gobierno’”, manifestó y aseguró que, detrás de esa frase del Presidente, “hay un golpe de efecto preelectoral, por el cual la Argentina puede conseguir alguna banderita en una oficina de Malvinas para hacerle creer al pueblo argentino que es un avance en la soberanía”.
Por el contrario, “lo que podría suceder es que Trump se quede con las Malvinas a partir de la base militar de Ushuaia, de todos los acuerdos que están haciendo de la compra de tierras del consulado israelí en Tierra del Fuego. Todo eso va armando un escenario, pero no para que las Malvinas vuelvan a ser argentinas, sino para que los Estados Unidos se puedan quedar con todos los recursos, con el agua y con la capacidad de enfriamiento de las máquinas que necesitan para la inteligencia artificial. Pero no porque haya un incremento de la soberanía argentina”, alertó Raimundi.
Incomodar.
Asimismo, el exlegislador sostuvo que la bandera en la competencia de fútbol “fue el hecho más importante en favor de la recuperación de Malvinas que hubo desde que terminó la guerra 1982, incluidos todos los gobiernos nuestros”.
“Nunca logramos incomodar al gobierno británico, a las fuerzas vivas de Gran Bretaña, a los partidos políticos, el Parlamento, los diarios, la sociedad. Ahora algunos reaccionan contra la Argentina y otros contra el propio gobierno británico diciéndoles ‘Che, es hora de que las devuelvan, no tiene sentido gastar el dinero que estamos gastando en la defensa de un territorio que está a 15.000 kilómetros’”, agregó.
Es por ello que para Raimundi “lo de la bandera fue extraordinario. Fue un hecho que la diplomacia más avezada de la Argentina jamás logramos en estos 40 años; lo lograron los jugadores de fútbol con un simple gesto que le llegó al corazón a 2.400 millones de personas, que son las que las que se involucraron en mirar esa imagen, es más poderoso”.
“Para lograr una cosa así, incomodar al Reino Unido, hay que tocar los intereses. A mí me tocó estar en OEA y pelear párrafos de declaraciones. Pero esas declaraciones prácticamente no sirven para nada, a los británicos no les hacen ni cosquillas. Y el lenguaje diplomático no sabés las horas que lleva. No digo que no hay que hacerlo porque si no se hace es un gesto de que la Argentina fue displicente. Lo que digo es que la mera acumulación de párrafos no modifica la relación de fuerza. La relación de fuerza se modifica tocando intereses”, comentó el especialista.
- ¿Cómo sería tocar un interés económico de Gran Bretaña en la Argentina? Cuando justamente hay una empresa británica, que junto a otra israelí, están explorando petróleo en las Malvinas Norte.
- Con las Malvinas ocurre una situación especial porque es un territorio que ha estado en guerra y, quien gana, se atribuye el dominio de ese territorio. No se puede impedir porque no tenés jurisdicción sobre ese territorio, pero sobre el territorio continental, sobre los bancos, las empresas, las utilidades, tienen libertad de girarlas para pagar a los soldados que están usurpando nuestro territorio. Hay que bloquear esos fondos.
- Pero en el despacho presidencial está el retrato de Margaret Thatcher.
- Eso es parte de la condición del ser argentino: votar un presidente que dice que ama o que idolatra a una persona que mató ilegalmente. En la guerra hay derechos de guerra, hay convenciones internacionales que ponen límites a los crímenes de guerra y los sancionan. Y cuando se produce el hundimiento del Belgrano fuera de la zona de exclusión, el Reino Unido está en situación de ser juzgado internacionalmente por un crimen de guerra. Lo último que podría hacer es tener un presidente que admire a la persona que cometió ese crimen, como Margaret Thatcher. Pero el retrato está en la Casa Rosada. Ser argentino es ser Diego, es ser Francisco, Evita, el Che y Milei.
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